Lunes, 16 de enero de 2017

| 2006/09/30 00:00

Cuentas alegres

Los Rodríguez Orejuela decidieron entregar su fortuna, estimada en 2.100 millones de dólares, a la justicia. Todo indica que esa cifra está sobreestimada.

Cuentas alegres

Los 30 años de cárcel a que fueron condenados los hermanos Rodríguez Orejuela implican la liberación de 2.100 millones de dólares en propiedades que este clan de narcotraficantes tenía en su patrimonio.

Esos son los principales ingredientes del acuerdo que logró la familia de los máximos dirigentes del cartel de Cali, con la justicia norteamericana, y que fue anticipado por SEMANA en su edición del 28 de agosto.

El pacto quedó en firme el pasado miércoles en Estados Unidos y ante el anuncio muchos se pusieron a soñar; hay quienes hasta creen que los recursos llegarán a financiar nuevas obras de infraestructura o a reducir la abultada deuda externa del país, que hoy supera los 37.000 millones de dólares.

Pero eso son sólo cuentas alegres, porque el valor revelado por el gobierno norteamericano es apenas un cálculo y muy probablemente está sobreestimado. Si realmente existieran esos 2.100 millones de dólares, se podría financiar el Plan Colombia durante tres años seguidos o muchas obras de infraestructura para las regiones.

En la lista de propiedades figuran 287 empresas: 256 en Colombia y el resto en Estados Unidos, España, Venezuela, Ecuador, Bahamas, Perú, Islas Vírgenes, Costa Rica y Panamá.

Entre las compañías que quedaron incluidas están Drogas La Rebaja, Laboratorios Kressfor, Copservir, Valores Inmobiliarios de Occidente e Inversiones Mompax. Drogas La Rebaja, la más representativa, cuenta con un patrimonio superior a los 500.000 millones de pesos, unos 200 millones de dólares. ¿Los otros 1.900 millones de dólares de dónde saldrían? Ese es el gran interrogante.

A venderlos

Además del desfase en el avalúo, el otro reto es convertir todos estos bienes en dinero, lo que significa, primero, que deben ser avaluados y luego vendidos. La institución encargada del tema será la Dirección Nacional de Estupefacientes, que ya armó un grupo de choque para recibir en sus inventarios todos los bienes de los Rodríguez. Actualmente, la dirección ya ha expropiado 268 bienes a los Rodríguez. De ellos, 261 son apartamentos, casas y otros inmuebles urbanos.

El recientemente nombrado director de Estupefacientes, Carlos Albornoz, pasa por una prueba de fuego al tener que superar el desorden que ha caracterizado a esta entidad, reiteradamente criticada por su falta de resultados y por varios casos de corrupción. Así que se entra en un campo minado en el camino de garantizar claridad en el proceso.

Hay una ventaja en este acuerdo: los bienes de los Rodríguez pasan automáticamente a manos de las autoridades, con lo que se evitan los engorrosos trámites de extinción de dominio.

Según fuentes del proceso es claro que el acuerdo apunta a que todos los Rodríguez empiecen literalmente de cero y por eso, hasta sus viviendas pasan a dominio del Estado. Este es el ingrediente adicional de todo este caso. Si las cosas salen bien, sería la primera vez que delincuentes de la talla de los Rodríguez Orejuela hicieron una contraprestación efectiva a la sociedad a la que le causaron daño.

Es claro que al país le ha costado mucho este flagelo: vidas sacrificadas, impacto ambiental y pérdida de credibilidad en las instituciones. Este es un reclamo legítimo. Por eso, la información sobre este caso debe ser completamente clara y permanente.

Los Rodríguez arreglaron con la justicia norteamericana y todo indica que lo que valgan esos bienes será la única contraprestación para la sociedad colombiana. Por eso, la ansiedad de muchos por el destino de los recursos, pero no se pueden construir castillos en el aire; ese dinero, mucho menos del que algunos esperan, podría servir para reparar en parte los daños, pero no será la solución a todos los problemas.

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