Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/11/01 00:00

DE PRIMERA MANO

SEMANA presenta las versiones de las personas señaladas como participantes en la <BR>supuesta conspiración contra Ernesto Samper.

DE PRIMERA MANO

El asesinato del ex consejero de Paz Jesús Antonio Bejarano, y un extenso
trabajo periodístico de Plinio Apuleyo Mendoza, pusieron de nuevo sobre el tapete en los últimos días
el tema de una posible conspiración _con golpe de Estado incluido_ en contra del presidente Ernesto
Samper en 1995.
Dos hechos le dieron fuerza a la hipótesis de la conspiración. Uno fue el testimonio de Hugo
Mantilla, quien afirmó en la Fiscalía que ante el descontento general con el presidente Samper un
grupo de civiles _con el apoyo de varios militares_ estuvo contemplando la idea de formar un
movimiento, encabezado por Alvaro Gómez, para buscar la salida del primer mandatario de la Casa de
Nariño.El historiador de Santander dijo que convocó a varios de sus amigos y copartidarios a reuniones
para analizar todas las posibles soluciones a la crisis política. La más nombrada ocurrió el 10 de
agosto de 1995 en el Hotel Casa Medina. Los temas tratados en este almuerzo quedaron registrados
en un documento que fue elaborado por un ofical de inteligencia que estuvo presente.
El otro hecho tiene que ver con el hallazgo de supuestos informes de Inteligencia relacionados
con el tema en la casa del político quindiano Romel Hurtado, uno de los cuales, denominado 'Acto de
Poder Constituyente', hablaba de sustituir la Presidencia por una junta cívico-militar.
Aunque aún no ha decidido abrir un proceso, lo cierto es que la Fiscalía ha llamado a declarar por
estos hechos a varias personas _entre civiles y militares_ como parte de una investigación preliminar
radicada bajo el número 29.485.
Todos ellos han negado la participación en un posible golpe de Estado. Los militares, además, han
rechazado los comentarios de la época en relación con la división dentro de sus filas. El siguiente es
un resumen de los principales testimonios que hacen parte de la investigación.

Luis Carlos Sáchica
Sáchica aseguró que fue contratado para asesorar a funcionarios del Ministerio de Defensa en la
preparación del proyecto de Código Penal Militar. Además dijo que una vez le pidieron hacer una
exposición sobre lo que constituía un golpe de Estado. Aunque no recordó con exactitud el nombre
del oficial que le hizo la petición dijo: "Es posible que fuera un coronel Castro. No me contrataron
para ese efecto sino que aprovecharon mi presencia". Señaló que la charla fue netamente
académica y casual: "Se trataba de construir un esquema teórico de lo que significaba un golpe de
Estado. No me indicó para qué era esa asesoría". Sáchica fue enfático al afirmar que nunca recibió
llamadas de militares para tratar el tema de la conspiración. Y dijo que jamás vio el documento de
'Acto de Poder Constituyente', que hablaba de una junta cívico-militar para reemplazar el gobierno de
Ernesto Samper. Señaló a los fiscales que sí asistió a almuerzos, pero aseguró que en esas charlas
no se adoptaban conclusiones y que simplemente se limitaban a enfoques críticos entre conocedores
de la política nacional. Sáchica señaló en la Fiscalía que sus propuestas a la salida de la crisis del 95
siempre estuvieron ajustadas al orden constitucional. Según él Hugo Mantilla era la persona que
invitaba a las reuniones para tratar asuntos de carácter político. Además puntualizó: "En nuestras
reuniones jamás se redactaron actas ni se autorizó a nadie para que lo hiciera, no éramos una
organización sino un grupo informal de intelectuales preocupados por la suerte del país". Finalmente
dijo que sus opiniones las exponía en sus columnas del diario 'El Espectador'.


Jesús A.Bejarano
Bejarano, asesinado recientemente, se presentó a la Fiscalía varias veces para dar testimonio sobre la
conspiración. A la versión sobre la propuesta de integrar un gabinete a la hora de reemplazar al
gobierno Bejarano dijo: "Hugo Mantilla me comentó que estaba en una lista de un posible gabinete
en el caso de que renunciara el presidente Samper". Según Bejarano, la cuestión parecía referirse a
un retiro a través de alguna acción de las Fuerzas Militares, a lo que contestó: "Mi respuesta fue que
yo no compartía hechos de esa naturaleza. No tuve conocimiento directo de planes y menos de
detalles sobre un golpe". Bejarano le dijo a la Fiscalía que nunca supo quién lo pudo incluir en la
lista. También aseguró que sólo asistió a una reunión: "A la de Casa Medina, a la cual asistió el
general Urbina, pero jamás asistí a reuniones o lugares privados". Fue enfático al afirmar que allí
se comentó sobre la crisis política que empezó a desenvolverse desde febrero de 1995. En cuanto a
su trabajo en la dirección de Inteligencia del Ejército dijo que era una "ayuda que el general Urbina me
pedía ocasionalmente sobre asuntos de orden público. Yo no tenía contrato formal y recibía por esa
asesoría un estipendio mensual".


Diego Tovar Concha
Afirma que asistió a múltiples reuniones. No recuerda haber estado en el almuerzo de Casa
Medina el 10 de agosto de 1995. Tovar dijo que la mayoría de sus reuniones ocurrían en el café OMA,
donde les dicen 'Los pitufos'. Aseguró que no es posible que lo relacionen con un golpe militar porque
no es del afecto de los militares. Señaló ser amigo de Hugo Mantilla, quien lo invitaba a reuniones. "En
alguna de esas citas se planteó que Samper se retirara del poder por las 'buenas', sin golpes de
Estado. Otra solución, dijo, era entregarle el poder a De la Calle". Afirmó que otro planteó un
plebiscito pero se descartó porque lo ganaba Samper a través de Serpa. De todos modos, dijo
Tovar, se resolvió continuar en la oposición pacífica y civilista. "Era hacer mucho proselitismo,
propaganda visualizada, desfiles con el elefante, tambores y matracas manejadas por estudiantes". Dijo
que en la reunión con el general Zúñiga en el comando del Ejército le plantearon inquietudes por la
situación anarquizante que se vivía. "No le estábamos proponiendo golpes de Estado". Aseguró que
Zúñiga no hizo comentarios.

Felio Andrade
Dijo en la Fiscalía que para 1995 sostuvo frecuentes reuniones con Hugo Mantilla, Diego Tovar
Concha, Luis Carlos Sáchica, Ramiro de la Espriella, Alvaro Uribe Rueda, Víctor Mosquera Chaux y
otros. Aseguró que sus tesis tenían que ver con salidas constitucionales a la crisis, "porque por
convicción soy enemigo de las soluciones de fuerza". La más importante a la que asistió, señaló, fue
en el comando de las Fuerzas Militares con el general Camilo Zúñiga en 1995. De esta dijo: "No tengo
memoria de que se hubiese planteado ninguna cuestión extraconstitucional. El tema era los
narcodineros de la campaña". Y agregó: "Yo no salí convencido de esa reunión de que el general
Zúñiga y los generales le fueran a pedir la renuncia al presidente, de modo que no salí brincando de
emoción como lo dice Mantilla". También dijo que era absurdo pensar que a Alvaro Gómez Hurtado
pudiera considerársele como cabeza de un movimiento inconstitucional. "La propuesta la
hubiese rechazado en forma airada". Señaló que en las reuniones se hacía mención a la extradición
de los hermanos Rodríguez Orejuela: "Al plantearse las posibilidades de un nuevo gobierno se habló
de la necesidad de restablecer el tratado de extradición con Estados Unidos y por consiguiente
extraditarlos".

General (r) Camilo Zúñiga
En relación con la supuesta división en el Ejército durante la crisis del 95 dijo: "Eran los medios que
señalaban que en el interior había dos corrientes, una contraria al presidente y otra integrada dizque por
los que éramos amigos, como el general Vergara y el general Zúñiga". Frente al tema del golpe
Zúñiga respondió: "Nunca tuve conocimiento ni en esa fecha ni en ninguna otra que se estuviera
fraguando un golpe". Además dijo que no ordenó investigaciones sobre la crisis del país y que no
conoció documentos que hablaran de eso. "Los boletines podían haberse elaborado pero a mí me
presentaban un resumen verbal, no eran remitidos exactamente a la situación relacionada con el
señor presidente sino con el país". El general aseguró que recibió en su oficina a unos civiles,
encabezados por Hugo Mantilla, para hablar del proceso 8.000, el narcotráfico, la subversión y las
autodefensas, sin que se haya planteado salida alguna a los problemas. Dijo que era imposible que
como subalterno le fuera a pedir la renuncia a su jefe, el presidente. Afirmó que pese a los rumores
investigó sobre conspiraciones y que el presidente tampoco hizo la solicitud. El general afirmó que
demandó a 'Emilio 1' por calumnia y a Hugo Mantilla por asegurar que estuvo de acuerdo con pedirle la
renuncia a Samper. Dijo que se reunió con el embajador Myles Frechette para hablar del país y que
eso se lo notificó al presidente. Aseguró que su retiro se debió a las presiones de los medios. "El
presidente me dijo que los medios me atacaban mucho y que por las circunstancias él no podía
defenderme. Yo le dije que si mi retiro le solucionaba en algo las cosas, pues me retiraba". Según dijo,
lo señalaban como escudero del presidente.

General (r) Bernardo Urbina
Aseguró que no estuvo en reuniones en las que se planearan golpes militares. Sin embargo dijo que "en
algunos almuerzos se hicieron comentarios a los que respondí que el presidente sí debía dejar la
Presidencia, pero que este hecho debía ser por la vía constitucional". Aseguró ser amigo de Hugo
Mantilla y señaló que "como asesor me insinuaba que era un bien para el país que Samper
dejara la Presidencia". Según Urbina, Mantilla lo invitaba a reuniones, a las que asistía para
informarse sobre la situación política. Aseguró que no es cierto que contratara a Jesús Antonio
Bejarano como informante de su división pero reconoció que prestaba asesorías: "Le solicité que me
ayudara en el tema de la paz y sobre el proceso para reanudar el diálogo". Urbina aseguró que no se
enteró de la supuesta división dentro de las Fuerzas Militares: "Presumo que no existió porque en el
cargo que yo tenía si así fuera me hubiera enterado". El oficial aclaró que la información de Inteligencia
relacionada con la crisis política estaba a cargo del coronel Gustavo Castro, subdirector de Inteligencia,
quien con su gente hacía los análisis y presentaba conclusiones. Señaló no conocer a Romel
Hurtado, a quien la Fiscalía le encontró informes elaborados por la sección bajo su mando, y afirmó no
haber visto el documento 'Acto de Poder Constituyente'. De los otros documentos dijo: "Unos pasaron
por mi oficina y otros fueron elaborados por el analista Hugo Mantilla". Reconoció que enviaron con
Castro cartas al presidente Samper pidiéndole que se retirara. Urbina dijo que Castro era el
encargado de archivar los documentos y que el mismo coronel le reconoció que tenía cuatro o cinco
cajas de cartón llenas de papeles relacionados con la crisis.

Coronel (r) Gustavo Castro P.Al referirse a los documentos encontrados en la casa del político Romel
Hurtado dijo que fue autor de algunos: "Sí tuvimos que haber hablado sobre un desenlace a la
investigación del presidente y tuvo que haberse dado con fundamento legal". Dijo además que, una vez
retirado de la institución, fue contratado como analista en el comando general de Inteligencia: "Vi la
situación un poco más clara, pero siempre di salidas ajustadas a la ley". Prueba de ello fue la carta que
le envió al presidente pidiéndole que renunciara. Aseguró que asistió al almuerzo en Casa Medina, el 10
de agosto, y que todo lo que se dijo allí lo escribió en una servilleta. "Que la salida era que el
presidente entregara el poder al vicepresidente. Entre charla y charla se decía que el vicepresidente
no gozaba de respaldo popular. Colombia debería seguir el ejemplo de países como Perú o Chile,
donde la fuerza militar en coordinación con los civiles debería buscar una salida". De otro lado,
señaló que no sabe cómo le llegaron los documentos a Romel Hurtado. Afirmó ser amigo de Hugo
Mantilla, de quien dijo era inteligente pero fantasioso: "Una vez me dijo que me convirtiera en el
Hugo Chávez a la colombiana". Señaló que planteó que la institución militar en los últimos años ha
estado dividida por el conflicto armado y que en el 95 y 96 varios oficiales fueron retirados por
decisiones políticas. Sin embargo afirmó que a nivel de los generales existe la convicción de que al
gobierno hay que apoyarlo.

General (r) Ricardo E. Cifuentes
Cifuentes dijo que ni se enteró ni fue invitado a reuniones en las cuales se discutía la situación del
país. Señaló que para la crisis no supo de alguna división en las Fuerzas Militares: "No aprecié
división interna porque jamás permití entre mis subalternos abordar el tema político y jamás me
permití tocarlo con mis superiores". Dijo que conoció de la crisis a través de los medios, en los que se
planteaban soluciones de carácter constitucional. El general aseguró que cuando el ex ministro
Fernando Botero decidió hablar y aclarar la responsabilidad del presidente resolvió renunciar. "Se
trataba de una indignación insuperable por la conducta del personaje más importante del país y por el
desencanto ante el comportamiento de mis jefes, quienes acudieron a brindarle al presidente corrupto
el respaldo incondicional". Cifuentes dijo que desde entonces Samper lo consideró un conspirador y
que lo relacionó con el crimen de Alvaro Gómez, con el atentado a Cancino y con el golpe. Afirmó
conocer a Hugo Mantilla, a quien vio por última vez el día de su renuncia: "Estaba con el general
Zúñiga y me felicitó por mi decisión. Me hizo sentir mal por la presencia del general que me
estaba persuadiendo de mi retiro".

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