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| 2/18/2011 12:00:00 AM

David Hernández, el exparamilitar que salpicó a Ramón Ballesteros

¿Quién es el hombre cuyo testimonio puso tras las rejas al popular abogado?

Y de repente todos hablan del exparamilitar David Hernández López. Cómo no, su testimonio desencadenó una escena que parecía de película dentro de la Corte Suprema de Justicia y terminó poniendo -por lo menos hasta ahora- tras las rejas al abogado Ramón Ballesteros.
 
Revista SEMANA habló en marzo del 2008 con él y en una conversación de casi dos horas conoció su historia. Estos son algunos detalles de su paso por el Ejército y años más tarde por el paramilitarismo. Este es el ‘expara’, testigo de la Corte, quien hace dos años se entregó a la justicia de EE. UU. donde se acogió al programa de protección de testigos, y quien esta semana dijo desde el estado de Virginia que "el abogado Ramón Ballesteros viajó a EE. UU., me pidió que me retractara de lo que he dicho a la justicia colombiana de (Luis Alberto) Gil y dijera que fui presionado por el magistrado Iván Velásquez".
 
David Hernández tiene 44 años, nació en Bucaramanga (Santander). En 1986 ingresó a prestar el servicio militar en el batallón guardia presidencial. En diciembre de 1986 terminó. Lo condecoraron con la medalla Juan Bautista Solarte como el mejor soldado del contingente.

En 1987 ingresó a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdoba. Un año más tarde ascendió al grado de subteniente. En 1994 decidió retirarse, según le contó a SEMANA, por “problemas personales con un coronel”.

Después de dejar su vida como uniformado, trabajó en una central de taxis. Años más tarde, entre 1997 y 1998, cuando el país veía cómo el conflicto se agudizaba con tomas como la de Patascoy, que además de muertos dejaron secuestros, David quiso volver al Ejército. “Me entró nuevamente el patriotismo”, dijo en el 2008. Sin embargo, no fue posible. Su edad no se lo permitió.

Decidió regresar a Bucaramanga, donde -señaló él- “se hablaba mucho de las Autodefensas Campesinas de Santander, dirigidas por alias ‘Camilo’”. En 1999, por un complot del que dijo haber sido víctima, Hernández resultó preso por el delito de hurto calificado y agravado. Y aunque fue absuelto en el 2000 en primera y segunda instancia, el tiempo que estuvo en la cárcel Modelo de Bucaramanga fue suficiente para conocer paramilitares, pues tuvo que pagar su pena en el patio donde ellos estaban.
 
Y ahí conoció a alias ‘Ernesto’, hermano de alias ‘Camilo’, comandante de los paramilitares en Santander. “En ese entonces alias ‘Camilo’ tenía entre 500 y 800 hombres en Santander. Era un bloque totalmente independiente”, señaló. Cuando salió de la cárcel -dijo- lo contactó una persona que conoció en la Modelo, quien le dijo que había unas autodefensas en el sur de Bolívar, en Micoahumado, y le propuso entrenarlas. Él, ya en libertad y sin plata, aceptó.
 
Al llegar al sur de Bolívar, Hernández se encontró con que las personas no eran de las autodefensas, sino del ELN. “Entonces la persona que me contactó, que venía de la cárcel de Bucaramanga, me dijo la verdad, que ellos son de los ‘elenos’ y que necesitaban que les ayudara a reparar una ametralladora punto 50”, señaló en 2008 a SEMANA.

Hernández aceptó ayudarles. Pero al salir de allí, contactó a integrantes de inteligencia militar y entregó información que permitió dar con uno de los comandantes de los ‘elenos’. Entregó a alias ‘El Pisco’.
 
A su regreso a Bogotá trabajó en una empresa de seguridad. Al mismo tiempo empezó a recibir órdenes de alias ‘Fabián Castro’. Su papel dentro de las autodefensas se hace entonces en Ciudad Bolívar, Soacha, Bosa. “Me reúnen de 5 a 10 muchachos. Yo les enseño el himno de la autodefensas, recién creado, les enseño los estatutos, les hablo del respeto a la sociedad civil, del derecho internacional humanitario. Los dejo y sigo mi trabajo en la empresa de vigilancia”, contó en 2008 a SEMANA.

Sin embargo en 2003 lo nombraron comandante político. A finales del 2004 -aseguró- “me dicen: alístese que usted viene para Ralito. Y así fue, en enero de 2005 me traslado a Santa Fe de Ralito a desempeñarme como secretario del Jefe de Estado mayor negociador alias ‘Julián Bolívar’”.

Pero él ya lo conocía. Según Hernández, a finales del 2002 tuvieron una reunión en la que 'Julián' le dijo: "‘vea Diego -a mi me conocían como Diego Rivera-, conózcase con el Coronel Hugo Aguilar usted que es militar retirado como él. Él va a ser el próximo gobernador de Santander’. Así me lo dijo".

“Aguilar estaba sentado en una especie de oficina que hay allá en esa finca. Esa reunión duró toda la noche y Aguilar se fue al otro día como a las diez de la mañana”, contó a la revista SEMANA Hernández.

En 2007 -contó- tenía que asistir el tercer foro de desmovilizados, donde se debía convocar a la prensa y lanzar el Movimiento de Autodefensas Desmovilizadas. “No asistí a ese foro y Pablo (otro paramilitar) me dijo ‘hasta aquí llegamos’. Yo le dije ‘Bueno señor hasta acá llegamos’, salí derecho para la embajada de Estados Unidos a contarles.

En 2008 viajó a Estados Unidos, desde donde concendió una entrevista a SEMANA. Antes de salir de Colombia, prendió un potente ventilador en la Corte Suprema de Justicia y en la Fiscalía y dejó mal parados a congresistas como el expresidente del Partido Conservador Ciro Ramírez, Luis Alberto Gil, Habib Merheg, al exgobernador de Santander Hugo Aguilar y al general Rito Alejo del Río.

Y esta semana, David Hernandez López, alias ‘Diego Rivera’, denunció ante la Corte Suprema que Ramón Ballesteros, abogado de Luis Alberto Gil Castillo y Alfonso Riaño, procesados por nexos con paramilitares, lo citó varias veces en Nueva York, entre octubre de 2010 y febrero de 2011, para que declarara a favor del exsenador y del exrepresentante.
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