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| 12/12/2013 12:00:00 AM

El día en el que Petro decía que el Procurador era bueno

Como senador, el ahora sancionado e inhabilitado alcalde de Bogotá ayudó a elegir a Alejandro Ordóñez.

Muchos meses atrás, en una época en la que varias voces empezaban a cuestionar la elección de Alejandro Ordóñez como procurador general de la Nación, se levantó la voz del senador Gustavo Petro para defenderlo.

Por aquel entonces, Petro era considerado el mejor congresista del país. Era extremadamente juicioso en sus horarios, exponía sus argumentos con una oratoria brillante y, sobre todo, tenía un valor admirable. Muchos colombianos lo recuerdan cuando se levantaba de su pupitre para denunciar, con nombre y apellido, a los políticos que se habían asociado con paramilitares, en un momento en que estas bandas armadas eran unas máquinas de torturar, asesinar y desaparecer a miles de inocentes a lo largo y ancho del país.

Petro tuvo el valor incluso de señalar a los congresistas que se sentaban a su lado en lo que sería el destape del escándalo de la parapolítica.

En aquella época, al senado le correspondió un punto crucial en su agenda: la elección del Procurador General de la Nación. Allí apareció el nombre de Alejandro Ordoñez quien, de inmediato, fue cuestionado por sus posiciones que para sus críticos bordeaban el fanatismo.

Petro alzó su voz y lo defendió: “No encontramos, ni nadie nos lo hizo saber, alguna actuación de la que concluyéramos, había hecho uso de su investidura para darle rienda suelta a su fanatismo religioso”.

Y ante las denuncias de que el Procurador perseguía a las mujeres, Petro ironizó con un ejemplo que mostraba su faceta de defensor de las más desprotegidas. “Ordóñez, el persecutor de mujeres, sentencia y reconoce los derechos a una aseadora que había sido despedida sin ningún miramiento de una entidad pública después de más de veinte años de servicio”.

Por aquel entonces, las FARC -que hoy salen a defenderlo- habían declarado a Petro objetivo militar y lo buscaban para asesinarlo. El alcalde, en ese momento, dice que en su defensa del Procurador se sentía tan solo como ante las amenazas de esa guerrilla. “Ya sentí esa falta de solidaridad al ser amenazado por las FARC, y cuando en solitario inicié el debate contra el paramilitarismo”, afirmó.

Y para que no quedaran dudas de su voto, escribió una columna en el diario El Tiempo en la sección de opinión del 18 de diciembre de 2008. Era otro diciembre. Eran otros tiempos. Semana.com publica a continuación el texto de Petro en el rotativo:

"El voto por el nuevo Procurador

Nuestro compromiso con los derechos humanos, el medio ambiente, las reivindicaciones de las mujeres, los derechos de minorías en su condición de población más vulnerable, incluidas minorías sexuales, fueron razón fundamental que animó a siete senadores del Polo Democrático a votar por Alejandro Ordóñez como nuevo procurador.

Las torvas insinuaciones expresadas por algunos militantes y el presidente del Polo, de haber recibido favores burocráticos a cambio de nuestro voto, desconocen mi postura ante administraciones públicas nacionales y distritales, incluidas las del Polo, en las cuales ni pedí y menos recibí cuotas clientelistas. Ya sentí esa falta de solidaridad al ser amenazado por las FARC, y cuando en solitario inicié el debate contra el paramilitarismo.

Meses atrás, Alejandro Ordóñez, motu proprio, expresó su deseo de interpretar nuestro interés en la defensa de la Constitución del 91 y en especial de los derechos humanos y del medio ambiente. Él se propuso como candidato de consenso, consciente del significado de esa condición, sabiendo de no necesitar de nuestro apoyo para ganar. Estaba en nuestras manos, la oposición política, aceptar su propuesta o permitir que se convirtiera en candidato y Procurador de partidos afectos al Gobierno.

Pudimos votar en blanco. Tal posición me pareció respetable y no critiqué a quienes la defendieron. Igual, Ordóñez sería Procurador, solo que con el apoyo exclusivo del oficialismo. Vimos que podíamos incidir y amortiguar los efectos perversos anunciados sobre la población que defendemos, mujeres y LGBTI, por efecto de las creencias del nuevo Procurador.

No encontramos, ni nadie nos lo hizo saber, alguna actuación de la que concluyéramos, había hecho uso de su investidura para darle rienda suelta a su fanatismo religioso. No entiendo cómo un sindicado de ultraderecha proyecta la sentencia que condenó al Estado, funcionarios públicos y a Los Masetos, por la masacre de La Rochela (Santander), en la cual fueron asesinados los integrantes de una comisión judicial que investigaba actuaciones, asesinatos y desapariciones en el Magdalena Medio.

En otra, Ordóñez, el persecutor de mujeres, sentencia y reconoce los derechos a una aseadora que había sido despedida sin ningún miramiento de una entidad pública después de más de veinte años de servicio, y hace prevalecer lo sustancial frente al formalismo de nuestra justicia. Como juez, Ordóñez ha sido fiel a la Constitución. No reparamos sus convicciones religiosas.

Como Procurador, ni Ordóñez dejará de ir a misa ni nosotros dejaremos de ser de izquierda. De incumplirse los compromisos temáticos construidos, seré el primero en manifestarlo y asumiré mi responsabilidad. Ellos consisten en crear una delegada especializada en reparación integral de víctimas de la violencia, adelanto eficaz y bajo la ley de los procesos que vinculan a funcionarios públicos con la comisión de delitos de lesa humanidad, compromiso de garantizar la igualdad de género en la administración pública, reunión inmediata con las organizaciones de derechos humanos del país y delegación especial para la no discriminación de la población LGBTI.

Sellaremos los acuerdos que se necesiten, con todos los partidos y miembros de la sociedad que se comprometan, para consolidar nuestro sueño de hacer prevalecer la democracia, derrotar las mafias que se tomaron al Estado y sacar a Colombia de la guerra. Antes, con el jefe político de Ordóñez, el asesinado líder conservador Álvaro Gómez, y durante el gobierno liberal de César Gaviria hicimos un gran acuerdo político y expedimos la Constitución de 1991.

Gustavo Petro, senador por el Polo Democrático Alternativo".
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