Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/12/02 00:00

De cara al río

La Nación y el Distrito Capital acaban de llegar a un histórico acuerdo para limpiar definitivamente el río Bogotá. Las aguas se podrán utilizar para la agricultura.

La CAR y la Empresa de Acueducto invertirán 1,5 billones de pesos en nuevas plantas de tratamiento y adecuaciones hidráulicas para sanear el río Bogotá. En 2012 el olor y el aspecto de las aguas deberá ser diferente del actual monumento al abandono ambiental

El presidente de la Repú-blica, Álvaro Uribe, y el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, acaban de llegar a un acuerdo para solucionar un problema que desde hace muchos años huele mal: el río Bogotá.

Si bien los dos mandatarios habían decidido desde el año pasado que el río se debía sanear, apenas la semana pasada se logró concretar. Fueron necesarias más de 20 reuniones entre la Empresa de Acueducto y la Corporación Autónoma Regional (CAR), entre otras entidades, para concretar en el papel la forma como el río dejará de ser una alcantarilla y concretar su recuperación hasta permitir que sus aguas puedan ser usadas sin restricción alguna en el riego de cultivos en el occidente de la sabana.

Sin embargo, el grado de limpieza no permitirá que por ahora en las cuencas media y baja, las más contaminadas, se pueda usar para el consumo humano o que vuelvan a aparecer peces. De todas formas, el acuerdo marcará un hito ecológico y sanitario, especialmente para el olfato de millones de personas.

Tanto la CAR como la Empresa de Acueducto (Eaab) acordaron invertir 1,5 billones de pesos para la descontaminación de la cuenca media del río, desde su nacimiento, pasando por Bogotá, hasta que empieza su descenso hacia el río Magdalena. En total, 42 municipios, que recorre esta cuenca, incluida la capital, se verán beneficiados.

Desde hace tres años, Distrito y CAR estaban enfrascados en una dura pelea para acordar el uso del 7,5 por ciento que del recaudo del impuesto predial de Bogotá la CAR tiene que invertir en proyectos ambientales para la ciudad. Mientras la Corporación quería invertir los millonarios recursos para recuperar y mantener los cerros orientales, humedales y quebradas, Garzón y su equipo mantenían la posición de que debían ser destinados exclusivamente para la recuperación del río Bogotá.

Según el acuerdo, que se firmó la semana pasada con la mediación del ministro de Ambiente, Juan Lozano, la CAR se comprometió a invertir un total de 700.000 millones de pesos, de los cuales, 523.000 se destinarán para la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de El Salitre (Ptar Salitre), además del tratamiento secundario más desinfección de las aguas, lo que permitirá su uso para riego agrícola sin restricciones.  

La ampliación y el mejoramiento de la Ptar Salitre beneficiará al Distrito de riego La Ramada, que cubre buena parte del occidente de la sabana. Con las aguas el Distrito se podrá extender de 13.000 hectáreas a 60.000. Los floricultores serán algunos de los beneficiados, ya que buena parte del líquido recargará los acuíferos de la sabana.

Si bien el acuerdo se extenderá hasta 2014, compromete los recursos que la CAR maneja del impuesto predial de Bogotá hasta el año 2021. Además de la ampliación de la planta de tratamiento de El Salitre, la CAR tendrá que hacer la adecuación hidráulica del río en una longitud de 53 kilómetros, que consiste en su dragado entre La Conejera (al norte) y Alicachín (Soacha) y, de paso, la ampliación de la capacidad hidráulica. Estas obras valdrán 175.000 millones de pesos. Con estas se busca darle un manejo integral al río, mitigar las inundaciones y mejorar sus zonas aledañas.

Por su parte, la Eaab asumirá la ejecución de varios proyectos, estimados en unos 800.000 millones de pesos, entre los que están la construcción de los interceptores de los ríos Fucha, Tunjuelo y las aguas servidas provenientes del alcantarillado de Engativá-Cortijo. Dentro de las obras está la construcción de un gran túnel que llevará las aguas servidas del sur de Bogotá y Soacha hasta la nueva planta de tratamiento de Canoas.

"El acuerdo es bueno, porque desempantana una discusión que se tenía con la CAR y da una seguridad de largo plazo sobre el uso de los recursos. Como nosotros liberaremos una plata que teníamos comprometida, terminaremos todos los interceptores de aguas servidas. Sólo falta por definir la financiación de la planta de tratamiento de Canoas", dijo el gerente del Acueducto, Édgar Ruiz.

La Ptar Canoas vale 350 millones de dólares. El alcalde Garzón le propuso al Presidente que Bogotá estaba lista para financiar la mitad, siempre y cuando la Nación pusiera la otra parte. Pero el presidente Uribe aún no ha dado respuestas. Es lo único que hace falta para completar el programa de descontaminación del río. De esta planta dependen la limpieza, en el mediano y el largo plazo, del embalse del Muña y la suerte de los 14 municipios que recorre el río desde el salto del Tequendama hasta el río Magdalena.

Entre los acuerdos alcanzados se destaca que la Corporación será la encargada de construir las obras necesarias para la ampliación y la optimización de la Ptar Salitre, con el fin de tratar allí la totalidad de las aguas residuales que se producen dentro de la cuenca del río Salitre y que su efluente alcance una calidad de agua suficiente para ser utilizada en riego.

Finalmente, en relación con la recuperación integral de los humedales urbanos del Distrito Capital, que de acuerdo con el Conpes 3320 está a cargo de la CAR y es calificada como una de las principales acciones para el saneamiento de la cuenca media del río, el acuerdo señala que será el Distrito el encargado de realizar estas obras.

Para manejar integralmente los 308 kilómetros que tiene el río, que en la parte alta sirve de acueducto a varios municipios; en la media, de alcantarilla a Bogotá y Soacha, y en la baja, de oloroso monumento a la inconciencia ambiental, la CAR decidió acoger por resolución el Plan de Ordenamiento y Manejo de la cuenca del río Bogotá, que permitirá manejarla de manera integral desde su nacimiento hasta su desembocadura.

Para garantizar este proceso, Bogotá y la Nación quieren crear una gerencia de saneamiento y manejo del río. Desde hace meses, Aguas de Bogotá, empresa en la que son socias la Eaab y Empresas Públicas de Medellín, ha manifestado su interés de quedarse con esa gerencia, pero sólo el próximo año se definirá la suerte de esa nueva entidad.

Si bien el acuerdo no pone fin a los más de 30 pleitos legales y querellas que hay entre la CAR y la Empresa de Acueducto, lo importante es que por primera vez el panorama de río fue despejado.

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