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| 8/6/1990 12:00:00 AM

¿DE DONDE SACO LA PLATA?

Caballos finos, residencias lujosas, dos fincas, apartamento en Cartagena y numerosas cuentas bancarias, no cuadran para un sueldo de 577 mil pesos, según la Procuraduría.

¿Cómo puede alguien que en 1987 recibe un salario de 557 mil pesos al mes, tener una casa avaluada en 170 millones de pesos; un apartamento en Bocagrande, Cartagena; ocho caballos y dos vacas Holstein que valen 4.5 millones de pesos; una finca en Pasto y otra en Cundinamarca; y su esposa, que se dedica a labores del hogar, consignar en su cuentas corrientes 77.3 millones de pesos en cinco años?
Esa fue la primera pregunta que se hicieron los investigadores de la Procuraduría General de la Nación, cuando leyeron una carta firmada por Ramón Arturo Montejo Suárez ( con cédula que no existía), dirigida al presidente Virgilio Barco Vargas. En el documento se acusaba al general José Guillermo Medina Sánchez, de manejar en forma irregular e inmoral a la Policía Nacional, cuando era director de la institución.

El general Medina Sánchez había sido relevado del comando de la institución el 7 de febrero de 1989 en lo que el gobierno sostuvo en su momento fueron cambios rutinarios en el estamento armado. Las dudas sobre las verdaderas causas persistieron durante varios días pero el 20 de febrero la revista norteamericana Time causó un gran revuelo en Colombia. Bajo el título de "Un curioso retiro", la publicación sostenía que la salida de Medina no tenía en el fondo nada de honorable y advertía que la administración Barco tenía conocimiento de que el exdirector de la Policía estaba ligado al Cartel de Medellín.

Time aseveró, además, que Medina tenía algo que ver en las "milagrosas" escapadas de Pablo Escobar Gaviria antes de las redadas que le tendía el Ejército y que incluso un equipo de espías había sido asignado para seguir al general. Sin embargo, decía la revista, nunca hubo pruebas contundentes y por eso se le permitió un retiro decoroso. Como conclusión, aseguró Time que dos días después de la baja de Medina, su reemplazo, el general Miguel Antonio Gómez Padilla comandó la "Operación Primavera", uno de los golpes más contundentes "contra los productores de cocaína en la historia de Colombia" .

En su momento, el nuevo director de la Policía, general Gómez Padilla sostuvo que la publicación de Time era parte de "la mala prensa contra Colombia"; el entonces ministro de Defensa, general Manuel Jaime Guerrero Paz terció en el asunto sosteniendo que "son aseveraciones hechas a la ligera", y para el comandante de la IV Brigada del Ejército, general Jaime Ruiz Barrera, todo era "una infamia". Lo cierto es que quienes conocían a Medina como miembro de la Policía no tenían sobre él ninguna duda y su hoja de vida también estaba limpia. Para el general Medina Sánchez, todo era "bajo y miserable" y era "lo más vil" que podía decirse sobre su conducta.

Pero la salida intempestiva del general Medina de la institución y la denuncia que conoció la Procuraduría, al menos dejaban lugar a dudas. Los manejos deshonestos también involucraban, según la carta al Presidente, al brigadier general Eduardo Fajardo Vanegas, director de la Caja de Sueldos y Retiro de la Policía Nacional. Se decidió entonces adelantar una investigación preliminar para verificar la autenticidad de las sindicaciones.

La acusación era presunto enriquecimiento ilícito. Coincidencialmente, aunque la norma estaba en vigencia desde 1980, era el primer gran expediente que asumía una Unidad Investigativa que acababa de crear la Procuraduría General de la Nación, para escudriñar las repentinas fortunas de los administradores del Estado, funcionarios públicos o representantes de la autoridad. La idea inicial sobre ese organismo de investigación fue del procurador Carlos Mauro Hoyos, pero le correspondió al procurador Alfonso Gómez Méndez volverla realidad.

Durante muchos años, el enriquecimiento ilícito estuvo tipificado como conducta punible con prisión de uno a ocho años, multa de veinte mil a dos millones de pesos e interdicción de derechos y funciones públicas de dos a diez años. Administrativamente, se trata como falta grave, es decir, susceptible de destitución del empleado oficial, pero hasta el momento no se tenían antecedentes de castigo por la ausencia de investigadores especializados en ese tipo de hechos. La Unidad Investigativa sobre Enriquecimiento Ilícito, creada en marzo de 1989, cuenta con dieciocho funcionarios, entre ellos abogados, técnicos investigadores y especializados en criminalística, visitadores y agentes especiales.

Las averiguaciones sobre el general Medina Sánchez comenzaron por los manejos de cuentas bancarias. En una cuenta de ahorros y una cuenta bancaria poseyó cerca de 25 millones de pesos entre 1981 y mayo de 1989. Pero lo que llamó más la atención fue que su esposa, María de los Angeles Santacruz de Medina, movía mucho más, a pesar de aparecer como dedicada al "hogar". Ella poseía, al menos, cinco cuentas corrientes en los bancos del Estado, Bogotá, del Comercio y Colpatria, que recibieron consignaciones por 77.3 millones de pesos entre 1984 y 1989. Los esposos Medina mantuvieron entre 1984 y 1987, Certificados de Depósito a Término por 21.8 millones de pesos.

Como hecho curioso, una sola cuenta de la señora Medina en el Banco del Estado, sucursal Niza, recibió consignaciones mensuales de más de un millón de pesos en 1987 y en sólo los cinco primeros meses de 1989 aceptó ingresos de dos millones y medio cada mes. Fue entonces cuando llamó la atención el voluminoso manejo de dinero en efectivo por parte de la familia Medina Santacruz. Fueron comparados los ingresos laborales del general Medina Sánchez; La cuenta corriente que movía el general a nombre propio en el Banco de Colombia, era la única que en sus saldos concordaba con lo devengado laboralmente y con lo declarado a la Administración de Impuestos. Entre 1955 y 1989, el general Medina recibió liquidaciones parciales de auxilio de cesantías por 17.4 millones de pesos, para reparaciones y mejoras locativas
Pero si sobre los ingresos corrientes existían grandes dudas, sobre la adquisición de bienes la cosa tampoco era tan clara para la Procuraduría. El primer inmueble que tuvo Medina Sánchez
fue uno ubicado en la calle 98 A número 34-40 que adquirió por 84 mil pesos, financiado por la Caja de Vivienda Militar. En ese momento, 1963, se trataba del capitán José Guillermo Medina. Hasta allí no había nada altisonante. Un año después, ya como mayor, Medina viajó en comisión de estudios a Washington.

De nuevo en el país, en 1968, fue designado comandante de la Policía de Sucre. En esos momentos el teniente coronel comenzó a hacer sus "ahorros". Aquí la cosa comienza a patinar. "Tuve la oportunidad de hacer amistad con gente honesta y poseedora de fincas, quienes (sic) me dieron la oportunidad de poder invertir unos dineros prestados por el Banco de Bogotá de esa ciudad, en el levante de ganado", aseguró Medina Sánchez. Todo parecería normal a no ser por un pequeño detalle. El Banco de Bogotá, sucursal Sincelejo, certificó que nunca prestó un centavo a Medina y que él nunca fue cliente suyo.

Fue entonces cuando los investigadores establecieron un lugar común. Cada nuevo cargo desempeñado por Medina Sánchez en la institución policial iba ligado a la adquisición de un nuevo bien para la familia. Siendo comandante del Departamento de Policía Nariño, en 1971, su esposa recibió una finca, fruto de una herencia, según el mismo oficial. Más adelante se demostró que la presunta sucesión no existió y que en realidad se trató de una compra-venta familiar hermana a hermana, lo que conlleva a una erogación de dinero. La familia Medina también construyó una casa en Pasto con un crédito del Banco Central Hipotecario.

En 1974, ya como coronel, Medina Sánchez fue destinado como agregado de Policía en la Embajada de Colombia en Ecuador, cargo que desempeñó año y medio. De Ecuador importó en 1977 un automóvil Mercedes Benz tipo 280, color rojo inglés, tipo sedan, placas CD 0720, adquirido en 7.789 dólares, como parte del menaje que la ley autoriza a los servidores diplomáticos colombianos.

El general asegura que el paso por el Ecuador fue otro motivo de gran ahorro. Con salario diplomático en dólares, liquidación de primas y prestaciones en pesos colombianos, explicó, "la vida, el costo de la vida en Ecuador, es bastante satisfactoria y por lo tanto se sostiene uno en forma satisfactoria con poco dinero". Un año después, en 1978, vendió el Mercedes Benz en dos millones cien mil pesos, aunque en su declaración de renta sólo registró 430 mil pesos. Medina Sánchez reconoció que engañó a la Administración de Impuestos en un millón 670 mil pesos.
Ese mismo año decidió vender la casa construída en Pasto, según él por 800 mil pesos, suma con la cual compró otra en Bogotá en la carrera 18A número 82-62 en el exclusivo barrio El Lago, escriturada a nombre de su esposa. Un año después la vendió en un millón 400 mil pesos y en 1980 compró un apartamento en la transversal 30 número 124- 50 de Bogotá, por dos millones 800 mil pesos, de los que la corporación Concasa le prestó dos millones de pesos que aún paga.
Para 1981, la familia Medina decidió comprarse una finca en San Antonio, Cundinamarca, con seis mil metros cuadrados según el mismo oficial, por 400 mil pesos. De 1982 en adelante, comenzaron a aparecer en media docena de bancos, consignaciones millonarias en efectivo, depósitos a término y un certificado de cambio por 56.065.45 dólares ($3.5 millones de la época), cuyo origen el general nunca pudo explicar.
Entre 1981 y 1989, el general Medina limitó sus movimientos bancarios a los ingresos laborales y liquidaciones de cesantías, pero su esposa María de los Angeles y sus hijos José Guillermo, Carlos Germán y María Cristina Maritza Medina Sánchez - ante la Administración de Impuestos simples "rentistas de capital" o personas que viven de los rendimientos económicos de sus ahorros- resultaban beneficiarios de millonarias sumas y de varios depósitos a término.


La explicación que da Medina Sánchez a este cambio en las finanzas familiares también es poco convincente para la Procuraduría. El exoficial aclara que en 1981, con su esposa, poseían ahorros por 9.6 millones de pesos, originados en los negocios con ganado en Sucre y en el préstamo del Banco de Bogotá, dinero que decidieron trasladar a sus hijos. A mediados de la década, la señora Medina y uno de los hijos compraron el apartamento 10 A del edificio Antares, situado en la calle Las Gaviotas, Urbanización El Laguito, en el exclusivo barrio Bocagrande en Cartagena. El precio de adquisición, según la familia, fue de un millón 250 mil pesos, pero según la Procuraduría "pudo ser superior, pero como ello no fue establecido en autos ha de aceptarse el precio que reportan los documentos respectivos" .

Pero sin lugar a dudas la negociación que más enredó al general Medina fue la compra (siendo director de la Policía) de una mansión situada en la calle 106 número 19 A 65, en la que habita actualmente. El costo, según la escritura, fue de 20 millones de pesos, el general asegura que pagó 35 millones de pesos, aunque un avalúo comercial concluyó que vale más de 70 millones de pesos en su estructura y 170 millones de pesos con su contenido. Pero según la Procuraduría, aún creyendo que la casa costó tan poco, la familia Medina Santacruz no puede explicar satisfactoriamente de dónde sacó la plata. El exdirector aseguró que tenía 5 millones de pesos en efectivo, que el Banco del Estado le prestó 10 millones de pesos, que vendió el Mercedes Benz en 5 millones de pesos, que vendió la finca de San Antonio en 2 millones de pesos, que la Policía le liquidó cesantías por 6 millones de pesos, que su hijo José Guillermo le prestó 2.5 millones de pesos y que Granahorrar le subrogó 4.5 millones de la deuda.

Pero la investigación del Ministerio Público concluyó que alguien estaba diciendo mentiras. Al menos 20 millones de pesos no tenían explicación valedera en su origen. Un director de la Policía con 5 millones de pesos en efectivo. Un automóvil que, según la primera declaración, vendió en 2.4 millones de pesos y que ahora alegaba vendido en 5 millones de pesos. Una finca que, según la escritura, no había sido vendida cuando se compró la casa. Un crédito del Banco del Estado que nunca se desembolsó. Como si faltara algo, en una finca de la Policía en Facatativá fueron descubiertos seis caballos, dos de ellos reproductores (Torbellino y Casanova) y dos vacas Holstein, avaluados en cerca de 4.5 millones de pesos.

Como alegó el general Medina en Colombia, no es delito poseer dinero en efectivo, pero para la Procuraduría con todos los indicios graves y las incoherentes explicaciones del general, no había dudas. Concluyó el pasado fin de semana que hubo "crecimiento desmesurado del patrimonio familiar" en los Medina Santacruz. Se trataba, además, de un crecimiento patrimonial no explicable "ni proporcionable a los ingresos percibidos", y con supuestas ganancias "que no tienen una justificación concebible en el ámbito de los negocios o el comercio" .

En aras de la justicia, al general Medina le correspondió ser el primero en la aplicación de un examen que pocos colombianos pasarían. El del escrutinio milimétrico de su declaración de renta y la de su familia, y la confrontación de ésta con la realidad. En Colombia todo el mundo subvalora sus bienes para pagar menos impuestos y si a cualquier persona le hacen un avalúo comercial contra lo declarado, habrá diferencias considerables. Ponerlo en la picota por sólo esto, sería injusto y varias de las conclusiones de la Procuraduría se basan en estos hechos. Otra cosa que hay que decir, es que sus ingresos inexplicados constituyen una fortuna mediana que no corresponde a la magnitud de los servicios que podría prestar el jefe de la Policía colombiana y que según se infiere de la investigación podían barcar más de una década.

Pero aún así, el hecho fundamental es que los ingresos legales del general Medina Sánchez no cuadran en forma alguna con su incremento patrimonial en los últimos años. Lo grave no es que su declaración de renta no corresponda a la realidad, sino que ésta última no pudo ser justificada por él, porque en unos casos sus alegatos los desvirtuaron las pruebas, en otros fue evasivo, en los demás se mostró fantasioso y, en últimas, tanto dinero, según la Procuraduría, no pudo ser sólo producto del ejercicio de profesión lícita. Más grave aún si se trataba de un alto oficial de la Policía Nacional, institución que entre sus principios recalca "vocación, patriotismo, abnegación, honradez profesional...veracidad, valor..."
Para la Procuraduría, Medina Sánchez "hizo uso de actitudes que van contra la moral y buenas costumbres lo cual lesiona gravemente el prestigio y la disciplina de la institución" . Esa falta, unida el ilícito provecho personal, hicieron acreedor al exdirector de la Policía a la destitución como castigo disciplinario administrativo y a las inhabilidades futuras que consagra la Ley para el desempeño de cargos públicos. En lo penal, la Corte Suprema de Justicia debe dictar sentencia. Según el Código, la misma pena de uno a ocho años de prisión en que incurre quien se enriquezca ilícitamente, será aplicable a "la persona interpuesta para disimular el incremento patrimonial no justificado". En otras palabras, la esposa y los hijos del exoficial se prestaron como testaferros de la acción del general en retiro. La única pregunta que quedó sin responderse en el voluminoso expediente de 3.500 folios es ¿de dónde sacó la plata?
Lo más importante de este asunto es que por primera vez en Colombia se concluyó una investigación sobre enriquecimiento ilícito. En una sociedad donde la impunidad total sobre estos temas se había convertido en la norma es conveniente crear conciencia de que alguien puede preguntar. Todo esto debe ser manejado, sin embargo, con mucha prudencia, porque en una economía tan informal como la colombiana y con reglas de juego tan laxas, no es difícil que la aplicación de las normas caiga en excesos. Pero la magnitud del enriquecimiento ilícito que se está viviendo en Colombia hace, sin duda alguna, que sea conveniente que se aplique, con los controles adecuados, una norma para fiscalizar estos delitos.--

INGRESOS Y BIENES DE LA FAMILIA MEDINA SANTACRUZ
1963 Casa ubicada en la calle 98 No. 34-40 en Bogotá. Adquirida por $185.000. Vendida por $800.000.
1968-1981 Ahorros por $9.6 millones que los padres Medina ceden a sus hijos.
1971 Finca "Cruz Amarilo" en Pasto de María de los Angeles Medina.
1972 Casa en la calle 20 No. 42-36 en Pasto. Adquirida por $184.200.

1977 Mercedes Benz, tipo Sedan 280, color rojo inglés, placas CD 0720. Avalúo: $2.2 millones. Vendido.

1977 Casa ubicada en la carrera 18 No. 82-62 en Bogotá. Adquirida en $800 mil. Vendida en $1.4 millones.

1980 Apartamento en la Transversal 30 No. 124-50 de Bogotá. Adquirido por $2.8 millones.

1981 Finca Olivares en San Antonio, Cundinamarca, comprada en $400 mil. Avaluada tributariamente en $4 millones. Vendida en $2 millones.

1981- 1989 (mayo) Consignaciones cuenta personal general Medina por ingresos laborales: $23.8 millones.

1981-1989 (mayo) Consignaciones cuentas corrientes señora de Medina: $77.3 millones.

1982 Certificado de Cambio con vencimiento a un año: US$56.065.45, equivalente a $3.5 millones de la época. No declarado.

1983 - 1985 Comisiones pagadas por la Policía por US$ 11.946 por viajes al exterior.

1982 Carlos Germán Medina constituye Depósitos a Término por unos $12 $12 millones.

1984 Lote cementerio Jardínes del Recuerdo.

1984-1987 María de los Angeles de Medina tiene consignaciones por $77.3 millones.

1984 - 1987 Constitución Certificados de Depósito a Término por $21.8 millones.

1985 Apartamento 10 A, Edificio Antares, calle Las Gaviotas, Cartagena. Avalúo: $9 millones.

1985-1986 María Cristina Medina Santacruz invierte en Certificados de Depósito a Término $3.4 millones y compra Mazda.

1986 Declaración de renta del general Medina asegura que tiene en bancos hay $475 mil, cuando en realidad había $5.1 millones.

1986 - 1989 (julio) Guillermo Medina hijo consigna en bancos $10.6 millones y mantiene en Depósitos a Término $6.3 millones.

1987 Declaración de renta del general Medina asegura que tiene en bancos $427 mil, cuando en realidad hay $5.1 millones.

1987 Hipoteca a Granahorrar por $3.6 millones.

1987 Casa ubicada en la calle 106 No. 19 A 65. En escrituras se adquirió por $20 millones. Medina asegura que fueron $35 millones. Avaluada en estructura en $70 millones. Con su contenido avaluada en $170 millones.

1989 Seis caballos, dos de ellos reproductores, por $4.5 millones. Dos vacas Holstein.

General Medina
1."En Sucre... me dieron la oportunidad de invertir unos dineros prestados por el Banco de Bogotá de esa ciudad"
2."En el año de 1971 mi señora esposa recibió la herencia que le correspondía después de la muerte de su señora madre"
3."No tengo conocimiento que en Colombia esté prohibido tener dinero en efectivo"
4."Jamás he cometido ningún acto que pueda manchar mi nombre ni el de la institución".

La Procuraduría
1."El Banco de Bogotá certificó que el general no ha tenido préstamos ni ha sido cliente en esa oficina".

2."No acreditándose la sucesión arguída, esta no existió, si existió... fue una compra-venta
3."Afirmación cierta... pero, no da explicación valedera sobre el desfase o inconsistencia".

4."Hizo uso de actitudes que van contra la moral y buenas costumbres lo cual lesiona gravemente el prestigio y la disciplina de la institución".
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