Sábado, 25 de febrero de 2017

| 2010/08/14 00:00

Crónica de una desilusión

¿Por qué una educada joven europea decide abandonar todo para unirse a la guerrilla colombiana? SEMANA presenta un adelanto del libro 'Tanja, una holandesa en la guerrilla colombiana', publicado por Norma.

Tanja Nijmeijer estudió Lenguas en Holanda y hacía parte del movimiento de ocupación de casas antiguas cuando entró en contacto con las Farc.

Durante dos años, el analista León Valencia y la activista de derechos humanos Liduine Zumpolle le siguieron las huellas a Tanja, la guerrillera holandesa que se vinculó a las Farc hace casi una década, para reconstruir su historia y su destino después de que el Ejército halló su diario en un campamento, en 2007. Hablaron con sus familiares y amigos en Europa y en Colombia, y entrevistaron a 38 ex guerrilleros desmovilizados o detenidos que conocieron de su reclutamiento y los castigos que ha sufrido. No obstante, la fuente principal es el diario de la joven, con el cual recrean la soledad, angustia y rebeldía que la embargan.

El libro cuenta el origen de Tanja. Sus acercamientos con la rancia izquierda europea en la universidad, los contactos con las Farc en eventos de solidaridad en Holanda, sus viajes a Colombia, la impresión que le causó el Caguán y haber participado en una caravana humanitaria en el sur de Bolívar, y cómo vino al país por tercera vez, decidida a tomar las armas. Y su desilusión con la guerrilla, escrita en un diario que por poco le cuesta la vida.

Primeros contactos con las Farc en Europa

En sus años de estudiante, Tanja se fue a vivir a una casa "ocupada" que compartía con compañeros, todos activistas ambientales y de derechos humanos, vinculados a la izquierda europea. Entonces empezó su interés por las Farc.

"Un mundo más ancho se abrió a los ojos de Tanja a principios de 1999. Estuvo en un evento en solidaridad con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Ezln (...) La persona que se acercó a Tanja dijo que había pertenecido a la Unión Patriótica y estaba buscando a personas que estuviesen interesadas en colaborar con la paz de Colombia. Tanja aprovechó la oportunidad para sacarlo del salón y llevárselo a un café cercano para que le hablara de la Unión Patriótica, de las Farc y de Colombia (...) Le pidió que le diera algunos nombres de personas que, en la eventualidad de un viaje a Colombia, pudieran servirle de contacto. Entre los nombres y las direcciones que le proporcionó estaba Diana Ortiz, una estudiante de Antropología a quien Tanja encontró fácilmente en Bogotá a finales de julio de 1999. Pasó apenas dos o tres semanas con ella, conociendo los barrios bogotanos o visitando algunos pueblos, pero los padres le atribuyen una gran influencia en el destino posterior de Tanja. Dicen que fue ella quien la indujo a buscar el acercamiento a las Farc".

De Pereira al Caguán

Tanja viajó a Pereira como maestra de colegio, a través de un intercambio, y allí no perdió tiempo para contactarse con las milicias que de inmediato la invitaron al Caguán.

"Los días que faltaban para el viaje al Caguán corrieron rápido. Salió de Pereira el jueves 25 de abril de 2000 en un bus que contrataron los muchachos que se reunían en el barrio Cuba (...) Tanja vivió la mayor conmoción del viaje cuando Alfonso Cano, el miembro del Secretariado que las Farc habían destacado para liderar el Movimiento Bolivariano, empezó el discurso. No por el sentido político de las palabras que poco entendía, sino porque nunca había visto a tanta gente vibrando de emoción, ni a tantos oradores haciendo arengas (...) Allí, a cientos de kilómetros de Pereira y a miles y miles de kilómetros de Denekamp y de Groningen, un guerrillero con su larga barba entrecana y sus grandes gafas de carey, vestido de camuflado, se dirigía a cerca de 40.000 personas, para proclamar la formación de un movimiento político ligado a una guerrilla".

Segundo viaje a Colombia: el sur de Bolívar

"Hacía apenas cuatro meses que había regresado de Colombia, de enseñarles inglés a los niños del Colegio Pino Verde en Pereira, cuando la llamaron del Centro para proponerle que colaborara en la preparación de una misión que iría hasta el sur del departamento de Bolívar a conocer la desesperada situación en que se encontraban las comunidades campesinas y mineras y a intentar detener las agresiones de que eran objeto por parte de los grupos paramilitares. Aceptó de inmediato.

Tanja ideó una estrategia para que los dos guerrilleros de civil le confesaran su pertenencia al Ejército de Liberación Nacional y le contaran sobre esa guerrilla. Cuando terminó la reunión se apartó de sus compañeros extranjeros y se fue detrás de los dos muchachos (...) les dijo que en Pereira no sólo había conocido gente con vínculos con las Farc, sino a algunas personas que muy seguramente eran milicianos del ELN, que no debían preocuparse porque ella no difundiría nada de lo que conversaran".

Miliciana en Bogotá

Tanto el Caguán como el sur de Bolívar hicieron que Tanja decidieraconvertirse en guerrillera. Volvió por unos meses a Holanda y luego regresó a Bogotá, donde llevaba una doble vida como maestra de inglés y miliciana.

"Sus compañeros de milicia se la llevaban los fines de semana a las afueras de la ciudad para enseñarle a armar y desarmar pistolas y revólveres. Le daban la oportunidad de que hiciera prácticas de tiro. La adiestraban en la fabricación del gorro chino y el bodegón, bombas más poderosas que las molotov (...) Se habían inventado una sólida coartada para protegerse: decían que Tanja les estaba enseñando inglés y ella llevaba a todo lado el carné que la acreditaba como profesora de Wall Street Institute.

"Estuvo varias semanas a la espera de la instrucción política y militar en el campo (...) Los recibió Carlos Antonio Lozada después de dos días de marcha por los riscos del páramo del Sumapaz (...) Lozada había dado la orden de vincular a Tanja a la guerrilla rural inmediatamente después del ataque al Club El Nogal. Sabía que la situación de las Farc en Bogotá se pondría más difícil y Tanja corría el peligro de que la descubrieran (...) quería a Tanja para que le ayudara en las comunicaciones, para que atendiera el Internet y realizara traducciones, para que contribuyera, quizás, a las relaciones con Europa. La veía como una gran adquisición...".

La decepción

Según sus diarios, tuvo momentos difíciles de duda y desesperación. La guerrilla no era como la había imaginado.

"Fue Lozada quien, en un acto poco común, permitió que Tanja se reuniera con su madre en agosto de 2005, cuando ya las cosas estaban bastante difíciles para la guerrilla. Tanja le había implorado varias veces a Lozada que le permitiera ir a ver a sus padres, le decía que no soportaba su ausencia, le juraba que no cometería ningún error en el viaje y que regresaría muy pronto a las montañas. Pero la situación se tornó dramática en los primeros meses de 2005. Tanja se comunicó por teléfono por primera vez, desde abril de 2003, con su casa en Holanda.

"Nadie podía convencerla de que las Farc no estaban bien, nadie podía quitarle de la cabeza el debilitamiento de esta guerrilla. Estaban perdiendo combatientes, las fuentes económicas derivadas del narcotráfico se estaban secando, el impacto político de los secuestros estaba disminuyendo y, en cambio, las disputas internas crecían. Su situación personal no era mejor. En abril perdió sus lentes. Se le fueron al agua en el paso de un pequeño río y no pudo encontrarlos (...) Esta debilidad la dejó consignada en su diario el 3 y 4 de abril de 2006, en lo que parece ser una carta para su amiga Tineke:?"Han llegado mis lentes esta semana, pero las carreteras están bloqueadas, entonces creo que todavía se demorarán 'un poco'. Quién sabe cuánto tiempo más. No aguanto más esta situación. Hace poco han anunciado que habrá una gran ofensiva militar contra esta región. Imagínate que nos ataquen o que nos bombardeen. Y yo casi ciega, ¡realmente no veo un carajo! Tengo muchas ganas de luchar, pero con lentes y un fusil. ¿Por qué, por qué, por qué estoy en esta situación tan espinosa? Lo que quiero es soñar, hacer planes, vivir. Tengo que leer, estudiar, aprovechar el tiempo que me queda. Estoy aburrida. Déjame ser sincera: ya hace mucho tiempo que estoy harta con esta situación. (...) ¿Qué es lo que quieren de mí? ¿Que me enloquezca? ¿Que explote? ¿Que deserte? Mándenme al menos al frente de batalla, pero no. Debo estar acá por una eternidad y siempre tengo que callarme.

"Estoy cansada, cansada de las Farc, cansada de la gente, cansada de la vida comunal, cansada de no tener nunca nada para mí sola (...) He tenido muchas dudas, Nelleke, sobre las Farc, la revolución, sobre las cosas que hacemos (...) Me muevo aquí como pez en el agua, estas montañas son mi hogar, la guerrilla es mi vida, mi familia".

El bombardeo

Sus diarios se encontraron cuando en julio de 2007 la Fuerza de Despliegue Rápido atacó el campamento de Carlos Antonio Lozada, el hombre que tenía como misión atacar a Bogotá.

"Tanja sintió el estruendo de los disparos cuando entraba al campamento. Se paralizó. No era el sonido de un solo tiro. No eran disparos aislados. Era un martilleo incesante a menos de cien metros de donde se encontraba. La habían enviado a patrullar los alrededores del campamento en compañía de Dora. Habían caminado durante más de una hora sin advertir nada anormal. Ni huellas recientes de soldados en su búsqueda, ni sonidos de gente en movimiento. Todo estaba en calma. Pero ahora los disparos no cesaban y ella, que había anhelado durante meses la entrada en combate, estaba desconcertada, no sabía qué hacer (...) Tanja se acordó entonces de su morral y pensó en su diario, también en las pequeñas cosas que le recordaban a Holanda, su tierra, y tiró del brazo de su acompañante para llevarla a donde dormían y tenían sus pertenencias. ?"El ataque los tomó por sorpresa, no tuvieron tiempo siquiera de parapetarse y poner sus armas en funcionamiento (...) Jorge Briceño se encargó directamente de coordinar la tarea de recoger al pequeño grupo de guerrilleros que deambulaba en la selva cargando a Lozada malherido. Se enteró del ataque en la madrugada del 19 de julio y dispuso que buscaran a los sobrevivientes y los condujeran a uno de los campamentos más seguros (...) Tanja salió del anonimato, la noticia abrió los noticieros de la televisión y estuvo en las portadas de revistas y diarios de todo el mundo. Por cuenta de esa fama repentina se hundió aún más en el pantano de la guerra colombiana y se alejó en forma definitiva de su familia y de sus amigos en Holanda".

Juicio revolucionario

Por las cosas que escribió en su diario, estuvo a punto de ser fusilada.

"La discusión que se generó en el seno del Bloque Oriental de las Farc, inmediatamente después de que se conocieran los diarios de Tanja, no tenía nada de vaga y de incierta. Los fragmentos difundidos por la inteligencia militar tuvieron un efecto demoledor para la imagen de Tanja dentro de la comandancia guerrillera y desataron una ola de presiones por parte de algunos guerrilleros de base para que la trataran como a cualquier combatiente colombiano y le decretaran la pena de muerte. Gerardo la interrogó de nuevo. Al interrogatorio se apareció con el ejemplar de la revista Semana que empezó a circular el 10 de septiembre. Se lo entregó a Tanja y le ordenó que leyera con cuidado todo lo que aparecía allí, en especial las palabras que ella utilizaba para referirse a las Farc.

"Fue Raúl Reyes quien le tendió la mano a Tanja. Él se había dado cuenta rápidamente del interés especial que ella despertaba en Europa. Tenía en sus manos algunos artículos que habían circulado en las capitales europeas con motivo del hallazgo de los diarios(...) Se comunicó con Jorge Briceño para plantearle que fuera benevolente en la sanción y que además la mantuviera muy cerca y la protegiera, que entendía la rabia que habían producido sus escritos, pero lo mejor era actuar racionalmente pensando en los intereses del conjunto del movimiento (...) En la selva profunda de Colombia, Jorge Briceño, alias el Mono Jojoy, le informaba a Tanja que de ese momento en adelante tendría que acostumbrarse a caminar con él por las montañas y a obedecer sus órdenes con una disciplina tal que la guerrilla pudiera olvidar todo el daño que habían hecho sus diarios. Tanja supo entonces que había sobrevivido al momento más azaroso de su pertenencia a la guerrilla, al ataque al campamento de Lozada y a un juicio que la hubiese llevado seguramente a la ejecución. Pero se dio cuenta de que no le esperaban días mejores...".

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