Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/01/25 00:00

CREO EN LA PALABRA DE TIROFIJO

"En entrevista exclusiva con SEMANA, el presidente Andrés Pastrana habla sobre el proceso de paz y dicequé sigue después del 7 de enero.

CREO EN LA PALABRA DE TIROFIJO

El Presidente de la República es un tahúr. Ha colocado todas sus fichas en la mesa de juego. Si le va mal se puede quebrar. Si la suerte lo favorece quebrará al casino. Eso es precisamente lo que está sucediendo con el proceso de paz. Ante su inminente reunión con 'Tirofijo', el próximo 7 de enero, el presidente Andrés Pastrana habló con SEMANA.
Semana: Carlos Lemos Simmonds dice que usted tiene un "himen complaciente", en relación con todo lo que le ha entregado a la guerrilla antes de comenzar la negociación.
Andres Pastrana: Lemos es el continuismo, nosotros somos el cambio. No hay nada más fácil para un columnista que lucirse criticando un proceso de paz. No es sino responsabilizar al gobierno de todos los problemas de orden público y llamar ingenuos a todos los que creen en la paz. El problema es que con esa actitud no se podrá llegar a la paz. Hay muchos colombianos que sí creen en este proceso y están dispuestos a jugársela, y el Presidente de la República es uno de ellos.
Semana: ¿Pero no ha hecho demasiadas concesiones antes de comenzar el proceso?
A.P.: A la guerrilla no se le ha entregado absolutamente nada. Lo único que les dijimos fue: ¿por qué no buscamos una fórmula para sentarnos a hablar? Y creamos una zona de distensión para hacerlo, basados en lo que permite la ley. Se trataba de buscar un espacio en el que se pudiera conversar y se les garantizara la vida a ellos, se le garantizara la vida al Presidente, se les garantizara la vida a los periodistas y a los observadores internacionales. Lo que hicimos fue eso. Crear una zona de distensión en cinco municipios, manteniendo las autoridades, manteniendo los alcaldes democráticamente elegidos y tomando unas medidas para sentarnos a negociar.
Semana: Si todo estaba planeado ¿por qué se perdieron casi dos meses en el tema del Batallón Cazadores?
A.P.: Cazadores nunca fue una piedra en el zapato para el proceso de paz. Lo que hubo fue un problema de falta de comunicación. Si hubiéramos tenido un contacto mucho más directo, el problema se habría podido solucionar mucho más rápido.
Semana: ¿Los militares estuvieron en contra de la salida de los soldados del batallón?
A.P.: Yo en esto quiero ser muy claro. Si alguien ha estado acompañando el proceso de paz han sido los militares. Ellos, durante todo el tiempo, le han dicho al Presidente que están dispuestos a hacer la paz. El propio general Tapias ha propuesto la reorganización del Ejército con mecanismos que permitan actualizarlo, modernizarlo, adecuarlo a las nuevas circunstancias del país.
Semana: ¿La guerrilla le ha puesto conejo al proceso?
A.P.: Lo más importante de esta primera etapa del proceso es que no hay nada escrito. No hay ningún documento firmado, no se fijó una agenda. Lo que importa aquí es la palabra de Manuel Marulanda contra la de Andrés.
Semana: ¿No hay ni siquiera un acta?
A.P.: Nada, no hay nada.
Semana: Usted dijo en México que el despeje se terminaba el 7 de febrero. Que en ese momento el proceso comenzaba en firme o se hundía.
A.P.: El asunto es muy sencillo. Yo me pienso reunir con 'Tirofijo' el 7 de enero. A partir de ese momento tres voceros nombrados por el gobierno se sentarán a la mesa con los tres voceros de la guerrilla y tendrán un mes exacto para fijar las bases del proceso. Es decir, el lugar y la modalidad de las reuniones, la agenda de trabajo, etc.
Semana: Algunos voceros de las Farc están diciendo que no es seguro que 'Tirofijo' asista a la reunión, por problemas de seguridad.
A.P.: Hay condiciones de seguridad tanto para él como para mí. Yo, como Presidente, estoy en condiciones de asumir ese compromiso. Yo creo que él lo va a entender y va a asistir. Lo que es un hecho es que yo estaré allí el 7 de enero.
Semana: ¿Por qué 'Tirofijo' creyó que con usted se podía hacer la paz y no con Serpa?
A.P.: Yo no les puedo responder por la posición de 'Tirofijo' antes de mi reunión con él en las montañas de Colombia. Lo que sí sé es que desde el momento en que nos conocimos tenemos buena química personal. Y la química personal es muy importante en estos procesos. Sirve para neutralizar la desconfianza que inevitablemente se presenta. Cuando uno mira cara a cara, ojo a ojo, a alguien, se da cuenta en qué está. El vio la voluntad de paz en mí, yo vi la voluntad de paz de él. Yo creo en la palabra de 'Tirofijo'. Nos hemos creído y por eso las cosas han fluído.
Semana: ¿Qué papel ha jugado Alvaro Leyva en todo este proceso?
A.P.: Alvaro es un hombre cercano a las Farc. Cree firmemente en el proceso, y no de ahora sino desde hace mucho tiempo. Alvaro les prestó servicios a muchos gobiernos y no sé por qué no concluyeron o llegaron a hechos concretos. El puede llegar a jugar un papel muy importante, porque las Farc así lo han dicho, así lo han dado a entender. Es un hombre de confianza para ellos.
Semana: ¿Ese era el hombre que usted tenía para ser el intermediario con las Farc?
A.P.: Leyva cumple un papel muy importante dentro del proceso de paz. Al fin y al cabo la paz es más que simplemente un intermediario, o un comisionado. Es algo más amplio. Todos cabemos.
Semana: ¿Usted habla con Leyva?
A.P.: Hablé con él como Presidente electo, pero desde mi posesión no hemos vuelto a tener ninguna conversación.
Semana: Víctor G. ha sido muy cuestionado y se ha llegado incluso a rumorar su cambio.
A.P.: Hoy escuché una frase muy cierta: "Al árbol que da frutos es al que le tiran la piedra", y eso es precisamente lo que estamos viendo. Yo creo que a la gente hay que medirla por resultados, y qué mejores resultados que los de Víctor G. El dijo: vamos a sentarnos a hacer la paz. Y el 7 de enero esa aspiración se convertirá en una realidad. Entonces, ¿qué más podemos pedirle?
Semana: Concretamente ¿qué va a pasar el 7 de enero cuando usted y 'Tirofijo' se reúnan?
A.P.: Lo que vamos a hacer el 7 de enero es un acto simbólico, en el cual estará Marulanda y estará el Presidente de la República. Cada quien llevará su gente.
Semana: ¿Hay alguna negociación prefabricada, como sucede cuando se va a firmar un acuerdo internacional?
A.P.: No. No hay nada. Vamos a discutir sobre el terreno, en forma espontánea Es más, puede que ellos cambien de negociadores como puede que cambiemos nosotros. Ahí es cuando ya se entra verdaderamente a negociar.
Semana: ¿No se ha pensado en que las negociaciones sean fuera de Colombia?
A.P.: A mí no me importa que sean adentro o afuera de Colombia siempre y cuando haya negociaciones. En todo caso, muchos países amigos se han ofrecido como anfitriones si nos vamos a negociar al exterior.
Semana: ¿Lo está apoyando Estados Unidos en este proceso?
A.P.: El gobierno norteamericano ha sido muy claro en manifestarnos su apoyo. El propio presidente Clinton ha estado muy interesado en el proceso. Durante mi visita a Washington tuve la oportunidad de hablar con él en privado y me sorprendió lo bien informado que estaba sobre Colombia y el interés que tenía en el tema de la paz. Estados Unidos está respaldando claramente el proceso. Eso se ve en el cambio de las relaciones, y en las declaraciones de todos los funcionarios de ese país que han venido a Colombia últimamente.
Semana: ¿En qué va la idea del Plan Marshall?
A.P.: El plan está escrito y lo lanzamos en Puerto Wilches la semana pasada. Ese es el Plan Colombia. El Plan Marshall es el Plan Colombia. Lo más importante es que en el plan, paz y narcotráfico van de la mano. Que se reconoce que el enemigo número uno de la paz se llama narcotráfico. Si las Farc están dispuestas a erradicar los cultivos ilícitos, entonces por qué no buscar un desarrollo alternativo para esas zonas. Y en esa tesis también nos apoya el presidente Clinton.
Semana: ¿Cómo acabar con los cultivos de droga?
A.P.: Marulanda me lo dijo a mí: deme la plata y yo le erradico. Y deme 10 años y yo le erradico o hagámoslo en conjunto. Busquemos un municipio piloto y hacemos un programa piloto. En eso estamos trabajando, para que en la zona de distensión, o en sus alrededores, podamos tener un programa piloto.
Semana: ¿Y la plata?
A.P.: Los programas se van a financiar con el Fondo de Inversión para la Paz. ¿De qué se va a nutrir ese fondo? Del BID, con cerca de 100 millones de dólares, de los bonos de paz con los cuales aspiramos a recoger cerca de unos 800 millones en dos años, y del apoyo de la comunidad internacional. En total, esperamos recoger unos 3.500 millones de dólares para el Fondo en los próximos cuatro años.
Semana: ¿Qué va a pasar con los paramilitares?
A.P.: Yo creo que hay que sentarse a dialogar con todos. La paz no la podemos hacer dejando a los paramilitares por fuera. Va a llegar un momento en que hagamos una mesa de negociación con ellos, distinta a la mesa de negociación que vamos a hacer con las Farc. Pero cada cosa a su tiempo.
Semana: Es difícil hacer la paz en un contexto de recesión económica y algunos comentaristas hablan de un crecimiento cero el año entrante. ¿Cómo ve usted la situación económica?
A.P.: Va a ser difícil. Nosotros estamos hablando de un crecimiento muy bajo: del 1,5 por ciento para el año entrante. Pero las perspectivas tienden a mejorar como lo demuestra el gran reconocimiento que le han hecho a la política económica del gobierno a nivel internacional en los últimos días. Nuestra obsesión, además, es bajar las tasas de interés. Esa es la gran obsesión, si queremos reactivar la economía.
Semana: ¿Cómo van sus relaciones con el Grupo Santo Domingo? El otro día se vio a Augusto López por Palacio con motivo de la comida al presidente electo de Venezuela. ¿Hay algún acercamiento?
A.P.: Mire, yo como Presidente no hablo ni de acercamientos ni de distanciamientos. Tuvimos una diferencia en la campaña pero de ninguna manera se trata de tener revanchismos.
Semana: Finalmente, señor Presidente, ¿es usted moderadamente pesimista o moderadamente optimista frente al tema de la paz?
A.P.: Yo no soy moderadamente optimista. Soy totalmente optimista. Si no, no me hubiera metido en esto. Mejor oportunidad para hacer la paz no la hay. Si no la aprovechamos la historia nos la cobrará.

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