Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/05/21 00:00

Cumbres argentinas

El público bogotano espera impaciente el anunciado concierto de Sui Generis y Sony Music pone en el mercado cinco álbumes antológicos de esta agrupación, Serú Giran, Charly García, Soda Stereo y Fabulosos Cadillacs.

Cumbres argentinas

El rock argentino es como el fútbol argentino. A ratos se vuelve cansón, los músicos y sus seguidores dan demasiada lora. En más de 30 años de historia han aparecido músicos geniales como Maradona, com también decenas de inflados y troncos como… (para qué enumerarlos), pero cuando se hacen miradas retrospectivas aparece un panorama digno de respeto, admiración y que, además, explica y hasta justifica la existencia de tanto devoto que anda suelto por ahí soñando con un autógrafo de Charly, con verle la cara a Spinetta o poder saludar en un restaurante a Fito.

Sony Music tuvo el gran acierto de reunir en una colección de discos antológicos un resumen de la obra de los principales artistas de su catálogo. Bueno, no están todos. Faltaría un álbum de Sumo, aquel legendario cuarteto que lideró Luca Prodán. De todas maneras los grupos que clasificaron para integrar esta serie casi que no necesitan presentación.

Sui Generis

Si se la mira desde un punto de vista cronológico, la colección titulada Obras cumbres comienza con el álbum doble dedicado a Sui Generis, el grupo que lideraron Carlos Alberto García Moreno (entonces conocido como Charlie, más adelante como Charly) y Nito Mestre. Aunque el material que conforma la discografía oficial del grupo es fácil de conseguir en Colombia, esta compilación trae ciertos detalles que lo hacen atractivo aún para quienes tienen la colección completa de discos de Sui Generis. El primer CD lo cierran los temas Juan represión y El show de los muertos, que en principio iban a ir pegados de esa manera en el álbum Pequeñas anécdotas de las instituciones, que grabaron en 1974, cuando Argentina estaba sometida al régimen de terror de José López Rega, líder del ala derechista del gobierno de Juan Domingo Perón y, tras su muerte, de su esposa María Estela Martínez, más conocida como Isabelita.

Cuando estaba a punto de terminarse la grabación del álbum, el productor Jorge Alvarez llegó aterrado al estudio a decir que las fuerzas de seguridad del peronismo estaban al tanto del contenido del disco, que era necesario cambiar letras, sacar unas canciones… Como resultado de estas amenazas el álbum no se llamó Instituciones, a secas, salieron Juan represión y Botas locas, y se cambiaron algunas estrofas de otras canciones como Para quién canto yo entonces.

Hacia 1991 EMI Argentina reeditó Instituciones como parte de una serie de cajas de tres discos con álbumes históricos del rock, y una de las ideas era precisamente presentar Instituciones tal como lo habían imaginado Nito y Charlie en 1974, pero Charly prefirió dejarlo tal como había salido y, al final, a manera de bonus tracks, se incluyeron estos dos temas censurados. Así que en Obras cumbres es posible oir Juan Represión y El show de los muertos unidas como un sólo cuerpo, tal como fueron concebidas.

Otra novedad de este trabajo para quienes no andan metidos en el mundo de las grabaciones piratas es el tema Alto en la torre, que formaba parte del material de Ha sido, un cuarto álbum que Sui Generis iba a lanzar en 1975 y que nunca se terminó, donde también se pensaba incluir una canción llamada Nena, y que Charly García regrabaría tres años después bajo el nombre de Eiti leda, el tema que abre el álbum debut de Seru Giran, de 1978.

Otras rarezas que se incluyen en este álbum son El fantasma de Canterville y Bubulina (el tema inicial del álbum debut de La Maquina de Hacer Pájaros, el proyecto que lideró Charly entre 1976 y 1977), tomados del concierto Adión Sui Generis, de 1975, pero que no aparecieron en los dos volúmenes que se lanzaron aquel año y que solamente se dieron a conocer en la tercera caja de la colección de EMI Argentina arriba citada.

Seru Giran

De acuerdo con la cronología, el segundo álbum de esta serie es el de Seru Giran, titulado Yo no quiero volverme tan loco. A diferencia de los otros cuatro, este no es un "homenaje a la vida y obra" sino "un día en la vida de…" pues fue grabado en concierto el 26 de diciembre de 1981 en el Teatro Coliseo, de Buenos Aires. Este grupo, conformado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, acababa de lanzar en septiembre de aquel año Peperina, el que sería su último año en estudio, y el 25, 26 y 27 de diciembre presentaron una serie de conciertos que reflejaron toda la vitalidad del grupo en su mejor momento, aunque la disolución era inminente pues el bajista Pedros Aznar ya había cuadrado irse a tocar junto con el guitarrista norteamerica Pat Metheny. Como lo recuerda Gloria Guerrero en una reseña de este disco publicada en la edición argentina de la revista Rolling Stone, "varios cassettes con las grabaciones de consola del Coliseo comenzaron a recorrer las casas de los fans: uno tiene el recital del 26; el otro, el del 27; quien esto escribe, el del 25. A nadie nunca se le ocurrió darles estas cintas cintas a los músicos. 19 años después, hace unos meses, un tipo tuvo la idea de regalarle su cinta a Moro. Y acá estamos".

De Seru Giran se conocía un álbum en vivo, No llores por mi, Argentina, grabado el 6 y 7 marzo de 1982 en el estadio de Obras Sanitarias, en Buenos Aires, un par de conciertos que oficializaron la despedida del grupo. Pero estas presentaciones fueron bastante mediocres y, para colmo, el álbum lo maquillaron en buena parte en un estudio y terminó siendo un remedo de la banda y también un remedo de aquellas desafortunadas actuaciones.

Yo no quiero volverme tan loco, en cambio, capta de manera fresca y natural a Serun Giran en una de sus mejores presentaciones y, además, trae algunas canciones que no figuran en la discografía oficial de la banda. Una de ellas es Alto en la torre (citada en el apartado de Sui Generis). Las restantes son Oh Dios, qué puedo hacer, que David Lebón grabaría un año después en su álbum El tiempo es veloz; Espejismo en la nieve, un tema experimental de Pedro Aznar que apareció en el álbum Pedro Aznar, de 1982, y dos temas que Charly García incluyó, también en 1982, en su álbum Yendo de la cama al living: Pena en mi corazón, una versión mucho más rápida y rocanrolera de Yo no quiero volverme tan loco, e Inconsciente colectivo. El resto del material es una revisión bastante completa de temas de Seru Giran, entre ellos Peperina, Canción de Alicia en el país, Seminare, En la vereda del sol, Cinema verité, Encuentro con el diablo y la espectacular No llores por mi Argentina.

Los otros tres

Los álbumes que completan esta serie se pueden despachar más rápido, pues traen material muy conocido por el público seguidor del rock argentino, que en su gran mayoría se crió con Soda Stereo, Charly García y más adelante con los Fabulosos Cadillacs.

En un afán por mostrar todas las facetas del artista, en el de Charly García se incluyen cuatro temas escogidos arbitrariamente de su época con Sui Generis (Confesiones de invierno y El fantasma de Canterville, aunque esta última sólo la interpretaron en concierto), La máquina de Hacer Pájaros (Como mata el viento norte) y Seru Giran (No llores por mi, Argentina), y se dejan por fuera temas bravos como Ojos de video-tape o No bombardeen Buenos Aires. Como material novedoso se incluyen algunos temas remasterizados del álbum En Nueva York. Además es importante señalar que en esta compilación aparecen nueve temas anteriores a la firma del contrato de García con CBS (hoy Sony Music), lo cual le permite abarcar desde los tiempos de Sui Generis hasta Piano bar, de 1985.

El álbum de Soda Stereo es un poco más completo que las antologías disponibles del grupo, con algunos temas grabados en vivo y que aparecieron en los álbumes Ruido blanco y Re mix. También trae como rarezas algunas tomas alternativas y mezclas poco conocidas de canciones como Los languis.

Por último queda el disco de los Fabulosos Cadillacs, que es ante todo un resumen cronológico muy completo de la vasta trayectoria de esta banda de ‘ska porteño’ que logró safarse de la etiqueta, ampliar su universo musical y crear uno de los lenguajes más originales del rock argentino de los últimos tiempos. Los hinchas de The Clash sabrán apreciar que se incluyeron las versiones que los Cadillacs hicieron de Revolution rock y Guns of Brixton.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.