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| 11/9/1987 12:00:00 AM

DANIEL PECAUT "EL CLIMA POLITICO PUEDE DETERIORARSE AUN MAS"

DANIEL PECAUTENTREVISTA


"A propósito del lanzamiento de su libro "Orden y Vlolencia: Colombia 1930-1953", Daniel Pécaut, sociólogo frances, especialista en Colombia, habló para SEMANA.
SEMANA: En el libro que acaba de salir usted analiza el fenómeno de la violencia en Colombia. ¿Encuentra hoy la situación diferente?
DANIEL PECAUT: Diferente sí, pero no mejor. De la violencia de hoy nadie se escapa. La primera violencia se dio en un país rural, el 70% de la población era campesina. Esa confrontación no tocó a las élites políticas, sociales y económicas. Hoy nos encontramos ante una polarización política; se organizan los sectores de la extrema derecha y se corre un riesgo muy grande de que la situación escape del control de los principales protagonistas organizados: el ejército, el gobierno, la guerrilla y los narcos.
S.: ¿A qué atribuye esta nueva situación?
D.P.:Esta sociedad ha sido demasiado tolerante. Nadie se indignaba cuando la guerrilla secuestraba, y ni siquiera la misma gente de izquierda, que no estaba de acuerdo, se atrevía a decir nada. Esto ayudó a "enflaquecer" el sistema democrático. Lo mismo sucedió con la represión en el gobierno de Turbay. Nadie dijo nada. Esto derivó en que gran parte de la opinión pública mirara con simpatía a ciertos grupos guerrilleros. Y el proceso de paz de Betancur se vio obstaculizado por la desesperanza de algunos, la rabia de otros y el susto de terceros.
S.: ¿Pero encuentra usted alguna constante en los diferentes períodos violentos?
D.P.: La constante ha sido la precariedad de las instituciones políticas. Ha habido muy poca presencia del Estado en el conjunto de la sociedad, ha habido incapacidad para manejar los conflictos sociales, y la clase política ha sido incapaz de llevar a cabo mínimas reformas sociales.
S.: ¿Por qué cree que es tan difícil llevar a cabo reformas en Colombia?
D.P.: Hay un fenómeno que no es sólo de este país, sino de todo América Latina. Es la crisis de legitimidad del sistema político. Existe una enorme distancia entre la dirigencia política y las organizaciones de base. En Brasil, después de dos años de democracia, nadie le cree a los políticos. Argentina, se mantiene en constantes vaivenes, porque después del peronismo la gente no le ha creído a nadie. En Perú, las reformas de Alan García están totalmente desprestigiadas, y en Chile, a pesar de Pinochet, la gente no cree en los partidos opositores. Colombia no es ajena a esta situación.
S: Cree usted, entonces, que la crisis de Colombia es como la de los demás países de América Latina?
D.P.: No. Colombia no hace parte de los países que se hunden económicamente, como Perú o Bolivia. Y no vive una crisis tan aguda como la de Argentina o Brasil. Tiene mayores posibilidades de sobreaguar económicamente, porque la industria se ha desarrollado mucho. La situación de desigualdad social no es mayor que en otras partes. Considero que en Brasil hay mucha más pobreza que aquí. Por otro lado, este país tiene una gran vocación democrática. El sistema político ha sido mucho mas abierto. No hay que olvidar que, mientras en otros países de Latinoamérica se vivían feroces dictaduras, en Colombia existía el Frente Nacional. Hasta comienzos de los años 70 existieron grupos de oposición importantes como el MRL y la ANAPO.
S.: ¿ Y qué pasó después de los 70?
D.P.: La izquierda se radicalizó. Se dio una coexistencia entre organizaciones populares, como la ANUC, con grupos guerrilleros. Esto acabó con la oposición democrática y dio cabida a quienes impulsaban la opción armada. Se llegó a una situación muy triste, en la que quien no apoye la lucha armada es considerado de derecha.
S.: ¿Cómo analiza la izquierda hoy?
D.P.: Hay algunos grupos de los que no vale la pena ni hablar. Cuando a uno le cuentan lo que hacen en Arauca, se pone frío. Y perversiones como las del grupo Ricardo Franco, lo dejan a uno quieto. El problema de la UP, a pesar de sus muertos, es pensar que vaya a encauzar un movimiento opositor de grandes dimensiones. O que así sea con alianzas, pueda llegar a tener siquiera un 7% del caudal electoral. Por otro lado, la UP tiene muchas afinidades con el Partido Comunista y con las FARC, y todo el mundo sabe que los partidos comunistas latinoamericanos son partidos atrasados. De las FARC nadie sabe con seguridad cuáles son sus proyectos. Si bien sus frentes tienen un relativo apoyo local por su tradición campesina, si se deciden nuevamente por el camino de la guerra, no es muy probable que quienes los siguen hoy, se conviertan en su fuerza disponible.
S.: ¿Para dónde cree que va Colombia?
D.P.: Aunque este país es poco previsible, existe el riesgo de que se entre en una situación de no retorno. Aquí están cambiando muchas cosas. Se da una sustitución de las élites políticas, hay una nueva burguesía económica, y la Iglesia ha perdido impacto en la opinión pública. A seis meses de la elección popular de alcaldes, el clima político puede deteriorarse aún más y no se ve ni quiénes, ni cómo, pueden parar esta situación.--
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