Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/02/20 00:00

Daniel el travieso

Daniel Coronell, el periodista más polémico de Colombia, habla sobre la confusa coyuntura que vive el país.

Soy antiuribista reeleccionista porque pienso que el peor escenario para este país es que uribe siga mandando en cuerpo ajeno

Daniel Coronell es sin duda uno de los protagonistas de la vida nacional en la actualidad. Su columna, según el Panel de Opinión 2010, dirigido por el ex director del DANE César Caballero, es la más leída por la clase dirigente colombiana. Pero esto no lo hace necesariamente un personaje popular. Es más bien un periodistas polémico y controvertido . El gobierno de Álvaro Uribe lo considera uno de sus principales críticos. Para los antiuribistas es uno de sus héroes. Pero si en algo están de acuerdo estos dos sectores es en que las denuncias que ha hecho últimamente sobre la financiación de la campaña de Andrés Felipe Arias, las cuentas en Suiza del hermano de José Obdulio Gaviria, la zona franca de los hijos del Presidente y la confesión de Yidis Medina, son meticulosamente investigadas y sólidamente sustentadas. Recientemente se ganó el prestigioso premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano por la investigación que permitió descubrir que uno de los magistrados había salido con vida del Palacio de Justicia en 1985. El columnista y director de Noticias Uno, quien está más acostumbrado a entrevistar que a ser entrevistado, habló con SEMANA.

SEMANA: Usted es uno de los periodistas más influyentes y polémicos del país. ¿Por qué cree que genera tantas pasiones?

Daniel Coronell: Lo que realmente genera pasiones es la información y no el periodista.
 
SEMANA: Casi todas sus columnas son en contra del gobierno de Uribe. ¿Por qué?

D.C.: Es que da la extraña casualidad d e que yo sólo he sido columnista durante el gobierno de Uribe, que ha sido larguísimo. Como algunos creen que Colombia se fundó, o se refundó, el 7 de agosto de 2002, olvidan que como periodista denuncié en el gobierno de Barco el entrenamiento de los paramilitares de Yair Klein, en el de Gaviria la negligencia militar en la custodia de Pablo Escobar, en el de Samper casi todo el caso de la 'monita retrechera', en el de Pastrana los abusos de las Farc en el Caguán. Mejor dicho, desde que estoy en esto he ejercido un periodismo crítico frente al poder de turno. Lo que sucede es que este turno ha sido el más largo.

SEMANA: ¿No cree que demasiado antiuribismo le puede restar credibilidad?

D.C.: ¿Sabe que no? Lo que creo que resta credibilidad es el "demasiado uribismo" aunque sí da mucha rentabilidad.

SEMANA: ¿Qué le reconoce al actual gobierno?

D.C.: Innegables éxitos en el campo de la seguridad, aunque menos de los que pretenden los cultores de la personalidad presidencial. También ha dado contundentes golpes contra las Farc y ha mostrado una singular habilidad para la propaganda, incluida la propaganda negra.

SEMANA: ¿Y no le parece suficientemente meritorio que haya mejorado la tranquilidad de los colombianos?

D.C.: Para alabar los méritos del gobierno hay un batallón periodístico de primera línea. Allá no les hago falta.

SEMANA: ¿El ser considerado tan antiuribista le ha causado problemas en la vida cotidiana? ¿Lo han amenazado o ha sentido temor por su vida por su trabajo como periodista?

D.C.: Le recuerdo que tuve que irme del país dos años por cuenta de amenazas contra mi familia y contra mí, de las que terminó responsabilizado un pobre diablo al que condenaron a una pena excarcelable, mientras que los peces gordos han seguido en la calle enriqueciéndose y gozando de la amistad del Presidente.

SEMANA: La semana pasada varios altos ex funcionarios del DAS reconocieron ante la Corte Suprema de Justicia que esa entidad grababa y seguía a periodistas, políticos y sindicalistas. ¿Para usted quién dio la orden?

D.C.: Pues sólo hace falta revisar las normas para saber que el DAS depende de la Presidencia de la República y recibe órdenes del primer mandatario. O usted cree que un detective gris está muy interesado en saber, para su propio uso, en qué anda un periodista, un dirigente de la oposición, o un magistrado que investiga la para-política, o algún otro magistrado que tiene que fallar sobre la reelección.

SEMANA: Estamos en una coyuntura crucial para Colombia por la segunda reelección de Uribe. ¿Usted que cree que va a pasar o no el referendo?

D.C.: Todavía tengo la esperanza de que pase.

SEMANA: ¿Cómo así?

D.C.: Es que soy antiuribista reeleccionista porque pienso que el peor escenario para este país es que Uribe siga mandando en cuerpo ajeno y sin responsabilidad política.

SEMANA: ¿Entonces no ve a nadie de la oposición ganando?

D.C.: No, pero tengo la esperanza de que si un uribista llega a la Presidencia se convierta, porque apenas sienta la silla del poder va a querer su propia reelección en lugar de cuidarle el puesto a Uribe.

SEMANA: ¿Qué candidato a la Presidencia es el que más le gusta?

D.C.: Juan Manuel Santos. Como conozco su larga trayectoria de deslealtades tengo confianza en que un gobierno suyo terminará con la impunidad de Uribe.

SEMANA: Muchos consideran que usted es noemicista. ¿Es cierto?

D.C.: En 1997 me ilusioné con Noemí Sanín y con la renovación que representaba. En 2002 me decepcioné cuando ella se plegó rápidamente a Uribe, después de su derrota. Su impulso a la primera reelección enterró cualquier afinidad política y enfrió, muchos grados bajo cero, la amistad. Téngalo por seguro que nunca más voy a sumarme a otra campaña para que ella termine de embajadora.

SEMANA: ¿Cree que la Corte votará el referendo con independencia?

D.C.: Creo que en la Corte hay magistrados serios y estudiosos, al lado de personas que nunca habrían llegado al cargo sin el dedazo del presidente Uribe.

SEMANA: ¿Por qué se la ha dedicado tanto a Andrés Felipe Arias si hay muchos otros candidatos?

D.C.: No, sí se la he dedicado a otros como por ejemplo a Gustavo Petro, de quien denuncié su oportunismo, su incoherencia y su afán clientelista. Lo que pasa es que en la campaña de Arias encontré irregularidades e ilegalidades copiadas a escala de la campaña del referendo reeleccionista. Pero si alguien tiene pruebas de otras campañas acá las espero y con mucho gusto las investigaré.

SEMANA: ¿Dónde cree que termina la legítima denuncia de un periodista y dónde empieza la persecución?

D.C.: La denuncia llega hasta donde lo permiten las pruebas, y la persecución es un término que usan los investigados cuando se quedan sin explicaciones para refutar las pruebas.

SEMANA: ¿Cuánto hace que no va al Palacio de Nariño?

D.C.: La última vez fue en 2003, cuando el Presidente me invitó a una reunión con directores de medios. Recuerdo que se puso furioso porque le hice una pregunta y replicó a gritos "yo soy más honrado de lo que usted piensa". Y como yo pienso otra cosa, no me volvieron a invitar.

SEMANA: ¿Ha perdido amigos o espacios sociales por sus críticas al gobierno?

D.C.: Sí, o más bien he conocido a mis verdaderos amigos con los que puedo estar de acuerdo o discrepar porque, debo decirle, que tengo buenos amigos uribistas.

SEMANA: ¿Cree que hay libertad de prensa en Colombia?

D.C.: Aquí nos han vendido un cuento: que como no estamos en Venezuela este es un paraíso para la libertad de prensa y no hay tal. Claro que la situación es mejor que Venezuela, pero aquí los medios críticos tienen acceso restringido a la información oficial y algunos sufren un hostigamiento permanente a su capacidad de investigar, como se demuestra con el caso de las 'chuzadas'. También hay acoso publicitario y algunos funcionarios consideran como cosa propia el presupuesto público de publicidad y producción del Estado.

Por ejemplo, el presidente Uribe estaba sacando pecho la semana pasada contando que NTC, la programadora de televisión de la que soy socio, está produciendo un programa para el Ejército. Como si esto fuera una generosa concesión suya y no el resultado de una convocatoria abierta que ganamos limpiamente.

SEMANA: La gente se sorprende con su capacidad individual de hacer investigaciones periodísticas. ¿Qué equipo tiene y cuál es la clave?

D.C.: Desde luego tengo el apoyo de un equipo de primera línea en Noticias Uno, aunque muchas de las investigaciones las adelanto solo. La clave es leer y leer archivos, comparar textos, cruzar información y hablar con fuentes. La gente se imagina que la investigación es una cinematográfica búsqueda de claves secretas y no saben que nuestro trabajo se parece más al de los ratones de biblioteca que al de los espías de las películas. Tampoco saben que el 90 por ciento de las veces, o más, las investigaciones que empiezan no llevan a ninguna parte.

SEMANA: Hay personas que creen que usted critica al gobierno porque tiene intereses en el negocio de la televisión. ¿Es cierto?

D.C.: ¿Esa es una pregunta o un chiste? Porque si fuera para mantener mis intereses haría exactamente lo contrario, como hacen otros con magníficos resultados económicos. Se me ocurren varios notables ejemplos y algunos que han marcado la actualidad reciente.

SEMANA: ¿Se refiere a la revista 'Cambio'?

D.C.: Exactamente. Con el cierre de Cambio se le hizo un daño al derecho a la información de los colombianos en aras del interés de los dueños de El Tiempo por el tercer canal. Acabar con un grupo de la calidad de la redacción de Cambio, y con los resultados periodísticos que estaba produciendo, es algo que una casa editorial no debería hacer para ganar puntos con el régimen.

SEMANA: A propósito de toda esta discusión sobre lo que pasó con 'Cambio' ¿No cree que el poder de José Obdulio Gaviria, que le atribuyen muchos comentaristas de opinión, es bastante exagerado?

D.C.: No. En cualquier parte es admirable y asombroso que un personaje que hace ocho años era un abogadillo mediocre -sólo conocido por las hazañas de su parentela y su arribismo intelectual-, se convierta, de buenas a primeras, en el ideólogo del régimen y últimamente, además, en el rector de las opiniones en el periódico más leído del país. Por lo demás con su mujer y sus hermanos incrustados en la burocracia estatal y su hijo paseando entre las embajadas y la editorial dueña de El Tiempo. No es poca cosa, ha llegado lejos y todavía le falta.

SEMANA: ¿Qué genera más autocensura hoy en Colombia: los violentos, el poder político, o el poder económico?

D.C.: Lo que sucede es que todos van en el mismo saco. Los violentos lograron controlar buena parte del poder político y se han hecho ricos traficando y robando el presupuesto público.

SEMANA: ¿Vale la pena que la prensa haga hoy las denuncias en Colombia, ¿actúa la justicia?

D.C.: Si uno se pusiera a pensar si vale la pena, a lo mejor no haría nada. El deber del periodista es hacer público lo que los poderosos quieren ocultar. Hacer justicia es algo que no le corresponde, está confiado a unas instituciones. Por ejemplo, la Procuraduría de hoy claramente no tiene ese interés, entonces ¿dejamos de hablar de la yidis-política, por ejemplo, porque el Procurador decidió usar el botón de delete frente a las pruebas para favorecer a sus compañeros de gobierno?

SEMANA: ¿Usted por qué cree que no se ha podido elegir Fiscal?

D.C.: Porque el Presidente quería repetir en la Fiscalía lo que hizo en la Procuraduría y la Corte Suprema de Justicia -por fortuna y por ahora- no se comporta como el Congreso.

SEMANA: El narcotráfico ha sido nuestra maldición. En los 80 tuvo la cara de Pablo Escobar, en los 90 la del cartel de Cali, a comienzos del 2000 la del paramilitarismo. ¿Cuál es la siguiente cara de la mafia?

D.C.: La que siempre ha tenido, la de la mafia y los políticos unidos. Lo que pasa es que nunca habían llegado tan lejos como hoy.

SEMANA: ¿Cómo se imagina a Uribe de ex presidente?

D.C.: Buscando el camino más corto para dejar de ser ex presidente.

SEMANA: En una frase corta, qué opina de los siguientes candidatos: Gustavo Petro

D.C.: Tan valiente como oportunista.

SEMANA: Juan Manuel Santos

D.C.: Brillante y perverso.

SEMANA: Sergio Fajardo:

D.C.: La fórmula de no decir nada le ha funcionado pero no es sostenible.

SEMANA: Noemí Sanín

D.C.: Embajada perpetua.

SEMANA: Germán Vargas

D.C.: La vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.

SEMANA: Rafael Pardo

D.C.: La concesión a los parientes de los parapolíticos está minando sus opciones de opinión.

SEMANA: Lucho Garzón

D.C.: Tiene el problema de pensar que cada frase tiene que ser un chiste.

SEMANA: Andrés Felipe Arias

D.C.: Inteligente, pero la ambición le hizo olvidar sus valores y lo volvió tramposito.

SEMANA: Antanas Mockus

D.C.: El mejor de todos pero absolutamente inviable.

SEMANA: ¿Qué consejo les da a los jóvenes que quieren ser periodistas en Colombia?

D.C.: Que no crean en nada, que verifiquen todo. El escepticismo es el primer deber del periodista. Y, sobre todo, que piensen que su misión es revelar verdades, sobre todo las verdades incómodas para el poder. Y esa labor no genera aplausos sino abucheos e ingratitudes.

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