06 diciembre 2008

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Defensor al banquillo

PERFILA sus 30 años, Abelardo de la Espriella se ha convertido en el fogoso defensor de muchos personajes cuestionados. Pero ahora la Fiscalía indaga si parte de su éxito se debe sólo a su talento jurídico o a que tenía vínculos con los paramilitares.

Defensor al banquillo. Pese a que hace un par de semanas anunció por los medios que ya no era más abogado de David Murcia Guzmán, hasta la semana pasada su oficina lo seguía asistiendo. El reconocimiento que ha logrado en gran medida es por los clientes que acepta, entre los que hay varios para-políticos

Pese a que hace un par de semanas anunció por los medios que ya no era más abogado de David Murcia Guzmán, hasta la semana pasada su oficina lo seguía asistiendo. El reconocimiento que ha logrado en gran medida es por los clientes que acepta, entre los que hay varios para-políticos

Los abogados penalistas no suelen ser santos de devoción de la opinión pública. Y ellos siempre se justifican diciendo que su labor -la de defender asuntos criminales- no es del agrado de nadie. Pero de vez en cuando aparece en el panorama del país un abogado que provoca más polémicas que los demás, y ese hombre se llama ahora Abelardo de la Espriella.

Con apenas 30 años de edad y ocho años con tarjeta profesional, ha estado ya muchas veces en el ojo del huracán por las defensas que ha asumido y por el rápido crecimiento de su bufete Lawyers Enterprise. En 2003 y 2004 esta sociedad no tuvo un solo peso de ingresos, y hoy para que su firma asuma una causa -con contadas excepciones-, debe haber varios cientos de millones de pesos de por medio. La tarifa de los para-políticos, por ejemplo, puede rondar los 500 millones de pesos. Y defiende a 12 de ellos.

En las últimas semanas, De la Espriella volvió a quedar en medio de una lluvia de críticas por su trabajo como apoderado de David Murcia Guzmán, la cabeza visible de DMG, que en tantos problemas tiene hoy al país. Se le cuestiona porque más allá de dedicarse a un estricto trabajo jurídico, le ayudó a Murcia en estrategias como la de presentar en rueda de prensa a unos socios extranjeros y a hacerle lobby en el Congreso.

Para cada uno de los cuestionamientos, Abelardo de la Espriella tiene una respuesta. No en vano se jacta de ser un muy buen litigante. Muchas veces dice: "Eso no es ilegal". Y como una muletilla repite que todas las críticas contra él se deben a que hay quienes no soportan que un hombre joven y de provincia tenga tanto éxito. También insiste en decir que la fórmula que lo ha llevado a figurar es que "no soy un abogado vergonzante", dice.

Sin duda, también puede generar resquemor en algunos su estilo de vida. Sobre todo, ciertos gustos que pueden parecer extravagantes, como movilizarse en camionetas Hummer, o exquisiteces como comprar costosas obras de arte o prestarle especial dedicación a un costoso y refinado vestuario. "La gente hace mucha bulla con lo de la Hummer y no sabe que apenas vale 130 millones de pesos", comenta.

Pero ahora, a De la Espriella le tocará enfrentar un verdadero huracán. Un hombre que trabajó con los paramilitares y que es testigo de la Fiscalía dice que el abogado "era empleado" de hombres tenebrosos como el paramilitar 'Macaco' y que además de haber sido testaferro de jefes paras hoy extraditados, se prestó para crear la Fundación Iniciativas por las Paz (Fipaz) y con ella lograr un disfraz "de gestor del proceso de paz" y así permear altos niveles de la justicia y el gobierno. De acuerdo con el relato del testigo, el dinero de la Fundación corría por cuenta de Carlos Mario Jiménez, alias 'Macaco', quien le daba al penalista las directrices que debía seguir.

Precisamente, cuando De la Espriella preside Fipaz, su nombre empieza a ser conocido en el país. Esta organización durante el proceso de Ralito tuvo un controvertido papel, pues llevó a cabo multitudinarios eventos, en los que convocó a cientos de estudiantes. Además buscó promover un referendo que, entre otros puntos, buscaría suprimir la extradición. Pero él replica que nada tuvieron que ver los paramilitares con su creación ni con su financiación. Y añade: "Nadie me puede perseguir por lo que pienso", refiriéndose a su rechazo a la extradición.

El testigo asegura que Salvatore Mancuso lo llevó a Ralito para que los ayudara a blindar en sus procesos judiciales en el exterior. E incluso entra en detalles. Relata la reunión que sostuvieron los jefes paramilitares, el 15 de marzo de 2005, para planear el segundo foro de Fipaz, en Cali, con la participación de personalidades y 600 universitarios de todo el país invitados con los gastos pagos. "Ese día De la Espriella recibió del comandante Javier Zuluaga, alias 'Gordolindo', 20 millones de pesos en fajos de 20.000", cuenta el testigo, quien recuerda que además se presentó un airado reclamo de Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', al abogado por los pobres resultados obtenidos en el primer foro realizado en Ralito y en el que las autodefensas se habrían gastado 800 millones de pesos.

De la Espriella niega todo. En primer lugar, dice que el testigo es hijo de una persona que trabaja en el Congreso, y que con ese testimonio busca salvar el pellejo de algunos congresistas,, pues en algunos de los apartes del testimonio afirma que se trataba de un montaje de la ex parlamentaria y hoy condenada por paramilitarismo Rocío Arias contra ellos.

En segundo lugar, explica que a él ya lo investigaron durante 10 meses por lavado de activos, la Fiscalía y la Dijín, "y no encontraron nada". En tercer lugar señala que el testigo dice ser amigo de Alfredo Serrano y que podría ser una retaliación de éste contra él por haberlo denunciado penalmente por un libro que Serrano escribió sobre las llamadas 'prepago'. Y por último, asegura que el testigo comete equivocaciones, pues él tiene cómo demostrar que el mencionado 15 de marzo estaba en Bogotá porque era el cumpleaños de su primera esposa, y no en una reunión con los jefes paras.

También dice que le solicitó al Fiscal General que lo investigue. "Estoy dispuesto a que me pongan el polígrafo para que vean que estoy diciendo la verdad", dice.

A pesar de los argumentos de De la Espriella, la Fiscalía ha respaldado al testigo como alguien fiable. No sólo lo tiene desde mayo pasado en su programa de protección a testigos, sino que la información que ha aportado ha resultado "veraz y eficaz", según varios investigadores que aseguran que gracias a ese testimonio han concretado procesos de extinción sobre millonarias propiedades que los paras mantenían ocultas.

El testigo, hoy protegido y celosamente custodiado por la Fiscalía, habló con SEMANA sobre los vínculos de otras personalidades con paramilitares. En la entrevista ratificó, sin titubeos, la información que lleva suministrando a las autoridades desde hace un par de meses.

Al ser consultado por esta revista, el abogado De la Espriella no se mostró sorprendido. Dijo a SEMANA que ya conocía de las declaraciones del testigo, incluso su nombre. Algo ciertamente extraño pues si se trata de un testigo protegido de la Fiscalía, ¿por qué alguien al que el testigo denuncia termina conociendo su identidad? De la Espriella dice que así como los periodistas tienen sus fuentes, él también las tiene.

Un último señalamiento del testigo contra el abogado es que era el encargado de manejar con influencias los procesos que les seguían a los jefes paras en la Fiscalía, y obtener información valiosa en el Ministerio del Interior y de la oficina del Alto Comisionado para la Paz. "De la Espriella tenía infiltrada a la Fiscalía y a él le pagaban por eso", dice el testigo.

La amistad de De la Espriella con altos funcionarios ha sido cuestionada públicamente. Fue padrino de matrimonio de Sabas Pretelt, quien era ministro del Interior durante el proceso de Ralito, y tiene una estrecha amistad con el fiscal Mario Iguarán. De la Espriella aduce que lo de Pretelt viene de antes, de Cartagena, y lo de Iguarán, desde cuando este era su profesor. Y dice que si utilizara su amistad, como dicen, no habrían condenado a un tío suyo por líos con la administración en un pueblo de la Costa.

Tampoco ha pasado inadvertido que personas como la ex viceministra del Interior, Ximena Peñafort, y el ex asesor de la Fiscalía, Joaquín Gutiérrez Caballero, sean hoy parte del bufete de De la Espriella. Y en particular, el caso de Gutiérrez, que durante un tiempo, según lo admitió De la Espriella, desempeñó de manera simultánea una asesoría en la Fiscalía y en su bufete. Como quien dice, del lado del juez y del lado del acusado.

Aún no se sabe qué fiscal tiene la responsabilidad de evaluar la información del testigo y mucho menos si este será un nuevo episodio que, según Abelardo de la Espriella, demostrará una vez más que nada tiene que ver con el oscuro mundo que le quieren atribuir sus detractores, que no soportan los triunfos de una persona joven y de provincia.
 
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