Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1988/08/29 00:00

DE LA CUMBRE AL LLANO

Propuestas para todos los gustos y un cronograma de trabajo, deja la cumbre del viernes 29.

DE LA CUMBRE AL LLANO

Todo salió a pedir de boca. En la noche del viernes 29 de julio fueron muchos los colombianos que pudieron irse a dormir tranquilos. Tanto quienes alentaban al gobierno para marginarse del evento, porque temían que el reinicio del diálogo se convirtiera en un reto a las instituciones, como los trasnochadores de la paz, quedaron satisfechos por los resultados de ese encuentro que convocó a los representantes de la Iglesia, los partidos tradicionales, los no tradicionales, la guerrilla, los gremios, los sindicatos, los indígenas...
La cumbre reunida en Usaquén (Bogotá), en el Centro de Estudios Pastorales, sesionó durante ocho horas en las cuales se oyeron toda clase de propuestas. A última hora, el gobierno envió una carta, publicada en toda la prensa y firmada por Rafael Pardo Rueda, Consejero para la paz, en la cual se daba la bendición al diálogo como uno de los mecanismos utilizados por el mismo gobierno en situaciones críticas y se hacía énfasis en la necesidad de seguir adelantando esfuerzos para conseguir acuerdos regionales que como el del Caquetá, señalan un camino para obtener la paz. La carta terminaba diciendo: "El gobierno tiene la esperanza de que los esfuerzos iniciados por importantes dirigentes en tan dramáticas circunstancias, no hayan sido en vano y no se constituyan en una frustración que contribuya a acentuar el clima de violencia".
El pronunciamiento, sin embargo, pasó agachado. Los participantes le dieron "madera" al gobierno por haberse marginado de la llamada "cumbre" y algunos, como la Unión Patriótica, lo tildaron de oportunista. Pero no fue el gobierno el único sector que a última hora decidió enviar mensajes. El ELN y el EPL, movimientos guerrilleros que se habían pronunciado contra el diálogo, dirigieron un documento en el que analizaban la situación y expresaban su posición: "No aceptamos la precondición de desarme y desmovilización mientras exista la guerra contra el pueblo", y ratificaban su decision de fortalecer la Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar. Este pronunciamiento cayó como baldado de agua fría y parecía, ni más ni menos, la oficialización de la continuación de la guerra.
Por su parte, los otros miembros de la Coordinadora Guerrillera se pronunciaron en favor del diálogo, llegando inclusive, como lo hizo el Partido Revolucionario de los Trabajadores, a pedir la inclusión de otros interlocutores, los representantes del narcotráfico, petición que no fue bien recibida.
El M-19, haciendo gala de su vocación sensacionalista, no se limitó a la lectura del mensaje de su máximo dirigente, Carlos Pizarro, sino que presentó un video en el que Antonio Navarro Wolf, el número 2 de este movimiento, se dirigió a los asistentes, con un discurso sobre la situación del país. Pero a Navarro le sucedió lo mismo que al gobierno: su mensaje no fue muy tenido en cuenta. No tanto porque no se quisiera oír, sino por que el sonido del video era pésimo y casi nadie entendió de qué se trataba.
CARTAS SOBRE LA MESA
Los que hablaron duro, para que no quedara ninguna duda sobre su posición, fueron los representantes de los partidos políticos. El Partido Liberal contó con dos representanciones: Ernesto Samper Pizano y Edmundo López Gómez. Samper Pizano dijo: "Para algunos, este encuentro puede no ser nada distinto a una respuesta a la intimidación, digamos que el pago de un rescate. Para nosotros es una nueva oportunidad para buscar la paz". Y procedió a plantear las bases para un "Nuevo Diálogo": los acuerdos de paz deben ser un punto de llegada y no de salida; el diálogo debe ser institucional, es decir, que en él estén representados todos los sectores de la opinión, incluído los alzados en armas que tengan la capacidad de representar a todo sus militantes, el gobierno nacional debe liderar el diálogo para que éste sea efectivo; para acabar la guerra es necesario que exista una efectiva desmovilización, desarme y reincorporación a la vida civil de los alzados en armas, en el diálogo deben participar todas las organizaciones guerrilleras porque el experimento de "acuerdos al detal", fue funesto; se debe intentar el diálogo que vaya de lo regional a lo nacional y por último, éste debe ser limitado en el tiempo y en los temas. Anunció que el Partido Liberal propone como base de discusión una Reforma Institucional y como procedimiento para conseguirla el plebiscito.
Sobre la propuesta del plebiscito concretamente habló el ex ministro Edmundo López Gómez quien, como Samper Pizano, hizo la salvedad de que hablaba a nombre del partido Liberal y no del gobierno. "Para los escépticos bastaría reproducir el siguiente aparte de la sentencia proferida en junio de 1987 por la Corte Suprema de Justicia: 'Cuando la nación, en ejercicio del poder soberano e inalienable, decide pronunciarse sobre el estatuto constitucional que habrá de regir sus destinos, no está ni puede estar sometida a la normatividad jurídica que antecede a esa decisión' ", y continuó exponiendo las consideraciones de su partido sobre la conveniencia de realizar un plebiscito para darle un marco jurídico nuevo a la convivencia democrática.
La Unión Patriótica, a través de su presidente Bernardo Jaramillo Ossa estuvo también de acuerdo con el plebiscito. Jaramillo comenzó su intervención diciendo: "La historia nacional no conocía un movimiento político sometido a tal grado de persecución violenta como la UP. Nuestra capacidad de resistencia nos llena de una enorme fuerza moral y una inmensa generosidad en el nuevo diálogo". Y concretó su propuesta así: "La superación de la más profunda crisis de la historia del país, requiere la adopción de la vía extraordinaria para hacer realidad la gran reforma constitucional, recurriendo al constituyente primario mediante la convocatoria de un plebiseito para derogar el artículo 218 de la Constitución".
Por su parte, el presidente del Directorio Nacional Social Conservador, Rodrigo Marín Bernal, criticó duramente la política de paz y económica del gobierno y aseguró que toda se ha quedado en "buenas intenciones". Calificó de inexplicable, inconveniente y contradictoria la ausencia del gobierno y expresó: "El gobierno no está solamente obligado a registrar el hecho de esta reunión. Tampoco puede eludir su responsabilidad formulando propuestas que no constituyan una estrategia articulada coherente y confiable frente a la situación de orden público gravemente alterado". Se refirió a la necesidad de contar con la participación de todas las organizaciones de izquierda en el diálogo y cuestionó la combinación de las diferentes formas de lucha diciendo: "Lo que ha de preguntarse cualquier analista de las realidades nacionales es bien simple: ¿están dadas en Colombia las condiciones que objetivamente, conduzcan al triunfo de un proyecto insurreccional para cambiar el sistema vigente?".
¿FIN DEL CUENTO?
En medio de toda clase de proposiciones que tuvieron como común denominador el levantamiento del estado de sitio, la finalización de la guerra sucia, el desmonte de los grupos paramilitares, pero en los que no faltaron sugerencias como el no pago de la deuda externa, el apoyo a la ciencia y la tecnología y el crédito blando -exóticas para este foro por la paz- se desarrolló la cumbre que parecía tener como plato fuerte la intervención de Alvaro Gómez, una semana después de su liberación, y con la cual se dio término a la reunión.
Y Gómez habló. No tanto como el día de su liberación pero se ratificó en su posición. "Yo no propuse esta reunión, pero ésta no me es indiferente conociendo la causa que la provocó. Estoy contento por lo que hoy ha pasado aquí, pero no debemos caer en un proceso de esterilidad. El gobierno no estuvo presente, no se trata sólo de una ausencia sino de una falta de audacia, de una carencia de política. No hay política de paz y cuando no hay política viene la anarquía. Hay que cambiar estruendosamente sin miedo. Sin miedo a la violencia, sin miedo a unas instituciones inermes corrompidas, de unas instituciones que no sirven para los objetos que fueron creadas. Aspiramos a que pronto, muy pronto, dejemos de llorar y que el gobierno nos ayude. Durante el tiempo que estuve con la guerrilla, he descubierto un anhelo de esta gente por reconquistar la paz, por volver a Colombia. Vamos a conquistar la paz y a cambiar la historia de Colombia".
Con esta intervención acabó la cumbre que aprobó la convocatoria de una Comisión de Convivencia Democrática que se instalará el próximo 22 de agosto y que sesionará durante 30 días. Así mismo, se confirieron plenos poderes a la Comisión Preparatoria de este diálogo, para que adelante contactos con el gobierno y los grupos guerrilleros, a fin de obtener su participación dentro de la Comisión de Convivencia Democrática.
Como suele suceder en eventos de esta magnitud, los más contentos con su realización eran los habitantes de Usaquén que vieron en carne y hueso a los protagonistas del acontecer nacional y los dueños de cafeterías del sector que preguntaban cuándo sería la otra reunión, porque nunca habían vendido tanto.
Antes de las 6 de la tarde del viernes 29 de julio, monseñor Darío Castrillón Hoyos declaraba terminada la "cumbre de Bogotá" y aún cuando él mismo había explicado al inaugurar el evento que "nadie puede esperar que en un día se pueda lograr la paz", lo que si quedó en la Comisión de Convivencia fue una agenda de trabajo con compromisos concretos. Lo importante ahora es que lleguen a puerto seguro. Amanecerá y veremos.

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