Domingo, 22 de enero de 2017

| 2015/11/28 21:00

Flor Alba Núñez: el alto precio de informar

Sus denuncias, y negarse a ser parte del pacto de silencio que se vive en el sur del Huila, le costaron la vida a la periodista. Aún no ha sido capturado el autor intelectual del asesinato.

Aris Hernández, esposo de Flor Alba Núñez, pide que se investiguen los motivos de la muerte de su esposa. A la entrada del Centro Cultural de Pitalito, una obra del artista Jerome Valbuena rinde homenaje a la periodista asesinada el pasado 10 de septiembre.

Yo la mato. Esa vieja me jodió”, dijo en una reunión Juan Camilo Ortiz, alias el Loco, refiriéndose a la periodista Flor Alba Núñez. Ella reporteaba duro en una región plagada de inseguridad. Armada solamente con un micrófono y una grabadora, indagaba sobre las capturas de criminales que duraban pocos días tras las rejas, sobre el entramado político que se tejía alrededor de las elecciones, y sobre las penurias de las víctimas de la violencia y de la pobreza que llegaban a diario a Pitalito. Muchas veces ella era su propia camarógrafa y editaba sus entrevistas.

Se levantaba a las cinco de la mañana, dictaba clases de español y comunicaciones y a las 9 y 30 ya organizaba en el canal local la agenda de cubrimientos. Poco antes del mediodía iba a hacer el noticiero en la emisora comunitaria La Preferida, y a las 2 y 30 de la tarde regresaba al canal a redactar las noticias que enviaría a La Nación TV, con sede en Neiva. Llegaba a casa a las 6 y 30 de la tarde a preparar clases, a hacer las tareas de la licenciatura que cursaba en Lengua Castellana y a escribir notas para su Facebook.

Aun con tanto trabajo, Flor Alba estaba empecinada en develar que, detrás del manejo de zonas de expendio de drogas y de crímenes aparentemente aislados, varias bandas criminales lentamente han ido tomando control de Pitalito de manera casi imperceptible.

Jorge Motta, secretario de gobierno, y Teodosio Claros, personero, aseguran que en el Valle de Laboyos (donde queda Pitalito) no existen grupos de crimen organizado sino personas peligrosas, incluso capaces de acabar con la vida de una joven de 31 años a quemarropa y sin piedad, pero que presuntamente actúan de manera individual.

Flor no pensaba lo mismo. Romper el pacto de silencio tácito de años en el sur del Huila llevó a que acabaran con su vida el 10 de septiembre en la puerta de la emisora La Preferida.

Contra la corriente

La periodista alzó su voz hace dos años. Informó cómo unos sicarios le propinaron cinco tiros a la zootecnista Juliette Marcela Henao quien, después de estar muy grave, milagrosamente se recuperó. Como era habitual, publicó la noticia y le hizo seguimiento hasta que en julio de este año varias personas terminaron en prisión, entre ellas el Loco. Flor dio a conocer su nombre y su fotografía.

No contenta con esto, cuando se enteró de que un juez le había dado casa por cárcel al sicario, la periodista cuestionó a la justicia porque con todo el material probatorio que tenía consideró que Ortiz no era un peligro para la sociedad.

A Flor no le gustaba dejar las cosas a medias. Algunas de sus fuentes le comentaron que alguien habría pagado cerca de 50 millones de pesos para que dejaran en libertad al sicario y sus cómplices. A pesar de sus intentos porque se hiciera justicia, el 9 de septiembre el Loco salió a la calle y al día siguiente mató a Flor.

El error de la aguerrida huilense fue preguntarse quién podría estar interesado en que un matón a sueldo quedara libre. Fuentes consultadas que pidieron la reserva de su nombre, aseguran que el Loco hace parte de la banda los Danger, especializada en el sicariato. Esta agrupación estaría vinculada a una red con otras bandas: los Culodebolsa, compuesta por unas 12 personas que se dedican a cometer hurtos en Pitalito, y los Torcidos –con cerca de 15 integrantes–, que manejan el microtráfico y la distribución de estupefacientes hacia otras zonas del país.

La periodista no sospechaba que su interés para que un sicario permaneciera en la cárcel estaría incomodando a una peligrosa organización en cabeza de alias Mincho, un hombre de 34 años nacido en Putumayo y en el pasado lugarteniente de un jefe paramilitar. Muchos saben quién es, cómo se mueve con tranquilidad por el sur del Huila, y que ejerce tal control de la zona que su nombre nunca ha estado vinculado a algún crimen.

Alias el Loco le disparó dos veces en la cabeza a Flor Alba cuando intentaba entrar a la emisora La Preferida, mientras lo esperaba en la esquina Jaumeth Albeiro Flórez, alias Chori, en la moto en la que luego huyeron. Presuntamente le cobraron 6 millones de pesos a alias Mincho por cometer el crimen.

Chori, quien aún no ha sido capturado, vivía en el segundo piso de un taller mecánico ubicado en frente del parqueadero donde Flor Alba guardaba su moto, a cinco casas de la emisora. Desde ahí el Loco esperaba que su víctima apareciera en cualquier momento. Según las autoridades, cerca de las 11 y 20 de la mañana la periodista lo habría visto y cruzó la calle en diagonal tratando de acortar camino, pero perdió el tiempo ganado cuando en medio de su nerviosismo no logró encontrar las llaves para abrir la puerta.

Minutos después de que Flor perdió la vida instantáneamente, un hombre se acercó y tomó una fotografía para enviarla a los integrantes de la banda. En los videos de la cámara de seguridad se aprecia que le pregunta algo a una persona cerca del lugar y luego se va. Gracias a las declaraciones de esas personas, y a las imágenes del recorrido de la motocicleta por las calles de Pitalito, las autoridades pudieron identificar a los autores materiales del asesinato.

Peligro anunciado


Flor era incisiva, tal vez demasiado para las dinámicas de Pitalito. En las redes sociales profundizaba sus notas periodísticas y hacía duras críticas y denuncias.

Se ganó muchos enemigos por entrevistar a dos hermanos que presuntamente ahorcaron un perro bull terrier en Pitalito, luego de que la noticia generó rechazo en todo el país. La tildaron de estar a favor del maltrato animal.

Sumado a todo lo anterior, constantemente cuestionó la candidatura de Miguel Rico, hoy alcalde electo para el periodo 2016-2019, por no contar, según ella, con la formación académica adecuada para el cargo.

El día anterior a su muerte, Flor supo que un candidato a la Alcaldía y uno al Concejo pretendían obligar a las madres comunitarias a votar por ellos y a que les consiguieran ocho votos más, so pena de quedar sin trabajo. Fuentes cercanas a la periodista aseguran que ese iba a ser el tema central de su programa el 10 de septiembre, pero le arrebataron la vida minutos antes de lograr su cometido.

Al asesinato de Flor Alba se suma el homicidio en Caucasia, Antioquia, del periodista Dorancé Herrera el 23 de noviembre y las denuncias de amenazas de muerte de varios comunicadores. La más reciente es la de Edinson Bolaños, luego de publicar un informe sobre minería en el Cauca. Esto muestra por qué Colombia ocupa el tercer lugar entre los países latinoamericanos más peligrosos para los comunicadores. Además, el riesgo aumenta cuando el oficio se ejerce en las regiones.

Aunque no se puede devolver el tiempo, el Concejo de Pitalito tramita un proyecto para bautizar el Centro Regional de Víctimas como Flor Alba Núñez en reconocimiento póstumo a su valentía. No cabe duda de que Flor rompió el silencio que se vivía en el sur del Huila. Definitivamente, Flor se salió del libreto al que tienen que ajustarse muchos periodistas.

* ‘Pitalito sin censura’ es un proyecto del que hacen parte SEMANA, El Tiempo, El Espectador, La Nación y La Patria. Es auspiciado por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), Andiarios y Colprensa.

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