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| 10/7/2006 12:00:00 AM

De mal en peor

Mientras la investigación por los montajes en Bogotá avanza a paso lento, se conocen testimonios de cómo se fabricaban desmovilizaciones de guerrilleros.

Hace dos semanas, SEMANA reveló el testimonio de Farid Mota, un ex guerrillero recluido en la cárcel La Picota de Bogotá, quien contó con lujo de detalles cómo, según él, se hicieron los tristemente célebres montajes con carros bomba en Bogotá. Tras la publicación, la Fiscalía General y la Procuraduría entrevistaron a Mota e incluyeron su testimonio, el cual está siendo valorado, como parte de la investigación que las dos entidades adelantan sobre el caso en el que han sido mencionados dos oficiales del Ejército.

En la mañana del viernes de la semana anterior, Caracol Radio entrevistó a Farid Mota, quien volvió a confirmar lo que le había dicho a SEMANA. Aseguró, entre otras cosas, que en los montajes de los atentados participaron los militares porque éstos así tenían "algo que mostrar" y lograban ascensos.

De acuerdo con testimonios recogidos por SEMANA de otros presos en La Picota, los montajes no sólo se habrían limitado a los carros bomba, sino que también se habrían extendido a algunas desmovilizaciones de grupos de guerrilleros coordinadas por militares. Uno de esos prisioneros entrevistados fue Evaristo Castillo Tovar, un ex guerrillero del Bloque Sur de las Farc. El recluso, condenado a 40 años de prisión por homicidio agravado, habló con la revista y confesó que había pagado tres millones de pesos para hacer parte de una de estas desmovilizaciones, con lo cual pretendía obtener beneficios contemplados en la Ley de Justicia y Paz, los cuales eventualmente le habrían servido para alcanzar la libertad.

El testimonio de Castillo no sólo refuerza el de Farid Mota, sino que abre nuevos y serios interrogantes. Castillo contó cómo, según él, dentro de la prisión se montó un 'negocio' en el cual están involucrados ex guerrilleros, detenidos también en La Picota, en colaboración con algunos militares (ver recuadro).

Las declaraciones de Mota y Castillo se conocen casi un mes después de haber estallado el escándalo por los montajes. Después de confusas declaraciones públicas de altos funcionarios del Estado, incluido el Presidente Álvaro Uribe, esta es la hora en que el país aún no sabe con claridad cuál es la verdad sobre una de las denuncias más graves de los últimos años. Poco antes de su salida de la Fiscalía, el ex vicefiscal Jorge Armando Otálora le reveló al Congreso la existencia de evidencias que comprometían a algunos uniformados en los montajes. Pero las investigaciones avanzan a paso lento y todo sigue siendo un mar de dudas y confusión.

Los testimonios de Mota y, ahora, el de Castillo, han provocado conmoción pues, aunque aún tienen que ser valorados por las autoridades competentes, dejan ver que efectivamente La Picota fue el escenario en donde se desarrolló una actividad no muy clara por parte de miembros del Ejército.
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