Viernes, 20 de enero de 2017

| 2007/07/21 00:00

¡Cuidado en la calle!

Los bogotanos perciben una creciente inseguridad, debido al aumento del robo callejero. Pero las autoridades aseguran que pronto tendrán todo bajo control.

Aunque en los últimos dos meses los robos callejeros han disminuido, los bogotanos se sienten cada vez más temerosos a la hora de salir a la calle o tomar un taxi.

Gloria López prefirió entregar los 600.000 pesos que llevaba en su cartera a cambio de que los ladrones no le hicieran daño. Cuando tomó un taxi, el conductor le preguntó qué ruta tomar. "Ese fue un grave error porque los ladrones estaban escuchando por un celular". Tras unas 15 cuadras, "el chofer llegó a una esquina y se quedó parado. Intenté quitar el seguro y bajarme, pero se subieron dos hombres que me dejaron atrapada en la mitad y me amenazaron con apuñalarme si no les entregaba lo que tenía". Al final de un tortuoso recorrido, tres horas después y sin el resto de plata que había en sus cuentas, fue abandonada en el occidente de la ciudad.

Ana Lucía Restrepo, de 24 años, corrió con una suerte similar cuando caminaba con su novio por el parque El Virrey. Un grupo de recicladores que iba en una zorra los asaltó por sorpresa. Al tratar de evitar que a su novio le robaran el celular, una mujer la atacó a ella y la hirió varias veces en el hombro con un puñal. Cuando llegó la Policía, Restrepo se percató de sus heridas. Duró cuatro días hospitalizada.

Estos dos casos ilustran muchas de las historias que a diario los bogotanos están viviendo en las calles de la ciudad, donde el robo de celulares, i-pods, dinero o el simple 'cosquilleo' están disparados. Mientras en 2006 se denunciaron 12.776 hurtos, a julio de este año ya se habían registrado 5.515

A pesar del esfuerzo de las autoridades, es común oír en las casas, oficinas o en reuniones sociales, historias de personas que fueron víctimas de robos, atracos o paseos millonarios. Precisamente una encuesta realizada por la Fundación Seguridad y Democracia, a finales del año pasado, demuestra que el nivel de victimización de los bogotanos, es decir, de personas que sufrieron un delito, es de los más altos del país. El 20 por ciento de los encuestados en la capital respondió haber sido víctima directa de un hecho delictivo, mientras el 22 por ciento dijo que algún miembro de su familia había sido víctima de un robo. El 71 por ciento considera que la ciudad es insegura.

Pese a estas cifras, la Subsecretaría de Seguridad dice que estos delitos han disminuido en los últimos dos meses. Según cifras oficiales, el hurto a personas había aumentado desde 2005 en más de 6,6 por ciento, pero desde mayo empezó a caer por encima del 9,5. Esta caída, según el subsecretario Andrés Restrepo, se debe a un profundo diagnóstico que encontró cuáles eran las 10 zonas donde más robos y lesiones se estaban presentando (ver mapa), y a unas intervenciones integrales ordenadas por el alcalde Garzón para afrontar estos delitos.

Estas cifras y estos hechos ponen en evidencia dos problemas. El primero es que los delitos menores se dispararon por culpa del nuevo sistema penal acusatorio y por la reducción de penas que se aprobó en la reforma al Código Penal en 2005. Esto hizo que los ladrones de celulares, billeteras, joyas y elementos menores a 10 salarios mínimos fueran liberados a las 24 horas después de ser detenidos. Además, como debían ser capturados en flagrancia, dificultaron su judicialización. El segundo es que la Policía y la administración se concentraron en atacar los grandes delitos, como los homicidios, y descuidaron los delitos menores.

Andrés Restrepo dice que ese aumento también se explica por un cambio metodológico de la Policía que incluyó robos menores en las estadísticas y al hecho de que los bogotanos están denunciando más. La encuesta realizada por Seguridad y Democracia muestra lo anterior, ya que, según ella, 40 por ciento de los capitalinos que sufren un delito lo denuncia, frente a 32 por ciento en el resto del país. Esa cifra también permite deducir que la mayoría de los robos y lesiones se queda en silencio. Por eso, el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Rodolfo Palomino, invitó a los bogotanos a denunciar todos los delitos, ya que eso le permite a la entidad comprender lo que está pasando en las calles y tomar medidas efectivas.

"La gente siempre piensa que este es un problema que se resuelve con más policías, y en últimas, eso es lo que menos incide. En mi opinión como criminólogo, las variables más importantes son justicia y penalización, es decir, que quienes cometan estos delitos sean condenados y puestos en prisión", dijo Pablo Casas Dupuy, experto en el tema.

Para éste y otros expertos en seguridad consultados por SEMANA, es muy posible que la entrada en vigencia de la Ley 1142, aprobada por el Congreso y a punto de ser sancionada por el presidente Álvaro Uribe, volverá a meter a prisión a los ladrones y raponeros de celulares, computadores, joyas, carteras, ropas y plata, entre otros. "Al recibir penas de cuatro a seis años de prisión no excarcelables y sin casa por cárcel, es de esperarse que estos delitos disminuyan de manera considerable en los próximos meses", dijo el coronel Palomino. Unido a esto, la entrada en operación del 123 y de los 31 CAI móviles ayudará a enfrentar este y otros delitos.

"Lo importante es que la Policía saque de circulación a los ladrones y desbarate las bandas, y no como ocurre hoy día, que apresa un ladrón y al otro día lo vuelve a ver en la calle", dijo Casas. Y eso es lo que quieren los bogotanos, tener la tranquilidad de que al salir de sus casas tengan cada vez menos posibilidades de ser robados.

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