Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/05/26 18:39

“Parece que hay un interés de asfixiar la CIDH”

Una grave crisis financiera tiene CIDH al borde de cerrar sus puertas. Semana.com habló con Rodrigo Uprimny, de Dejusticia, sobre la importancia de la comisión para el país.

Rodrigo Uprimny. Foto: Archivo SEMANA

Semana.com: Para el ciudadano de a pie, ¿por qué es importante la CIDH?

Rodrigo Uprimny: Es una entidad crucial para la garantía de los derechos humanos, sobre todo en países con problemas graves que no los pueden solucionar en un plano interno. La CIDH es una de las piezas principales del sistema interamericano de protección de derechos humanos, que cumple tres funciones fundamentales: tramita quejas individuales, hace informes y audiencias temáticas.

Semana.com: Si es tan importante, ¿por qué le cortan la financiación?

R. U.: El problema es que nunca ha tenido una financiación suficiente. Tiene dos fuentes de dinero, uno el fondo regular que viene de las contribuciones que hacen regularmente los Estados miembros de la Organización de Estados Americano (OEA) y el otro un fondo específico donde recibe donaciones directas para temas de funcionamiento general.

Semana.com: ¿Qué presupuesto tiene?

R. U.: El presupuesto anual de la comisión es de aproximadamente 11 millones de dólares, que cubre un poco más del 50 por ciento de los gastos. Ahora enfrenta un déficit de un millón de dólares que implica la salida de los empleados, con lo cual no podría tramitar casos individuales, ni realizar audiencias, y eso gravísimo para el monitoreo de derechos humanos en las Américas.

Semana.com: ¿Cuál sería la solución para evitar el posible cierre?

R. U.: Hay dos inmediatas, la primera es que los Estados miembros, como Colombia, hagan una contribución extraordinaria. Segundo, que se genere un mecanismo para garantizar que la CIDH tenga un presupuesto suficiente para su funcionamiento permanentemente sin tener que buscar fondos todos los años.

Semana.com: ¿Cuál es el rol de la OEA?

R. U.: La CIDH es un órgano de la OEA. Es la joya de la corona porque es lo que mejor ha funcionado en su sistema de protección de derechos humanos. Al mismo tiempo que funciona también ha generado oposición entre ciertos países por decisiones como proteger líderes de izquierda o de derecha. Su labor de monitoreo ha enfrentado distintos Estados y esto explicaría que no haya un gran interés por financiarla.

Semana.com: ¿Es posible presumir que hay un interés de asfixiar la organización?

R. U.: Al parecer, sí. Desde hace algunos años es posible ver cómo le quisieron quitar a la CIDH competencias. Hay incomodidad en los Estados y no extrañaría que detrás de la crisis no haya simplemente una inatención sino cierta idea de debilitarla por la vía económica. Todos estos problemas, demuestran el escaso compromiso por los derechos humanos en la región.

Semana.com: ¿Por qué hasta ahora explotó el problema de la financiación?

R. U.: Según el secretario de la CIDH se debe a que los fondos que anualmente recibe de la Unión Europea ahora los destinan para la crisis de refugiados. Se cayeron específicamente los fondos que la CIDH tenía por fuera de la OEA.

Semana.com: La justicia colombiana está en crisis, ha perdido prestigio y en esas condiciones esto hace a la CIDH más relevante.

R. U.: Con una democracia robusta, donde no hubiera amenazas, donde la respuesta de justicia fuera eficaz, el papel de la CIDH sería limitado. Pero ahora es central en la medida que se profundizan las crisis de derechos humanos tanto en Colombia como en Venezuela. Eso aumenta su relevancia en la protección de los derechos.

Semana.com: En tiempos de paz, cuando se ve cerca el fin del conflicto es paradójico que esté en crisis la CIDH cuando más se necesita en la justicia transicional.

R. U.: Tampoco sería bueno la CIDH puede cumplir un rol de monitoreo y apoyo a cualquier sistema de justicia transicional. En Colombia jugó un papel haciendo críticas al proceso de desmovilización de paramilitares y al sistema de justicia y paz. Es importante que haya una cierto monitoreo internacional para ver avances y señalar deficiencias. Es un mal momento en general, es malo que se debilite el sistema regional de los derechos humanos porque las democracias lo requieren, para Colombia es aún más desafortunado.

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