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| 10/14/2017 10:15:00 PM

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.

Un nuevo nombre se sumará a la lista de protagonistas y antagonistas en la trama de delaciones del escándalo de corrupción judicial que estremece al país. Se trata de Sami Spath Storino, un monteriano que ha movido millones de pesos en efectivo para pagar todo tipo de sobornos según las instrucciones del exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons.

Su nombre aparece en varias de las entregas de dinero en efectivo en apartamentos y hasta en estaciones solitarias. Además su testimonio sería clave para saber quiénes participaron en la danza de los millones pagados por archivar investigaciones judiciales a políticos, y cómo robaron a Córdoba por medio de las regalías para ciencia y tecnología.

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El nombre de Spath Storino salió a la luz en las primeras confesiones que hizo el exgobernador Lyons desde Miami. Este aseguró que Spath fue testigo de un jugoso desembolso al senador Musa Besaile, así como de movimientos de fajos de billetes en torno al llamado cartel de la hemofilia, que inventaba pacientes para desfalcar al Estado. De otra parte, otros procesados en la investigación de la Fiscalía por el robo de Córdoba aseguran que Spath se encargó de mover cajas de plata proveniente del asalto a las regalías departamentales.

“Sami Spath no solo entregó ese dinero, sino que me ayudó a organizarlo en un bolso o tula pequeña y presenció además cuando el senador llegó, se reunió conmigo en la sala de mi apartamento y se retiró con el dinero que previamente habíamos puesto en la tula. En ese momento el senador ya fue muy explícito conmigo (…) me dijo que el dinero tenía como destino los magistrados Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte”. El anterior es un aparte de la confesión rendida por Lyons, quien suscribió un acuerdo de colaboración con la Justicia de Colombia y permanece en Miami como cooperante de la DEA.

Lyons delató así al senador Besaile, con quien asegura haberse reunido aquella vez en su apartamento en Montería, hacia febrero de 2015, para entregarle 600 millones de pesos. Aunque desde hace varias semanas se dice que Besaile pagó 2.000 millones para archivar las investigaciones en su contra –algo que él mismo confesó y por lo que luego fue capturado–, este testimonio de Lyons es clave porque allí el corrupto exgobernador mencionó, por primera vez, el nombre de Sami Spath Storino.

En este episodio, de un lado, Besaile dice que sí pagó 2.000 millones, pero que lo hizo extorsionado, y que un empresario amigo le prestó la plata. Del otro lado, Lyons asegura que le dio 600 millones a Besaile y que ese fue solo uno de los desembolsos que le hizo, pues el senador era copartícipe del desfalco al departamento por lo que le correspondía una gran tajada. Frente a ese choque de versiones, el nombre de Spath Storino resulta clave.

Spath es un viejo amigo del gobernador Lyons y fue su asesor jurídico. En el episodio que implica a Besaile, el personaje se encargó de llevar parte de los 600 millones y además presenció la entrega del botín total. “Musa me dijo –le explicó Lyons a la Fiscalía– que si podía darle 1.000 millones de pesos para completar la plata, que ya había conseguido parte de la misma. Le respondí que le podía entregar de lo que a él le correspondía por unos acuerdos que teníamos en temas que involucran corrupción administrativa la suma de 600 millones de pesos. A los pocos días de esa reunión le entregué el dinero en mi apartamento, fue la suma de 600 millones, yo tenía 400 millones en mi casa y le pedí a una persona que a veces recogía dinero que me llevara 200 millones para completar la suma que me correspondía entregarle al senador Besaile, esa persona se llama Sami Spath”.

Y no solo el exgobernador dice que Spath Storino tenía acceso a las arcas de la corrupción. También lo hacen quienes hoy son sus enemigos. En Bogotá, en los calabozos del búnker de la Fiscalía permanecen detenidos desde hace siete meses Jesús Eugenio Henao y Maximiliano García Bazanta. Ambos excontratistas están involucrados en el asalto a las multimillonarias regalías que la nación le giró al departamento de Córdoba para hacer proyectos de ciencia y tecnología. Además, las autoridades los investigan por el crimen de Jairo Zapa, el director de la Oficina de Regalías, desaparecido desde el 27 de marzo de 2014 y encontrado en una fosa cinco meses después.

Los contratistas Henao y García aseguran que el exgobernador Lyons les exigió el 30 por ciento del valor de los proyectos chuecos por medio de los cuales se robaron gran parte de las regalías. Y que dentro de ese plan les hicieron cuatro pagos, dos por medio del asesinado Zapa y otros dos vía Spath Storino.

Según Henao, una vez Spath lo citó en una bomba de gasolina cercana al puente viejo del Sinú, y en otra ocasión en el barrio La Castellana de Montería.

El excontratista contó que para el primer pago se presentó acompañado de gente de su confianza, “quienes avanzaban a prudente distancia, sirviendo de escoltas” hasta la bomba de gasolina. Y respecto al segundo pago relató que siguió a Spath en su vehículo hasta que ingresaron al parqueadero del primer piso de un edificio próximo a una sede de Bancolombia. “Dentro del parqueadero me cuadré, él lo hizo al lado derecho mío, luego se bajó y sacó las cajas de dinero de la parte trasera de mi camioneta y las subió a su carro”, le aseguró a la Fiscalía. Henao y García entregaron los nombres de los supuestos escoltas que los acompañaron en el primer pago, así como datos de los vehículos, teléfonos celulares y otras pistas con las que aseguran se puede constatar su versión de los pagos hechos a Lyons en cajas de plata recogidas por Spath.

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700 millones para tapar otro escándalo

Así que al igual que en el caso del senador Besaile, el misterioso Spath Storino aparece como un testigo crucial en los movimientos de fajos de billetes al por mayor relacionados con el desfalco de las regalías de ciencia y tecnología. Y, como si fuera poco, el personaje sale a flote también en el tercer caso clave de robo departamental: el llamado cartel de la hemofilia, en el que se malversaron 42.000 millones de pesos según la Fiscalía para tratar a pacientes fantasmas.

En su declaración desde Miami, Alejandro Lyons también se refirió a esto con nuevas revelaciones cuyos efectos se verán en las próximas semanas. En 2015, al concluir su mandato, el gobernador Lyons salió del cargo con varias investigaciones, pero sin que ninguna le preocupara realmente. Pero solo hasta que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, visitó Córdoba a mediados de enero pasado, cuando lanzó su programa bandera de lucha contra la corrupción Bolsillos de Cristal. Allí el alto funcionario supo de primera mano que la administración saliente se podía haber  embolsillado miles de millones de pesos del erario y de inmediato creó un grupo elite que rápidamente empezó a recaudar testimonios y pruebas. En marzo el fiscal regresó a Montería y anunció que imputaría nada menos que 20 cargos contra el exgobernador Lyons como uno de los responsables de un desfalco cercano a los 10.000 millones de pesos.
Según Lyons, con ese anuncio sus exsocios en la corrupción encontraron una fórmula para hacerse con más plata. Le empezaron a enviar razones para que les pagara más a cambio de no delatarlo. El exgobernador, acorralado, trató de buscar un acercamiento con el búnker para explorar la posibilidad de negociar. Y entonces encontró que el jefe de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía, Gustavo Moreno, era otro corrupto que por medio del abogado Leonardo Pinilla le informaba que podría “ayudarle” a cambio de una jugosa coima. Lo que pasó después es bien conocido: Lyons envió el mensaje directamente a la cúpula de la Fiscalía y esta solicitó colaboración de la DEA. La agencia de inteligencia gringa ejecutó un operativo en Miami que puso tras las rejas a Moreno (y lo tiene cantando), y trasladó a Bogotá los famosos audios que desataron el escándalo del cartel de la toga que tiene a un expresidente de la Corte Suprema en la cárcel, a otro expresidente de la misma investigado y varios magistrados bajo la lupa.

Pero no se sabía que el abogado Pinilla –ahora detenido y pedido en extradición– tuvo igualmente un rol en el cartel de la hemofilia. Pinilla era el abogado de Guillermo José Pérez Ardila, representante de la IPS Unidos por su Bienestar, una de las firmas que presentaron un centenar de falsos pacientes hemofílicos a la Secretaría de Salud departamental para embolsillarse los recursos destinados para atender a los enfermos reales.

Pérez, según Lyons, lo extorsionó por medio de Pinilla desde la cárcel, cuando las cosas se complicaron por el anuncio del fiscal. El exgobernador asegura que le exigieron 700 millones de pesos en una reunión en Montería en la que hizo dos pagos iniciales que sumaron 300 millones. Lyons dice que puso a nombre de Pinilla un apartamento en la capital de Córdoba, y que este lo recibió por 100 millones, mientras que le dio los otros 200 millones de pesos en efectivo. Y acá, una vez más, aparece el hombre de las tulas, pues Sami Spath Storino habría llevado esa plata a la reunión y presenciado lo sucedido. Lyons incluso asegura que Pinilla le hizo firmar un pagaré para respaldar los 400 millones restantes, para los que pidió plazo.

Al cabo de un mes, cuando Pinilla y Pérez empezaron a presionar nuevamente por los 400 millones, Lyons dijo que enviaría la plata con Spath y se marchó a Miami. Como se sabe, allí se encontró semanas después con Pinilla, pero esta vez el abogado iba como emisario de Gustavo Moreno para exigir otra coima,  cuya cuota inicial,  fue de 10.000 dólares. Pero ni Pinilla ni Moreno sabían que el exgobernador ya era cooperante encubierto de la DEA, y que su suerte estaba echada.

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Quién es sami Spath

Esta semana el Tribunal Superior de Bogotá aprobó la negociación acordada entre la Fiscalía y Alejandro Lynos. Este deberá devolver como mínimo 4.000 millones de pesos y servir de testigo de cargo en todos los casos de corrupción impulsados por sus propias delaciones. A cambio, el exgobernador pagará solo cinco años y dos meses de cárcel en Colombia. Pero si miente u oculta información, deberá enfrentar los 20 cargos que le achacan, lo que fácilmente le podría significar cerca de 30 años cárcel.

Luego de que el tribunal aprobó el acuerdo de cooperación, Lyons se ratificó formalmente en el pago de los 600 millones al senador Musa Besaile. “Él (Sami Spath) me había llevado 200 millones y me ayudó a acomodar el dinero en la tula para el senador Besaile”, aseguró Lyons en videoconferencia desde Miami. En próximos días el delator también se ocupará del hermano del senador y actual gobernador, Edwin Besaile. Lyons deberá revelar los intríngulis del cartel de la hemofilia y ha anunciado que cuenta con pruebas de que esa práctica corrupta ha seguido en la presente administración. Cuando aborde el tema seguramente el nombre de Spath resurgirá, pues Lyons ha sido claro en que su hombre de confianza resulta clave para precisar quiénes recibieron o entregaron plata, cómo, cuándo y dónde.

Pero ¿quién es el muy mencionado y poco conocido Sami Spath Storino?  En los corrillos judiciales de Bogotá se ha llegado a decir que es un “capo” que se mueve por el mundo y que desde que estalló el escándalo se oculta en Italia. SEMANA indagó en Montería y encontró varias cosas. Lo primero es que Spath aún vive allí con su familia. Nació en esa ciudad hace 35 años y tiene arraigo confirmado por varias personas, además su récord migratorio indica que solo ha estado una vez en Europa, en marzo de 2016. De ese viaje quedó un rastro en redes sociales, una foto en la que se ve a Spath graduándose de una especialización de la Universidad Autónoma de Barcelona, que cursó en Miami.

Spath creció en el barrio popular de Los Bongos y sus padres eran vecinos y buenos amigos de los padres de Alejandro Lyons. Pero la amistad entre estos se selló, sobre todo, en el colegio, pues fueron compañeros en La Salle de Montería, y aunque luego ambos estudiaron Derecho, Lyons lo hizo en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá, mientras que Spath se graduó de la Pontificia Bolivariana en su tierra.

Los padres de Sami Spath son cartageneros, pero se asentaron en Córdoba hace 40 años; la ascendencia italiana le viene por sus abuelos maternos. Su padre se dedicó toda la vida a la compraventa y alquiler de maquinaria pesada, negocio que ahora maneja él en asocio con su hermano Juan Gabriel Spath Storino. “No son una familia rica, Sami vive con su esposa y dos hijos en un apartamento normal de 130 metros, en el barrio Recreo”, asegura alguien que los conoce bien.

Esta revista contactó en Montería a Spath, pero dijo que prefería no hablar. “Lo único que puedo decir es que algunos medios en Bogotá me están pintando como un capo. Eso no es cierto, las autoridades lo pueden verificar todo, pero con eso me ponen en grave peligro, ya me están amenazando, y en Córdoba las bacrim imaginan que soy rico”.

La Fiscalía deberá verificar todas las delaciones y evidencias que aporte el exgobernador Alejandro Lyons en el marco del acuerdo de cooperación con la Justicia. Y dado que el propio exgobernador ha mencionado insistentemente al hombre de las tulas como un testigo excepcional, el testimonio de Spath Storino será clave para desenredar el episodio más sórdido de corrupción que haya existido entre la Justicia y la política en Colombia.

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