Martes, 25 de noviembre de 2014

| 2013/08/22 00:00

Crece la polémica por el uso de la guadua

El arquitecto Simón Vélez denuncia que la burocracia de las corporaciones regionales alienta el tráfico ilegal de guadua.

Foto: Cortesía Crónica del Quindio

“La guadua debería estar en el centro de la discusión del futuro agrícola y económico del  país pero está secuestrada por un discurso ambientalista trasnochado”, le dijo a Semana.com Simón Vélez, quien lleva décadas trabajando con la guadua y la posicionó como un material para diseños vanguardistas y arriesgados construidos alrededor del mundo.


Para Vélez, el potencial agroindustrial de la guadua no se ha dimensionado en Colombia. Como materia prima sirve para manufacturar productos de construcción, textiles, papel y hasta alimentos.

“Los tableros para la construcción o los pisos laminados tienen posibilidades de exportación gigantescas”, dice, y agrega, “más del 50 % de los pisos de madera que se comercializan en el mundo son de bambú chino y Colombia tiene la guadua que es un bambú de mucha mejor calidad y es mucho más fino que los bambúes asiáticos”.


El Crosswaters Ecolodge & Spa es el primer hotel en China diseñado con materiales biodegradables. Uno de sus artífices fue Simón Vélez.


Son muchos los empresarios del Eje Cafetero que se quejan de la ineficiencia de la legislación ambiental colombiana. Según esa legislación, cualquiera que tenga un guadual y lo quiera cosechar debe acercarse a la corporación regional de su zona y tramitar un permiso de aprovechamiento que puede demorarse meses en salir.


“Tenemos unos requisitos mínimos legales de ley de los que dependen los tiempos que requieren los permisos”, le dijo a Semana.com Edgar Giraldo, encargado de la gobernanza forestal de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), quien asegura que se está trabajando en planes para modernizar la administración forestal de las autoridades ambientales. “Yo soy un convencido de que si los guaduales no se aprovechan se acaban, y sé que son sistemas productivos de alta renovabilidad, uno quisiera que a los guaduales les hicieran el manejo apropiado, lo que pasa es que la ley es la ley”, dice.


La ley se acoge al Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente, decreto 2811 de 1974; este código establece los parámetros generales de cómo acceder a esos recursos naturales renovables, dispone a qué se puede acceder y a qué no, y bajo la inspección de quién.

“La guadua se considera recurso forestal no maderable, para poder aprovecharlo debe haber una visita técnica que establezca que el aprovechamiento no va a causar detrimento del ecosistema y que se puede manejar de manera sostenible”, expuso  Alejandra Ruiz, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.


El problema es que no hay acuerdo al considerar la guadua como un recurso forestal porque en los últimos años dejó de clasificarse como tal. Según Ximena Londoño, taxónoma vegetal y directora de la Sociedad Colombiana del Bambú, la guadua es una gramínea, un pasto, no árbol. “La guadua no debe tratarse como recurso forestal ni como recurso protegido, esa es nuestra lucha, la guadua debe ser un recurso agrícola y no forestal”, dice.


En 1974, hace casi cuarenta años, Colombia fue pionera en la región en el tema de protección de los recursos naturales, “pero esa es una ley muy vieja”, dice Londoño, “en esa época la especie era poco conocida, no se sabía de sus ciclos de floración, de su comportamiento, de su dinámica de reproducción. Había una falsa creencia de que los guaduales cuando florecen se mueren y ahí cayó la especie dentro de esa ley, pocos sabíamos entonces de la altísima renovabilidad de este recurso”.


El 98 % de los guaduales son bosques naturales y solo el 2 % es sembrado. “El miedo es que si se le da libertad a la gente para manejar la guadua como un recurso agrícola terminen por acabar con las cuencas hídricas, pero lo que está pasando es lo contrario: a la gente que quiere cosecharla la restringe la ley, entonces no la siembran sino que erradican lo que hay”, dice Londoño.


Las autoridades ambientales son conscientes de que el exceso de proteccionismo produce ilegalidad y corrupción. Este año, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha instalado varios foros regionales en Manizales, Pereira y Armenia sobre uso y aprovechamiento de la guadua, con los sectores productivos, para dialogar sobre una norma a nacional que permita que el tiempo de los trámites disminuya y que el negocio prospere.

Pero el Ministerio insiste en que no va a haber libre aprovechamiento de la guadua porque su función es la protección del recurso con base en los criterios de sostenibilidad. 


Por su parte, los “guadueros” siguen presionando para que se le quite a las corporaciones autónomas regionales el poder sobre esa especie que los taxónomos vegetales consideran una maleza agresiva, invasiva y un recurso inagotable.


“Es posible dejar de tocar para siempre el bosque tropical para que la gente no se meta a aserrar árboles para sacar madera”, dice Vélez, y concluye, “la de la guadua puede ser la industria con el recurso natural que más rápido se renueva en toda la naturaleza, que protege las aguas y los ríos, y que además, a diferencia del pino y el eucalipto, no erosiona ni afea el paisaje, porque un guadual es una belleza”.

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