Viernes, 19 de septiembre de 2014

| 2013/04/24 00:00

¿Cuáles salidas hay para las parejas del mismo sexo?

Colombia perdió la oportunidad de ser el país número 15 en aprobar el matrimonio gay.

Manifestación a favor del matrimonio gay, en la plaza de Bolívar, en Bogotá. Foto: Guillermo Torres /SEMANA

No hubo sorpresas en la votación del proyecto que buscaba equiparar el matrimonio de parejas del mismo sexo con el de parejas heterosexuales. A pesar de que logró salir avante de la comisión primera de Senado, en la plenaria fue enterrado. 51 senadores votaron en contra y 17 a favor. Solo había en el recinto 75 senadores, de 102. ¿Dónde estaba el resto?

Como un hecho premonitorio, afuera del Capitolio, había una lánguida manifestación de la comunidad LGTBI, mientras que a un lado, separados por unas barandas metálicas, grupos religiosos y defensores del matrimonio heterosexual hacían bulla con pitos, tambores y vuvuzelas pidiendo que se hundiera el proyecto.

Esta fue la séptima ocasión en que el Congreso hundió un proyecto de matrimonio igualitario. Sin embargo, es la primera vez que sobrevivió a un debate. Para la concejala Angélica Lozano, quien ha defendido los derechos de la población LGTBI, no todo son pérdidas. "Ha mejorado el nivel de debate, hemos ganado más aceptación, los opositores se han sofisticado. Pero la aprobación del matrimonio igualitario es imparable". Ella explicó que la comunidad LGTBI acudiría a la Corte Constitucional y por la vía de la tutela intentaría ampliar los derechos que tienen las parejas heterosexuales a las parejas del mismo sexo.

No obstante, se perdió una oportunidad de legislar sobre la materia, como lo había solicitado la Corte Constitucional. El alto tribunal había dado un plazo de dos años para definir los términos en los que se reconocerían estas uniones. En una sentencia había dejado claro que una pareja homosexual sí podía constituir una familia, lo que estaba en juego era cómo se debían reconocer los derechos de estas. El plazo se vence el próximo 20 de junio.

A partir de esa fecha, las parejas homosexuales podrán acudir a las notarías para formalizar su unión, no obstante, aún no se sabe cómo los notarios interpretarán lo que la Corte ordenó. De hecho, se prevé que algunos puedan alegar objeción de conciencia y se nieguen a celebrar esas uniones. En ese caso podrían llover tutelas para exigir el derecho contemplado en la jurisprudencia, pero que el Congreso resolvió no regular. "La Corte es la única que nos ha escuchado y lo seguirá haciendo", dijo Lozano.

El superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez, y la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, han formulado una salida: crear una directriz para que los notarios no puedan negarse a celebrar las uniones entre parejas homosexuales. No obstante, no se trataría de un "matrimonio", sino de un "vínculo marital".

Esa diferencia es clave, pues para la comunidad LGTBI el uso de una terminología distinta no solo es discriminatorio, sino que tiene efectos jurídicos distintos. Por ejemplo: si un funcionario tiene una pareja del mismo sexo, ¿cómo va a declarar las inhabilidades?, o en caso de tener que acudir al médico, en donde se exige el parentesco para responsabilizarse legalmente de la pareja, ¿es suficiente con el vínculo marital? Para la comunidad LGTBI es claro que no, que por tratarse de una definición distinta los efectos legales son distintos.

Hasta el último momento, defensores y detractores del proyecto de ley radicado por el senador Armando Benedetti, se hicieron sentir en la Plaza de Bolívar. Pero los senadores, a tono con las encuestas que indican que en Colombia la mayoría no está de acuerdo con el matrimonio igualitario, le sacaron el cuerpo a la propuesta. El problema es que el limbo legal seguirá.

De nada valieron miles de columnas y editoriales, el furor de las redes sociales ni testimonios en primera persona como el de Marta Lucia Cuellar, madre de un joven homosexual. Tampoco hizo mella el hecho de que en la misma semana Francia aprobó el matrimonio igualitario, después de que en ese país por dos años se reconoció las uniones de parejas del mismo sexo, pero no con la palabra matrimonio.

Quedó claro que en temas de desigualdad y minorías, el Congreso es incapaz de legislar, y que la única vía, hasta ahora efectiva, proteger los derechos de estos sectores de la población es la Corte Constitucional. No obstante, una cosa va del consenso entre los representantes del pueblo en el Legislativo, donde las decisiones tienen mayor legitimidad democrática, a las decisiones de los jueces.


Estos son los senadores que votaron en contra del proyecto. 


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