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| 12/13/1982 12:00:00 AM

DE LA HABANA VIENE UN BARCO

Las autoridades norteamericanas acusan al gobierno cubano con base en el testimonio de Johnny Crump.

La noticia revestía tal espectacularidad, que hubiese sido merecedora de las primeras planas de los grandes periódicos del mundo. Sin embargo, sólo apareció discretamente en algunos diarios norteamericanos y los periódicos colombianos le dieron una importancia que le duró exactamente veinticuatro horas; desconcertante si se tiene en cuenta las implicaciones que tenía. La acusación vinculaba al gobierno cubano con el negocio del narcotráfico y el suministro de armas a la guerrilla colombiana.
Como bien se supo, la semana pasada el Departamento de Estado norteamericano acusó a cuatro miembros del régimen castrista, de haber complotado en compañía del mafioso Jaime Guillot Lara, para el envío de varias toneladas de marihuana y metacualona (pastillas "jumbo") hacia la costa sur de la Florida y de haber introducido, como contrapartida, un gran número de armas para la guerrilla colombiana. Varios altos funcionarios cubanos fueron acusados, en la noticia, de utilizar el territorio de su país como escala de carga para los barcos procedentes de Colombia, cargados de droga, que habrían de seguir camino hasta las costas norteamericanas. Están involucrados el ex-embajador de Cuba en Colombia,dos miembros del P.C cubano y un vicealmirante de la Armada Cubana.
La noticia fue inmediatamente registrada por los diarios capitalinos, que dejaron entrever su preocupación; el periódico "El Tiempo" calificó el suceso, en su editorial del nueve de noviembre, como de "excepcional importancia y mucha gravedad, por cuanto deja ver claramente la injerencia del castrismo en los asuntos que ya no pertenecen a la alta política sino a la acción de la policía, ya que por su naturaleza resultan suficientes para afectar en forma considerable las relaciones internacionales del hemisferio...". "...Implicaciones mucho más graves todavía... (ya que)... se ha venido hablando de reanudar relaciones entre nuestro país y el gobierno de Castro". Y para terminar concluye en su sección de Cosas del Día: "Es decir, que cuando tanto empieza a hablarse de reanudar relaciones con Cuba, muy bueno sería que el señor Castro no nos mandara un narcotraficante como embajador".
Con el objeto de obtener más información sobre este polémico tema, SEMANA entró en contacto en los EE.UU con la DEA (Drug enforcement Administration) a fin de establecer cuáles eran los fundamentos de la acusación. Le fue entregado un documento con el testimonio del ex-convicto colombiano Juan Crump, que habría estado involucrado en los hechos.

TODO COMIENZA EN BARRANQUILLA
Si no hubiera ocurrido el año pasado, parecería una historia de piratas del siglo XVII. Buques fantasmas que cambian de nombre en altamar, 200 años de cárcel, toneladas de fusiles, un traficante arrepentido y libre y 800 millones de dólares en mercancía prohibida.
"La operación Arado", como se ha llamado este caso por el parecido de la isla cubana con esa herramienta, nació a finales de 1975, cuando el colombiano Juan Crump Pérez conoció al embajador de Cuba en Colombia, Fernando Ravelo y a su ministro y consejero Gonzalo Bassols Suárez en una discoteca de Barranquilla
Crump, representante de una tradicional familia barranquillera vinculada al negocio de distribución de vehículos ("Crump Caribe"), había sonado algunos años en un fenomenal escándalo de contrabando de azúcar, que lo obligó a salir rápidamente del país para evitar su captura.
Después, Crump fue detenido en EE.UU, negoció con las autoridades norteamericanas su libertad a cambio de una asombrosa confesión.
En noviembre de 1979, según las declaraciones, Crump se reunió en una suite del Hotel Bogotá Hilton, con Jaime Guillot, Fernando Ravelo, Gonzalo Bassols y René Rodríguez Según la declaración se trataba de organizar el contrabando de drogas desde Colombia hacia EE.UU, teniendo como escala la isla de Cuba.
Ravelo y su paisano Rodríguez (quien como miembro del PC cubano organizó el exilio masivo de 125.000 cubanos hacia Florida, conocido con el nombre de operación "Mariel"), habrían designado ese día al ministro consejero cubano en Colombia, Gonzalo Bassols Suárez, como puente entre el gobierno de la isla y la organización de Guilliot.
Guilliot Lara, guajiro de nacimiento, había hecho una enorme fortuna por medio del narcotráfico, que poco a poco se fue evaporando con los malos negocios se hablaba de su bancarrota cuando el escándalo del contrabando de armas con destino al M-19, estalló. Ya Guilliot había desaparecido

POR UN ERROR DE ORTOGRAFIA
En enero y febrero de 1980, según cuenta la DEA, aumentaron las reuniones secretas entre los dos grupos en la sede de la embajada cubana al norte de Bogotá y el hotel Holliday inn de Panamá. A los seis meses, tendría lugar la primera operación conjunta: el embarque de ocho millones de pastillas de metacualona.
Esta operación no debió ser nada fácil. Consistió en embarcar la mercancía (278 cajas) en un barco colombiano llamado "Monarca". Según el plan, este barco debía cambiar su identidad por la cubana y transformar su nombre en "Viviana", con el cual estaba registrado en Cuba. Sin embargo, el marinero que lo pintó en la proa, alteró la ortografía y puso "Bibiana", lo que ocasionó que al entrar en aguas cubanas, los guardacostas le disparara, al no encontrarlo registrado en su hoja de control.
Guillot, quien supuestamente estaba en comunicación permanente por radio con el "Viviana", envió el barco "Ricky VI", también de su propiedad, comandado por José Domingo Martínez Valdez, para que saliera desde las Bahamas, donde estaba fondeado, a socorrer el "Viviana". Tristemente, el "Ricky VI" encalló cuando le faltaban 15 millas para llegar a su destino.
Ante este segundo fracaso, Guillot habría resuelto enviar otro de sus barcos, el "Lazy Lady" a rescatar la tripulación del "Ricky VI". Era demasiado tarde. Ya los guardacostas americanos los habían recogido. David Lorenzo Pérez, capitán del "Lazy Lady", le contó lo sucedido a Guillot por radio y éste le ordenó dirigirse directamente a donde estaba el "Viviana". El resultado de este encuentro en Cuba fue, según el testimonio, que el "Viviana" cambió nuevamente de nombre y pasó a llamarse "El Coral".
Los barcos habrían de llegar juntos posteriormente a la isla Andors en las Bahamas, donde se transbordaría la droga del uno al otro.
La operación habría continuado entonces a bordo del "Lazy Lady". Después de zarpar de las Bahamas, fue descubierto por un helicóptero del servicio de guardacostas de los Estados Unidos, cuando se iba a reunir con 4 lanchas encargadas de llevar la droga al sur de la Florida. La tripulación decide tirar los ocho millones de pastillas al mar, minutos antes de ser detenida por el guardacostas.
La teoría del gobierno norteamericano es que toda la colaboración que se le prestó al "Viviana" en Cuba contaba con la anuencia del gobierno cubano, cosa que, según ellos, explica el hecho de que la droga no fuera confiscada.

SEGUNDO INTENTO
Pero si la primera operación fracasó, la segunda habría sido un éxito total. En diciembre del mismo año, el barco pesquero llamado "The K D.", -capitaneado por José Martínez Valdez, el mismo del "Ricky VI"- recibió en el mismo Paredón Grande 23 mil libras de marihuana y cuatro millones de tabletas de metacualona. En alta mar, cuatro botes pequeños y rápidos recibieron la mercancía y la introdujeron sin complicaciones al sur de la Florida. Al mes siguiente, "The K.D." repetiría la operación introduciendo otros ocho millones de tabletas de metacualona y 25 mil libras más de marihuana.
Según Crump, el éxito de estas operaciones fue celebrado en la fiesta del bautizo de su hijo, cuyo padrino habría sido el propio embajador Fernando Ravelo Renedo.
Los despachos siguieron funcionando con éxito durante toda la primera mitad de 1981, pero el 18 de julio de ese año vino otro revés. El barco "Capitán Tony" -que sería el mismo "Viviana con nombre masculino- cae en las costas de Carolina del Norte con 40 mil libras de marihuana, después de haber hecho escala en Cuba. Los tripulantes, que no alcanzaron a cumplir la orden de Guillot de hundir la nave, cayeron presos.

LOS CABOS QUE NO ATAN
Los anteriores hechos constituyen un resumen de la confesión que el señor Jaime Crump Pérez, de nacionalidad colombiana, le hizo a las autoridades norteamericanas. Teniendo en cuenta que es la propia DEA la entidad que ha suministrado la información arriba mencionada, sorprende la fragilidad que tendría un caso jurídico de ser sustentado fundamentalmente con este testimonio. En primer lugar, se trata de las declaraciones de un hombre que se enfrentaba a una condena de 38 años de cárcel, la cual le fue canjeada por esta confesión. El propio gobierno norteamericano admite que el señor Crump en la actualidad reside en los Estados Unidos, y que cuenta con la protección y el apoyo económico del gobierno de este país. De todos los otros supuestos protagonistas de esta "conexión cubana" se ha perdido el rastro. De Ravelo y Bassols, que están en Cuba, difícilmente comparecerán ante un tribunal norteamericano.


Guillot, quien había sido detenido por el gobierno mexicano, fue liberado, lo cual hace creer que éste, o bien actuó con suma irresponsabilidad, como afirma la DEA, o bien consideró que la evidencia no era suficientemente contundente. De este hombre, que es la pieza clave, no se podrá saber nada mientras no sea detenido.
Teniendo en cuenta que la más grave acusación de la DEA es la de complicidad entre el gobierno cubano y la mafia para el tráfico de drogas a Colombia,sorprende la ausencia de información sustancial al respecto. La única evidencia suministrada por la DEA, es que el Karina, otro buque de propiedad de Guillot fue hundido por la Armada colombiana cuando transportaba cien toneladas de armamento presuntamente destinado al M-19. También da por hecho el documento que el "Viviana" habría transportado un cargamento similar que fue decomisado en un enfrentamiento con el M-19 y posteriormente exhibido en la prensa.
Aún asumiendo que la coincidencia de los nombres de los barcos significa que realmente éstos eran de Guillot y que en consecuencia éste transportara armas, vincular abiertamente al gobierno cubano en el tráfico de drogas implicaría una serie de deducciones subjetivas difíciles de probar en términos Jurídicos.
Es un hecho que existen una serie de coincidencias que le pueden dar validez a las hipótesis de la DEA. SEMANA ha obtenido información que indica que existía una estrecha amistad entre Ravelo y algunos narcotraficantes colombianos, entre ellos Johnny Crump. Es factible además que barcos de la mafia fueran utilizados para el transporte de armas al país. También es un hecho que el gobierno colombiano dió por cierto el envío de armas al país por parte del gobierno cubano. Sin embargo, la vinculación de todos estos hechos en una sola historia, que tiene como protagonista central al gobierno cubano, es, por lo menos desde el punto de vista jurídico, bastante endeble.

EL HOMBRE DE FIDEL
Cuando Fernando Ravelo llegó a Colombia en calidad de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del gobierno cubano, despertó expectativa y curiosidad. Se trataba del primer representante ante nuestro país del controvertido régimen de Fidel Castro, con quien Colombia había roto relaciones diplomáticas en 1962.
Con su estilo costeño, su personalidad abierta y descomplicada, y con el aura de ser un curtido combatiente de la Sierra Maestra, fué un éxito social inmediato. No es exagerado afirmar que, por entonces era "in" contar con el embajador Ravelo en las fiestas y recepciones importantes de Bogotá. La versatilidad de Ravelo se media en la cantidad y calidad de las personas que asistían a las recepciones de la embajada. No era sorprendente ver departiendo animadamente dentro de la sede diplomática a millonarios como Julio Mario Santodomingo y Carlos Pérez Norzagaray, con políticos de todas las tendencias, como María Eugenia Rojas, figuras de la farándula y periodistas de la talla de Daniel Samper Pizano y Enrique Santos Calderón. Bajo el amplio cielo de la amistad y fraternidad cubana, cabían todas las ideologías y personalidades, sin excluir, obviamente, a Gabriel García Márquez que era considerado como "de la casa".
Con el tiempo llegaron también los problemas. El Ejército había dado al traste con una "invasión" de alto vuelo del M-19 por el sur del país y varios de los detenidos confesaron que habían sido entrenados y armados en Cuba. La reacción del gobierno del presidente Turbay Ayala no se hizo esperar. Los cubanos fueron declarados personas no gratas con la consiguiente "suspensión " de relaciones diplomáticas.
El gobierno y los militares lanzaron acusaciones graves contra los cubanos y estos las diluyeron aceptando que apoyaban y apoyarían a todos los movimientos de liberación nacional de Colombia, América y el mundo.
Por un tiempo muy largo nadie volvió a saber del embajador Ravelo. Ocasionales viajeros provenientes de la isla, hablaban de que se encontraba al frente del departamento "Pacto Andino", en la cancillería cubana. Ahora, su nombre aparece vinculado por las autoridades norteamericanas a un escándalo de droga, mafia y tráfico de armas.

HABLA LA DEA
Brent Eaton, vocero oficial del DEA en Miami, accedió a responder para SEMANA algunas inquietudes sobre las particularidades de este caso, que podría tener graves implicaciones políticas.
SEMANA: Si todos los principales jefes de esta operación se encuentran libres, ¿cómo pudieron ustedes recopilar la información que tienen?
BRENT EATON: Hubo varias fuentes que nos dieron la clave para descubrir los detalles de la negociación. No estoy autorizado para dar declaraciones sobre la identidad de esas fuentes.
S: Digamos que una de esas personas claves que ayudaron a resolver este asunto tan delicado es Johnny Crump. ¿Sabe usted dónde se encuentra?
B.E.: Es un testigo del gobierno y como tal, goza de protección especial. Bien puede estar en su casa, o trabajando, o realizando cualquier actividad en alguna ciudad de los Estados Unidos y bajo un nombre ficticio.
S.:¿En un momento dado podrían volver a llamarlo para que declare en el juicio?
B.E.: Es muy posible. No podemos sentenciar a alguien que no esté en los Estados Unidos, pero podemos pedir la extradición con aquellos países que tienen acuerdos con los Estados Unidos.
S.:¿Cuándo volveremos a tener noticias sobre este caso?
B.E.: No será, por lo menos, antes de dos meses. En diciembre se estará presentando este caso ante la Corte.
S.:¿Hay alguno de los "grandes" detenido en este caso?
B.E.: Los diplomáticos cubanos no, Guillot estuvo detenido en México pero por una razón que ignoramos, lo dejaron libre. Crump estuvo también en una prisión federal de la Florida pero ahora no está allí. Tenemos fe en que los agarraremos a todos.
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