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| 2/19/2011 12:00:00 AM

De compras...

Mientras en Colombia sus negocios hacían agua, Miguel Nule vivía una vida de lujos y compraba apartamentos en los sitios más exclusivos del mundo.

A finales de 2009, las obras de la calle 26, a cargo del Grupo Nule, tenían un retraso de más del 50 por ciento, entre otras razones por falta de liquidez, y el IDU les hacía adiciones por más de 3.000 millones de pesos en nuevos trabajos. Justo en ese momento, las preocupaciones del empresario Miguel Nule se repartían entre dos temas: cómo capotear a sus acreedores y cómo salvaguardar las cuantiosas inversiones de su núcleo familiar.

Esta última era su prioridad. Unos días antes, un ultimátum enviado desde Dubái decía que si no se ponía al día en las cuotas, perdería el apartamento que había comprado a plazos en Emiratos Árabes Unidos con Rina Mendoza, su exesposa, con quien había liquidado su sociedad conyugal dos años atrás. La alerta venía directamente de TFG Real Estate, un promotor de proyectos de construcción en esa parte del mundo. A ellos les habían comprado el apartamento 102 del bloque tres del lujoso condominio Yasmin en Ras al-khaimah, entre las montañas de Hajjar y el mar. Un informe de The Financial Times lo había definido como el lugar más rentable para invertir en el golfo Pérsico.

Para completar el medio millón de dólares que en planos costó la propiedad, Miguel y Rina venían haciendo abonos regulares. Sacaban de donde podían para cumplir el compromiso. En enero de ese año, pagaron la cuota de 45.000 dólares con un giro hecho por Manuel, hermano de Miguel, desde la sociedad Gestión Empresarial S.A., ubicada en Panamá. En abril Miguel hizo el pago desde una cuenta personal en el USB de Suiza, y en julio, nuevamente, su hermano lo cubrió girando de la cuenta de la firma Femar Investments INC, también ubicada en Suiza. Ninguna de estas empresas de los Nule era conocida por la opinión pública, hasta ahora.

No es que Miguel y Rina pensaran establecerse en tan lejanas tierras. Para enero de 2010, ya con el grupo empresarial en plena crisis, Rina consultaba a los constructores sobre la fecha de entrega del apartamento, los muebles que le iban a poner y el canon en que calculaban que se podría arrendar.

Los separados esposos Nule, en 2009, buscaban otros horizontes. Miguel evaluaba establecer a su familia en Coral Gables, Florida, en el sector de Gables by the Sea. El valor de la propiedad allí era de 2.849.000 dólares, pero su asesor inmobiliario adelantaba gestiones para concretar el negocio por el orden de dos millones de dólares.

También revisaron los apartamentos 2102 y 2302 del hotel condominio Trump Soho, ubicado en una de las zonas de mayor desarrollo de Manhattan. El edificio, de 45 pisos, tiene vista al río Hudson y a la Estatua de la Libertad. Allí la inversión mínima era de 1.271.000 dólares. Rina, con su firma Royalty Brokers, también asesoraba a su excuñado Manuel Nule. En agosto le presentó un amplio portafolio de apartamentos para invertir en Century Village, en New Hampton, Florida.

Para consultar cómo se concretaron estas transacciones, SEMANA consultó al abogado de Rina Mendoza, quien asegura que Miguel nada tenía que ver en esas compras. Dice que ella tiene posibilidades, tiene su empresa y "lo que ha hecho es multiplicar la platica que recibió cuando liquidó su sociedad conyugal en 2007", dice. Pero ¿por qué aparecen Miguel y Manuel pagando las propiedades años después de la separación? "Desconozco la información", dice, y agrega que para las compras de Emiratos Árabes y Manhattan se buscaron créditos bancarios, de los que hoy deben más del 75 por ciento, pues con esas facilidades "cualquiera puede tener una propiedad allá".

Para esa época, Rina tuvo otros gastos cuantiosos. A finales de agosto de 2009 compró en Miami un par de cuadros al artista pop brasileño Romero Britto. Los pagos nuevamente salieron desde la cuenta en Suiza, con la firma de Miguel Nule. El interés por el artista fue tal que Miguel y Rina buscaron ofrecerle una cena con algunos invitados. Pero al momento del despacho de las obras de arte surgió un particular inconveniente. A la galería del artista en Miami llegó un mensaje con la siguiente consulta de Rina : "Queríamos saber si tú nos puedes mandar los cuadros a Bogotá, sin que haya ningún problema, porque el cuadro de 1,40 por 1,40 no nos entra por la puerta del avión (entra pero no hace el giro)...". Se refería al avión en el que se movilizaba Miguel y que ella usaba con frecuencia.

En ese momento, los Nule empezaban a saltar matones para pagar las deudas acumuladas por el grupo en Colombia. En particular una con la Dirección Nacional de Estupefacientes, que era la que más agobiaba a los financistas de sus empresas. No solo habían incumplido varias veces los compromisos de pago, sino que por ser dinero del erario, esa mora les estaba generando mucho ruido sobre su real situación económica. Otra obligación tenía en aprietos al trío Nule: los giros pendientes a la firma Protexa, una multinacional mexicana que trabaja en construcción de infraestructura, la cual -con su filial Condux- había sido socia estratégica en el megaproyecto de la doble calzada de Bogotá a Girardot, y con Transvial, la responsable de las obras de la 26. Luego de meses de incumplimiento, a los funcionarios de esa empresa en Monterrey, México, se les llenó la copa: "La verdad, ya estamos desgastados con esto de estarles solicitando el pago constantemente y no hallar un compromiso serio de parte de ustedes para cumplirlo, nuestro apoyo a ustedes fue de buena fe y cumplido en tiempo y forma. En estos momentos están haciendo uso del nombre de nuestra empresa sin cumplir con lo pactado, y esto no es legalmente correcto", escribieron en una de las muchas comunicaciones que enviaron a todos cuantos pudieron para hacer exigible el pago.

Miguel, entre tanto, revisaba las cuentas que su esposa le pasaba para poder abonar a las inversiones del patrimonio familiar. En agosto del mismo año -2009- le envió a Miguel la lista de reembolsos de gastos, que incluía desde 16.000 dólares en joyas hasta los 1.700 dólares que costaron las boletas para ir al concierto de la banda de rock AC/DC en su histórica gira Black Ice Tour. Sumadas todas las cuentas, a Rina le debían más de un millón de dólares, los cuales se empezaron a pagar con premura con un primer desembolso de 410 millones de pesos al Bank of America en Estados Unidos.

La vida de Miguel Nule se batía en profundos contrastes: de quiebra, por un lado, y de opulencia, por el otro, además de recursos en paraísos fiscales y cuentas cifradas en el exterior que ya empiezan a ser objeto de rastreo por las autoridades. De alguna manera, esa situación ambivalente se mantiene. Desde Miami, Miguel Nule hace casi a diario declaraciones y adjudicaciones que tienen en vilo las investigaciones sobre el escándalo de la contratación en Bogotá. Mientras tanto, crece la expectativa acerca del momento en que la justicia deje de verlo solo como una víctima y revise su responsabilidad en la bancarrota más grande del país, que se llevó por delante cientos de miles de millones de pesos de recursos públicos.
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