Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/03/04 00:00

CUAL GOBERNABILIDAD?

GOBERNAR, AQUI, CONSISTE EN MANTENERSE EN EL GOBIERNO, REPARTIENDO PREBENDAS, NEGOCIOS, CONDECORACIONES, LICITACIONES.

CUAL GOBERNABILIDAD?

El problema ahora, dicen nuestros volubles politólogos, no es ya de legitimidad sino de gobernabilidad. Samper no puede gobernar, aunque siga en su cargo. Sería acertado ese análisis si de gobernar de verdad se tratara: no debe hacerlo, por indigno, alguien que sí sabía lo que sabemos; o no puede hacerlo, por idiota, alguien que ni siquiera sabía lo que todos sabíamos. Pero si se trata de lo que en Colombia se llama gobernar, no se ve por qué no va a poder Samper, si hasta Virgilio Barco pudo. Gobernar, aquí, consiste en mantenerse en el gobierno, o en su apariencia, repartiendo prebendas, negocios, embajadas, condecoraciones, licitaciones, por cuenta del Estado. Ernesto Samper lleva año y medio haciéndolo perfectamente. No hay razón para que no siga igual dos años y medio más.
Alega ahora que lo que legitima su permanencia en elgobierno es su 'programa social', que no ha podido poner en marcha por estar ocupado en defenderse. Pero todos sabemos (también) lo que es un programa: una excusa. Ahí están los ex ministros gaviristas firmando uno, la Agenda 96, en el que proponen exactamente lo contrario de lo que hicieron cuando estaban en el poder. Y ahí están los ex presidentes López y Gaviria dándose como garantes del 'programa social' de Samper, ellos, cuyos gobiernos fueron lo más antisocial que quepa imaginar. "Para cerrar la brecha", decía el uno: miren la brecha ahora. "Bienvenidos al futuro", decía el otro: y ese futuro ahora es nuestro presente. Es que Colombia, para citar a Samper (protegido del uno, ministro del otro), es "el país de los sueños". De las realidades es mejor no hablar.
Y es por eso que nadie gobierna en el sentido efectivo de lapalabra. Gobernar exige, de entrada, reconocer las realidades, para después, si es posible, actuar sobre ellas. Y eso nunca lo han hecho nuestros 'gobernantes'. Pretenden actuar sobre ficciones, sobre ensoñaciones. Pretenden gobernar -'gobernar': hacer nombramientos y dictar decretos- para un país en el cual, según ellos, no impera el narcotráfico, y en el cual, según ellos, las elecciones son limpias, y en el cual, según ellos, ni los militares ni la guerrilla son fuerzas políticas, y en el cual, según ellos, sus propios nombramientos y decretos son cumplidos: cuando si todo eso fuera así no ocurriría nada de lo que en realidad ocurre. Para poner un ejemplo particularmente ridículo: no podría el doctor Jorge Mario Eastman renunciar pordos veces consecutivas a un cargo del cual había sidopreviamente destituido, y por añadidura continuar ocupándolo.
Tal vez no sea necesario gobernar un país. A Mussolini se leatribuye una frase feliz: "No es que Italia sea ingobernable, sino que no necesita ser gobernada". El se empeñó en hacerlo, y lo hizo por la fuerza, con resultados catastróficos. Pero al menos lo hizo de verdad. Los 'gobernantes' de Colombia no lo hacen en su propio país porque la primera ficción de la que arrancan es la de que se trata de un país soberano, en el cual gobiernan ellos. Y no es así. Aquí gobiernan _perdón por aburrirlos diciéndolo una vez más_ los Estados Unidos. Los intereses más mezquinos, más egoístas y más criminales del gobierno de los Estados Unidos.Por eso, en lo que a éste le da igual, no hay gobierno: en la administración de justicia, en las leyes de tránsito, en el respeto por los derechos humanos, en los chanchullos parroquiales del Guavio o del Metro de Medellín. Pero sí hay gobierno, y férreo, en lo que de Colombia afecta al gobierno de los Estados Unidos. En otras épocas, el control del Canal de Panamá o la contención del comunismo. Ahora, la droga. Si nuestros gobernantitos son tan duros y drásticos en la lucha contra la droga, si destinan todos los recursos del Estado al esfuerzo autodestructivo de combatir a muerte el único producto de verdad rentable que tiene la economía colombiana, que es la coca (que le produce al país el doble del petróleo, tres veces lo del café, 10 veces lo de las flores, y da trabajo a 100 veces más personas que cualquiera de los famosos '6.200 productos' amenazados por la descertificación), es porque esa es la única acción gubernamental colombiana directamente útil para el gobierno de los Estados Unidos: mantiene el negocio de la droga, que es suyo. Para someterse a esa única decisión de gobierno, cualquiera sirve: Samper, que no renuncia, o uno que renuncie muchas veces, como Eastman. O Humberto de la Calle, o Pastrana, o Noemí. La gobernabilidad, en Colombia, la tiene cualquiera que se deje gobernar por los Estados Unidos. Y el que no, no. Aunque se le derrumbe el país entre las manos, como se les derrumba a todos.

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