Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/01/24 00:00

El defensor del Pueblo contra las cuerdas

Mientras Jorge Armando Otálora se defiende de las acusaciones por acoso sexual a su exsecretaria privada, en todo el país crecen las voces que le exigen su renuncia.

Astrid Helena Cristancho denunciará penalmente a Jorge Armando Otálora por acoso sexual. El Defensor del Pueblo asegura que fueron novios durante más de un año. Foto: Cortesía para Semana.com

Jorge Armando Otálora atraviesa por el peor momento de su carrera como funcionario. En agosto del 2012, tras haber sido fiscal encargado, vicefiscal y magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, fue ternado por el presidente Juan Manuel Santos para ser defensor del pueblo, y elegido por la mayoría de la Cámara de Representantes tras tener el respaldo del Partido Liberal. 

Es el encargado de velar por la promoción, la defensa, el ejercicio y la divulgación de los derechos humanos, pero desde el pasado mes de noviembre ha sido denunciado por algunos de quienes fueron sus subalternos de vulnerar, precisamente, los derechos fundamentales de sus empleados.

Astrid Helena Cristancho, una joven abogada que se desempeñó como su secretaria privada en la Defensoría del Pueblo, renunció en ese momento con el argumento de poner punto final al acoso laboral del que era víctima por parte de Otálora. Así lo advirtió en su carta de renuncia, en la que confesó que ya no le cabía “más miedo en el cuerpo y en el corazón”.

En ese momento, la conducta personal y profesional de Otálora fue puesta en duda. Pero lo que parecía un escándalo de mayores dimensiones quedó en silencio. Empleados de la Defensoría respaldaron a su jefe y cuestionaron a los periodistas que, como Daniel Coronell y Juan Diego Restrepo, se atrevieron a denunciar los presuntos abusos del Defensor del Pueblo.

Pero cuando todo parecía quedar en olvido, Coronell, en su columna publicada en la presente edición de la revista SEMANA, reveló evidencias de que su exsecretaria privada habría sido víctima no sólo de acoso laboral, sino, más grave aún, de acoso sexual. Fotografías íntimas, conversaciones vía Whatsapp, así lo advierten. No sólo con la abogada Cristancho, también con otra de sus subalternas cuya identidad, hasta ahora, se mantiene en reserva, así lo advierten.

Daniel Coronell, tal como lo señala en su columna, buscó de primera mano la respuesta del defensor Otálora. Sin éxito. Ninguna de sus llamadas fue respondida por el funcionario. Tras la publicación de la columna, este domino, la Defensoría del Pueblo convocó a una rueda de prensa. Minutos después, sin mayores explicaciones, la conferencia fue cancelada.

Mientras Otálora guardaba silencio, su nombre empezó a estar en boca de todo el país. Las redes sociales fueron el reflejo del repudio e indignación que causó esta denuncia, y a los pocos minutos una etiqueta empezó a ser tendencia: “#RenuncieOtálora”.

Una de las primeras reacciones fue de la Casa de la Mujer, precisamente una ONG que dedica su tiempo a defender los derechos de las mujeres en el país. Este colectivo no sólo manifestó su indignación y preocupación ante esta nueva denuncia, sino que exigió un pronunciamiento de las autoridades. 
 
“Solicitamos a la Presidencia de la República, a la Alta Consejería para la Mujer de la Presidencia de la República, a la Comisión de Mujeres del Congreso, a los partidos políticos, a la Procuraduría y a las instancias gubernamentales pronunciarse sobre este exabrupto ético y pedir la renuncia del defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora”.

Varias congresistas se pronunciaron en ese sentido. “Quien defiende los derechos de las mujeres no puede ser abusador”, dijo Ángela Robledo (Alianza Verde). “Politiquería, abuso de poder, maltrato laboral, abuso sexual… el brillante prontuario del Defensor Otálora”, trinó la senadora Claudia López, quien además pidió a los partidos de la Unidad Nacional exigir la renuncia del funcionario.

Otálora es de filiación liberal y por eso la senadora Viviane Morales pidió los codirectores del partido una reunión de congresistas para quitar el respaldo al defensor. “Qué indignación si así se defienden los derechos de las mujeres”. La exsenadora Piedad Córdoba también le pidió al liberalismo exigir la renuncia a Jorge Armando Otálora.

Incluso, el senador Iván Cepeda (Polo) dijo que Otálora debe apartarse de inmediato de su cargo, y consideró que de corroborarse las acusaciones al funcionario, se le debe aplicar la Ley 1257 del 2014, que califica el acoso sexual como un delito de la mayor gravedad. Por eso mismo, la representante Robledo pidió a la Fiscalía abrir una investigación. Aunque la activista Mónica Roa, con algo de escepticismo, recordó que en Colombia ninguna investigación sobre acoso sexual haya terminado en condena.

Todas estas reacciones se produjeron mientras Otálora guardaba silencio por varias horas. Incluso, en el comunicado de prensa expedido por la Casa de la Mujer, ya se advertía de la estrategia de defensa que asumiría Otálora. “Hemos conocido de las amenazas que ha recibido la abogada Astrid Helena Cristancho así como el rumor que se ha intentado propagar de que el defensor del Pueblo y la abogada eran en realidad pareja, todo lo anterior para confundir y desacreditar sus denuncias. Nosotras creemos en Astrid Helena Cristancho y consideramos que su drama es el mismo que decenas de miles de mujeres que hoy en Colombia viven el drama del acoso laboral y sexual, drama que soportan en silencio por el temor a perder su trabajo o a recibir represalias”.

Historia de amor: Otálora 
 
Y así sucedió. En la noche del domingo Otálora dio la cara, lo hizo ante la periodista Vanessa de la Torre en Noticias Caracol. El defensor ofreció disculpas por su silencio, que en su criterio permitió a “muchas personas sacar conclusiones que no son ciertas”, admitió la veracidad de las ‘selfies’ y chats publicados por Daniel Coronell, pero dijo que hacían parte de una relación de noviazgo que sostuvo durante más de un año con Astrid Helena Cristancho, quien fue su secretaria privada. 

“Sostuve una relación sentimental por más de un año, fue una relación de mutuo acuerdo entre dos personas solteras. Me enamoré de una persona muy inteligente. Viajamos, compartimos con muchos amigos. Esas fotos se presentaron en medio de una relación muy bonita de quien me enamoré. Tan importante era nuestra relación, que llegamos a hablar de tener un hijo….”, fueron algunos de las palabras del defensor.

Otálora, además, se refirió a la carta de renuncia de la abogada Cristancho. “Quienes me conocen saben que soy hombre de carácter, que exijo. Hay personas que han estado trabajando conmigo 25 años. Trabajo fines de semana, inicio mi jornada a las 5 de la mañana. Me da tristeza que haya gente que no vaya al mismo ritmo”. Y ante la posibilidad de presentar su renuncia, el funcionario lo descartó “esto hace parte de la esfera íntima. La estabilidad de la institución nunca estuvo en juego”.

"El Defensor está enfermo"
 
Y como si se tratara de un nuevo capítulo de esta grave historia, la abogada Astrid Helena Cristancho reaccionó a las declaraciones del defensor Otálora. Dos horas después apareció en Noticias Uno, donde negó que entre ella y el funcionario hubiese existido alguna relación sentimental. Por el contrario, la definió como un a relación entre abusador y abusada. 
 
“El defensor (Jorge Armando Otálora) y yo nunca tuvimos una relación sentimental. La relación que hubo fue de abuso, ultrajes, imposiciones, miedo, manipulación… eso fue lo que ocurrió. Que él quiera disimularlo todo diciendo que hubo amor, eso no es cierto”, dijo Astrid.

En la entrevista la exsecretaria privada se refirió a su antiguo jefe como una persona “enferma y que necesita ayuda”. Semana.com intentó comunicarse con ella y sólo dijo que tenía más pruebas, varios testigos, y que este lunes presentará la denuncia formal contra Otálora por abuso sexual.

Por eso el caso del defensor del Pueblo apenas comienza. De momento, el país ya conoce las dos versiones y podrá tomar partido. Quizá la más perjudicada sea la Defensoría, pues su máxima cabeza está contra las cuerdas.

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