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| 10/21/2011 12:00:00 AM

“Creo que Medellín hoy es una ciudad más justa”: Alonso Salazar

El alcalde de la capital antioqueña contempla la posibilidad de volver al periodismo, se defiende de las acusaciones del candidato Luis Pérez Gutiérrez y hace un balance de su gestión.

El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, dejará el cargo el próximo 31 de diciembre después de cuatro años al frente de los destinos de la ciudad sobre la que ha escrito como periodista. Después de siete años en el sector público (pues fue Secretario de Gobierno de la era Fajardo) revela que le gustaría volver al periodismo de investigación. “Es lo que me da sentido”, dice.

Semana.com habló con el burgomaestre sobre el balance de su gestión. Él reconoce que no contó con la fórmula para mejorar los problemas de seguridad, pero se autocalifica con un diez sobre diez en la gestión cultural.

En los últimos días, él ha sido protagonista de una polémica por cuenta de las denuncias por calumnia que hizo en contra del candidato independiente Luis Pérez Gutiérrez, después de que este lo acusó de haber recibido el respaldo de grupos paramilitares en Medellín. Las denuncias han cobrado su parte en el debate electoral y él ha sido nuevamente denunciado.

Salazar reiteró sus denuncias, contó cuáles fueron sus momentos difíciles, pero también las satisfacciones que le ha dejado el haber sido el alcalde de una ciudad “con muchísimos contrastes”, como él la califica.

Semana.com: ¿A qué se va a dedicar después de que deje la Alcaldía de Medellín?
Alonso Salazar: El consejo que me dan siempre me dan es: “no digas que de esta agua no beberé”, porque de todos modos se supone que hay que continuar en el mundo de la política. Creo que sí, pero en otros lugares, de otras maneras. Yo quiero volver al periodismo. Creo que es lo que le da sentido a mi vida.

Semana.com: ¿Cómo reportero, cubriendo alguna fuente, haciendo periodismo de investigación...?

A.S.: De investigación, de fondo, que es lo que he hecho en mi vida, casi siempre investigaciones que han terminado en libros como ‘No nacimos pa’ semilla’. Ese es el tipo de periodismo que me gusta hacer en realidad.

Semana.com: ¿Sobre qué temas?

A.S.: No sé, no tengo temas en la cabeza. Tengo una idea a la que le he dado vueltas hace mucho tiempo y es la historia de mi generación a través de quienes compartíamos la esquina (del barrio). Ahí salió de todo: guerrilleros, un cura, traquetos. Es variopinta la muestra. Esa es una opción.

Semana.com: ¿Cómo han sido estos cuatro años como Alcalde y lejos del periodismo?

A.S.: Es una experiencia muy difícil, sobre todo si uno no viene de la escuela del ascenso en ascenso del sector público. Es como estar en una montaña rusa. Hay días en que uno dice “qué locura, cómo me metí en esto”. Y al día siguiente uno se siente el salvador y dice valió la pena el esfuerzo. He estado muy tranquilo en los últimos meses porque el nivel de ejecución ha sido excelente y la gestión fue de mucha claridad sobre lo que queremos hacer con la ciudad. Ha sido de mucho costo humano, muchas sensaciones distintas, pero me ha dejado un buen sabor.

Semana.com: ¿En qué ha cambiado Medellín después de cuatro años?

A.S.: Creo que Medellín hoy es una ciudad más justa. En la medida que desarrollamos unos programas muy intensos para combatir la pobreza extrema. Estamos atendiendo más de 82 mil niños con comedores, construimos 15.000 viviendas que es una cifra histórica. Hemos logrado que la ciudad active su economía. Hemos disminuido unas cifras de desempleo del 18 por ciento al 12 por ciento. Eso la ha hecho una ciudad más competitiva. Estamos llenos de reconocimientos internacionales, afortunadamente, porque tuvimos una década de titulares tremendos sobre la ciudad. Ser reconocidos en modelos de gestión y urbanismo, la digitalización de los sistemas de información pública nos genera mucho…

Semana.com: ¿Cuál ha sido el momento más crítico de la gestión?

A.S.: Fue el momento el intento de los paramilitares, con un sector de la clase política, de hacerme salir antes de tiempo, sin terminar mi período. Eso fue duro. Yo tuve una ventaja y fue que heredé una parte del equipo de Sergio Fajardo y se logró una buena sinergia.

Semana.com: De hecho, este viernes el candidato Luis Pérez Gutiérrez lo acusó en una columna de ser la cabeza de la campaña negra en su contra. ¿Usted qué le responde?

A.S.: Las campañas negras son soterradas, escondidas. Lo que yo he dicho lo he dicho de frente. Cuando yo pedí que me investigaran por declaraciones que él hizo, la justicia archivó el proceso. A pesar de ese archivo, él siguió haciendo declaraciones contra mí. Entonces, mi defensa de las acusaciones él las considera que son intromisión en la política. Yo creo que es un derecho como persona, como alcalde.

Semana.com: Tan pronto salió el fallo de la Fiscalía, ¿usted pensó en denunciarlo?
A.S.: Cuando salió el fallo no lo denuncié. Yo quería que ese capítulo pasara. Pero lo hice porque pasar por el filtro de la justicia y seguir diciendo exactamente lo mismo a estas alturas no lo podía dejar como un hecho episódico.

Semana.com: ¿Cuál es el reto más difícil que tiene el alcalde entrante?

A.S.: Mantener una cuota alta de inversión social y hacer la infraestructura que se requiere. Eso va a necesitar un alcalde que sea capaz de asumir costos. Es decir, cobrar impuestos de valorización y plusvalía para desarrollar la estructura que se necesita para la ciudad, sin castigar lo social.

Semana.com: ¿Qué va a extrañar al dejar la alcaldía?

A.S.: Sabe que me va a dar duro dejar algo que es un verdadero privilegio: acceder ciertas personas que vale la pena conocer, como los artistas. Rubén Blades, cuya música me encanta; escritores como Fernando Savater y algunas autoridades, como el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández o la exsecretaria de Estado, Condoleezza Rice. Eso tiene un nivel de encanto, no para tomarme la foto y enmarcarla, sino como una experiencia humana interesante.

Semana.com: Uno de los temas más importantes de la agenda de Medellín es qué pasa con la seguridad. Después de haber estado casi cuatro años al frente, ¿cuál cree que es la raíz del problema y qué hace falta para resolverlo?

A.S.: Pensé que al salir sabría más sobre las fórmulas, pero no puedo decir que tenga más claridad. Lo que creo es que si el Estado colombiano no adopta una política de seguridad urbana —el Estado, no el Gobierno— esta epidemia que es muy fuerte en Medellín, pero que también contagia a otras ciudades, puede volverse mucho más compleja como ha ocurrido en algunas ciudades de América Latina. Como no se trata de defenderme, sino de interpretar, creo que un alcalde está muy lejos de tener las herramientas primordiales para mejorar la seguridad. No hay Policía Municipal ni sistemas locales de acusación, todos los organismos de seguridad son nacionales y descoordinados: por un lado va el Ministerio de Defensa, por otro el del Interior; por un lado la Oficina de Reinserción y por otro el Consejo de Seguridad Ciudadana. Es necesaria una coordinación de todo el Estado para solucionar ese problema.

Semana.com: Usted ha estudiado la cultura de Medellín, ¿cuatro años después cómo ve la sociedad?

A.S.: Medellín es de muchos contrastes. Primero está ese fenómeno de la violencia, que yo me resisto a calificar de juvenil —cada vez son más viejas esas estructura). Pero al mismo tiempo, en esa misma cuadra, están los grupos que hacen hip-hop, rock, comparsas… Nosotros decidimos que la cultura no sea marginal. El presupuesto de la Secretaría de Cultura es mayor que el del Ministerio de Cultura, porque lo consideramos esencial, no accesorio. Eso nos ha permitido tener una generación de músicos talentosos, concursos de cuenteros, ensayistas, hacer bienales internacionales de pintura, impulsar la feria del libro, y enganchar al público con la cultura. Ese es uno de los temas que calificamos, creo, por encima de diez.

Semana.com: ¿Cuál ha sido el día más feliz de los que ha
pasado en el Gobierno?

A.S.: El día que la Fiscalía me archivó el proceso. Eso fue muy personal, muy íntimo, porque uno lleva una carga grande y la familia también. Eso fue hace más de un año. Lo absurdo es que Pérez haya seguido repitiendo sus ataques. Pero creo que la mayor felicidad, no de un momento específico, sino de ser gobernante, es entregar llaves de vivienda. La gente llora. Es una felicidad por la que uno dice: “aquí pagó la gastritis, aquí pagó el sufrimiento”.
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