Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/09/08 19:00

¿Cómo se vive la crisis fronteriza en la alta Guajira?

Hasta el momento casi 1.000 colombianos han regresado al país por el paso fronterizo de Paraguachón. Las autoridades preparan el terreno para enfrentar un éxodo masivo.

Frontera colombo-venezolana en La Guajira. Foto: Tomada de Google Maps

En La Guajira hay incertidumbre. Los wayúu, una comunidad indígena con arraigo en ambas naciones, temen que la guardia venezolana intente vetar el paso por sus territorios. Las autoridades están a la expectativa de que ocurran deportaciones masivas, como sucedió en la frontera de San Antonio del Táchira con Cúcuta.

Los colombianos que habitan municipios en el estado del Zulia temen perder sus pertenencias o que los separen de sus familiares. Y unos cuantos padres deportados piden a Dios por volver a ver sus hijos que se quedaron al otro lado de la frontera.

Gabriela* y su esposo fueron expulsados de Venezuela el pasado 25 de agosto. Lo dramático de este retorno, para ellos, no es tener que regresar al país del que salieron huyendo, sino tener que dejar atrás a sus hijos de 5 y 7 años.

Los militares de Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no les dieron opción y dejaron a sus niños en Zulia. El argumento era uno: nacieron allá y allá debían quedarse. Así, sin importar que se separe a una familia, los pequeños están en el vecino país a cargo de una tía.

Aunque la Cancillería colombiana conoce el caso y ha intentado llegar a un acuerdo con las autoridades venezolanas, no se ha logrado nada. Los intentos han sido fallidos.

La idea de que los padres vayan por su propia cuenta y traigan a sus hijos tampoco es fácil. A diferencia de las cortas distancias que dividen a los municipios de San Antonio del Táchira y Cúcuta; desde Paraguachón (Zulia), exactamente en la zona conocida como La Raya -que divide a los dos países-, hay un camino de más de 12 kilómetros hasta la zona urbana de Maicao (La Guajira, cerca de tres horas caminando).

La distancia desde La Raya a los municipios venezolanos es aún mayor. Por ejemplo, a Mara son 101 kilómetros de trayecto, lo que equivaldría a más de 15 horas caminando. Llegar de un lado a otro no es cuestión de minutos y, por eso, un rescate parece una idea lejana.

Sumado a eso, en la noche del lunes el presidente Nicolás Maduro cerró el paso de Paraguachón y decretó estado de excepción en los municipios zulianos Mara, Guajira y Almirante Padilla. Así, 3.000 militares se movilizaron a bloquear la frontera.

Hasta el lunes, según el director de Migración Colombia, Christian Krüger, habían sido deportados 281 colombianos por Paraguachón desde el pasado 21 de agosto. Además, 650 retornaron voluntariamente. Sin embargo, desde la noche del lunes no se han reportado más expulsiones.

Aunque las deportaciones en este sector de la frontera colombo-venezolana no se comparan con el éxodo masivo que recibió la capital norsantandereana, la Cruz Roja y la Cancillería preparan el terreno, pues no es descabellado que, en algún momento, la situación se vuelva igual de caótica que en Norte de Santander.

“Nosotros estamos recibiendo a los deportados, los atendemos y los ayudamos. Afortunadamente la mayoría de los retornados han decidido regresar a su lugar de origen, como Cartagena, Barranquilla, Barrancabermeja, Cali, Buenaventura, entre otras, y por eso no hay albergues colapsados”, explicó Nasser Gebara, presidente de la Unidad Municipal de la Cruz Roja en Maicao a Semana.com.

La labor ha sido ardua y mancomunada. Los 16 connacionales expulsados que siguen en La Guajira se encuentran en un albergue recibiendo las atenciones necesarias. La Registraduría también ha brindado un apoyo a los connacionales que han llegado sin documentos y empezó el proceso de expedición de nuevas cédulas.

Suben los precios

Tras un día del cierre de la frontera, la economía de este departamento empezó a sentir la crisis. La pimpina de gasolina –que traen cinco galones cada una- subió de 12.000 pesos a 18.000 pesos. Los alimentos escasean y los comerciantes que tenían negocios en La Raya se quedaron sin clientes y sin productos para ofrecer.

Los venezolanos que se trasladaban hasta La Guajira a trabajar con el objetivo de tener un sueldo mucho mejor que en el vecino país, también están sin una forma de sustento.

Aunque los esfuerzos son muchos, en La Guajira se preguntan si los beneficios y ayudas que ha ofrecido el gobierno nacional para atender a los expulsados que han arribado por Norte de Santander también llegarán a los connacionales que entraron por Paraguachón.

“Ojalá que las mismas ofertas industriales que están haciendo en Cúcuta también vengan a ofrecerlas a esta frontera, que es la más viva del país, pero también la más olvidada”, cuestionó el personero de Maicao, Alexánder Indaburo.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

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