Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1982/08/23 00:00

CUATRO AÑOS EN DOS HORAS

El presidente Turbay hace ante el Congreso un balance de su gestión

CUATRO AÑOS EN DOS HORAS

En un copioso informe cuya lectura al Congreso tomó dos horas, el presidente Turbay resumió sus cuatro años de gobierno, el pasado 20 de julio. Dividió las noventa páginas de su discurso entre el Senado y la Cámara, dejando instaladas las corporaciones hacia las ocho de la noche. Una consulta celebrada entre los compromisarios de los grupos políticos, celebrada en la Comisión III de la Cámara, retrasó por más de hora y media el paso del presidente desde el Palacio hasta el Capitolio.
Los principales puntos que trató, a grandes rasgos son:
Artículo 120. Según el presidente, esta disposición constitucional "opone un dique al sectarismo triunfalista que... aflora a raíz de la elección...". Turbay no cree que sea necesario reformar el 120, que permite actualmente al partido minoritario "convertirse en alternativas de gobierno". Y a su juicio, el 120 constituye "una garantía contra los gobiernos de partido que terminan necesariamente tornándose sectarios... Recuerdo con cuánta energía luchamos todos los demócratas contra los gobiernos de partido y veo cómo ahora existe el mismo ímpetu para restablecerlos". Se refería al final del Frente Nacional y a las tesis que sostuvo el liberalismo oficial durante la pasada campaña. A juicio de algunos observadores, la alternación de los partidos y el 120 son sólo mecanismos para evitar que degenere en enfrentamientos sectarios, el libre juego democrático, cuya esencia la constituyen precisamente los gobiernos de partido.
Corrupción administrativa. Entre los proyectos legislativos que el gobierno saliente deja al congreso, está el de la reglamentación de la carrera administrativa, que, a juicio de Turbay, debe ser de "doble vía", para permitir la sanción y retiro de funcionarios con mala conducta.
Reforma constitucional, estado de sitio y fisco. La Corte Suprema impidió el paso de la reforma constitucional preparada por la administración Turbay, por vicios de forma. El presidente insistió en volverla a tramitar en el Congreso, y más adelante, al referirse al estado de sitio, dio a entender que la aprobación de la reforma habría facilitado el levantamiento del estado de sitio antes de la fecha en que se efectuó. La reforma "...reorganizaba el poder judicial y la expedición de códigos y leyes... considerados como prerrequisito para el retorno al pleno imperio de la legislación ordinaria"
Turbay habló también sobre el estado del fisco nacional, que ya "no resiste" la carga de presupuesto educativo y de otros renglones. Varios proyectos legislativos que permitían la financiación a largo plazo de pagos a maestros y gastos de universidades oficiales, no fueron aceptados por el Congreso. Turbay hizo especial énfasis en la necesidad de aprobar el Estatuto Fiscal, instrumento que reestructurará la Contraloría y permitirá un mejor control del gasto público.
"El estado de sitio ha tenido un carácter endémico. (Pero con) las reformas restrictivas... ciertamente no tienen las connotaciones que en otros países conlleva. (Ello) explica la alarma que a organismos protectores de derechos humanos, periodistas y gobernantes extranjeros, causa el hecho de que... el país haya vivido bajo la llamada 'legalidad marcial'". Turbay citó después dos mensajes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, felicitándolo por el retorno a la normalidad, y se refirió a la Comisión de Paz, diciendo que el gobierno "no pudo aceptar sus últimas recomendaciones porque las encontró inconvenientes para sostener... la moral de las fuerzas armadas"
Según los periódicos de entonces, la Comisión de Paz propuso un proyecto que reincorporaba a la vida civil, sin restricción alguna, a quienes en esos momentos combatían con el Ejército Nacional en algunos departamentos.
Turbay fue claro al decir que decretos como el estatuto de seguridad, dictados al amparo del estado de sitio, no pueden convertirse en leyes, ni hacerse permanentes.
Justicia Militar. "Se coloca una pesada carga adicional a las Fuerzas Armadas y luego se critica su ejercicio", dijo Turbay refiriéndose a la justicia militar. Su práctica "no halaga" al ejército, cuya exclusiva misión en ese caso sería ayudar a los jueces ordinarios.
Más adelante, casi al final de su discurso, tocó el tema de los derechos humanos, contestando tácitamente y por primera vez, las denuncias sobre torturas conocidas en 1978 y 79. "No podemos negar que autoridades subalternas han incurrido en abusos, pero es preciso reconocer que... han sido sancionados conforme a la ley".
Narcotráfico. En conexión con los temas anteriores, Turbay destacó el éxito de los decretos expedidos en contra del tráfico de droga, anotando que se han decomisado seis toneladas de cocaína y casi seis mil de marihuana.
El mundo. El presidente hizo una amplia exposición sobre las posiciones asumidas por Colombia frente al caso de las islas Malvinas, las relaciones con los países caribeños y la firma --con 140 países más-- de la Convención del Mar. Defendió la tesis de que "la fuerza no genera derecho" en el caso de la ocupación de las Malvinas, y dijo que "el gobierno argentino comprendió la posición colombiana mejor que algunos perplejos ciudadanos nuestros"
Obras y desarrollo. En la parte final del extenso informe, Turbay habló de la extensa electrificación que su gobierno entregó al país, con casi millón y medio de kilovatios de capacidad ya instalada en Chivor, Paipa, Chinú, Zipaquirá y la Costa, y más de siete mil kilómetros de líneas.
La explotación petrolera también se aumentó de 26 a 100 pozos, y se entregó --ya produciendo-- el proyecto minero de Cerromatoso. Las primeras exportaciones carboníferas de El Cerrejón, cuyas obras civiles se adelantaron en los últimos cuatro años.
Reseñó brevemente las obras viales (puentes, ampliaciones a avenidas en diferentes ciudades y, autopista Bogotá-Medellín) terminadas o llevadas a cabo durante su mandato, y defendió especialmente el Plan de Integración Nacional.
Economía. Turbay reconoció las malas condiciones en que se encuentra el mercado cafetero, pero advirtió que gracias a las políticas y sistemas adoptados por su gobierno ha sido posible mantener los precios siquiera por encima del dólar por libra. Sin embargo, cree que de no adoptarse enérgicas medidas, "se agravará la situación de todos y cada uno de los productores" porque existe un desbalance en el mercado internacional cafetero del orden de 30 millones de sacos.
Señaló un preocupante receso económico, que ha afectado la producción y la demanda de bienes. El Producto Interno Bruto, se creció en los setentas a un ritmo anual del 6%, registró en 1981 solamente 2,5%. Sin embargo, la inflación cayó de 29 a 24% anual.
Por último, Turbay hizo una detallada exposición sobre el caso del Grupo Colombia, y elogió especialmente la libertad que durante su mandato tuvo la prensa.

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