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| 9/14/1998 12:00:00 AM

DEJEMONOS DE VAINAS

La 'fami-entrevista' de Daniel Samper a su hermano reabre el debate sobre la relación entre familia, poder y medios de comunicación en Colombia.

No es posible ejercer libre ni lealmente el periodismo cuando se está cobijado por una proximidad familiar como la que tengo con Ernesto". Con estas palabras Daniel Samper Pizano anunció hace cinco años, en agosto de 1993, su retiro del periodismo de opinión. En la misma comunicación afirmaba: "En ninguna democracia desarrollada resultaría tolerable que las cosas sucedieran de otra manera. Ello ofrecería la sensación cierta y real de un montaje engañoso, que ofende a la opinión pública y deteriora la dignidad de esta profesión". Después de leer estas palabras resulta aún más desconcertante la entrevista que Daniel Samper le hizo a su hermano el ex presidente Ernesto Samper la semana pasada en el diario El Tiempo. Durante muchos años Daniel Samper Pizano ha sido una de las figuras más respetadas del periodismo colombiano. Es el padre del periodismo investigativo nacional y en los 80 fue el signo más claro de la lucha contra la corrupción administrativa. Sin embargo la entrevista a su hermano ha sido considerada por muchos como el punto más bajo de su carrera. Lo que pretendía ser una reivindicación del gobierno de Ernesto Samper, terminó perjudicando al hermano periodista sin beneficiar al hermano ex presidente. La entrevista, de por sí, tenía una presentación difícil por ser entre familiares y después de las circunstancias que se vivieron en la recién terminada administración. Pero su desarrollo no solo confirmó el perjuicio sino que además desdibujó los límites entre entrevistador y entrevistado. Nadie esperaba que fuera una entrevista convencional. Tratándose de un reportaje de esta naturaleza todo el mundo supone que es una redacción a cuatro manos y no un contrapunteo periodístico. El titular anunciaba 'Los Samper se sacan los clavos' y así fue. La evidencia de este propósito ocasionó el rechazo de muchos lectores, quienes pudieron ver claramente cómo algunas de las preguntas tenían más contenido que las respuestas y que definitivamente la pretendida entrevista se organizó de principio a fin como un discurso único en el que no tuvo cabida la sana contradicción periodística. Para nadie eran un secreto las opiniones de Daniel Samper, incluso fueron expresadas en una entrevista a SEMANA en medio de la crisis. Pero se trataba de sus opiniones personales y no de un trabajo periodístico en el que estuviera empeñado su propio nombre. Mucho más impacto que toda la entrevista tuvo la columna de Enrique Santos Calderón criticándola. La frase que resumió el incidente la escribió Santos: "Daniel sigue siendo un gran periodista. Pero resultó mucho mejor hermano".
Dilema complejo
El incidente de la 'fami-entrevista', como fue bautizada la semana pasada, sacó nuevamente a relucir la discusión sobre el ejercicio del periodismo cuando existe relación familiar entre funcionarios y periodistas o dueños de medios de comunicación. En Colombia ha sido una tradición que existan fuertes lazos, cuando no participación evidente, entre las casas políticas y los medios. Eduardo Santos, por ejemplo, era presidente de la República y al mismo tiempo dueño del periódico más influyente del país. Lo que sucede es que en esa época nadie se extrañaba con esta situación. Hoy en día la opinión exige una información más independiente. Muchos periodistas y todos los medios, incluyendo a SEMANA, se han enfrentado al dilema de preservar la objetividad frente a la carrera política de un familiar. Al respecto se opta casi siempre por practicar una de estas tres teorías: la primera consiste en la omisión total, es decir no hablar del personaje que tiene un nexo familiar con la casa periodística. Esto resulta injusto con el funcionario y aun con los lectores que en ocasiones se deben privar de información de interés. La segunda consiste en practicar una separación entre la línea editorial, en la cual el medio expresa su opinión, y la parte estrictamente informativa. De esta manera el pariente no recibe apoyo editorial, pero sí se difunde su actividad como un hecho noticioso. Con frecuencia por esta vía se llega a destacar en exceso el trabajo público del pariente, inflando sus logros mediante el registro permanente. La tercera consiste en apoyarlo editorialmente. Esta es la menos frecuente por el rechazo que produce. Justamente en esta última fue en la que incurrió Daniel Samper, cuyas preguntas en la 'fami-entrevista' te-nían una carga editorial de manifiesto apoyo a su hermano. En este asunto existen diferentes campos de acción. Aunque la disyuntiva es idéntica, la solución no es la misma para un columnista con firma que para un medio de comunicación. Un caso reciente es el de María Teresa Herrán, columnista de El Tiempo y esposa del Ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, quien decidió renunciar a su columna por el ingreso de su esposo al gobierno. Esta muestra de delicadeza es practicable cuando se trata de una persona, pero un medio no puede cerrarse mientras el familiar de sus dueños desempeña alguna posición o está en campaña política. Otro aspecto del mismo tema consiste en las supuestas preferencias informativas que tiene un periodista o un medio cuando un familiar o su dueño es fuente de información. En la práctica esto casi siempre funciona al contrario: los menos favorecidos por las 'chivas' son los parientes. Esta circunstancia la viven actualmente la ministra de Comunicaciones, Claudia de Francisco, y su esposo, el director de noticias de RCN Televisión, Rafael Pardo. Inicialmente la sección 'Cosas del día' de El Tiempo formuló reservas que tenían que ver más con el ámbito de los negocios que con el de la información. Se llegó a insinuar que el hecho de que el esposo manejara un medio de comunicación de un grupo económico puede ser incompatible con el desempeño ministerial de su señora, en una cartera que maneja licencias que pueden interesar a ese grupo. La duda se despejó pronto porque Pardo trabaja para RCN Televisión, y ese renglón lo maneja la Comisión Nacional de Televisión y no el Ministerio de Comunicaciones. Por lo demás aunque Rafael Pardo no tiene un papel distinto al de director de noticias en la Organización Ardila Lülle, cualquier trámite de ese grupo económico ante el Ministerio de Comuniciones será manejado con absoluta prudencia y equidad por su esposa, la Ministra.
Las dudas
Sin embargo en el campo informativo para algunos las dudas no están despejadas. Muchos se imaginan que tiene ventajas el director de un noticiero que duerme con la Ministra de Comunicaciones. Es difícil creer que algún secreto de gobierno no se le escape en una conversación cotidiana con su esposo. Pero inclusive si eso sucede, el esposo se enfrenta a un conflicto aún mayor que el de la propia Ministra. Si utiliza la información que ella le ha confiado inmediatamente su esposa será señalada como infidente. Por esto la situación en la práctica es más inconveniente que útil. El esposo director queda más amarrado y con menos capacidad de 'chiviar' y con frecuencia podría verse 'chiviado' por sus competidores con información que él ya conoce. Otro ejemplo claro de esta situación es el del noticiero TV Hoy de la familia Pastrana, que fue la punta de lanza informativa de la campaña electoral del hoy Presidente. Hace unas semanas, cuando todos los medios de comunicación se ocupaban del sonajero ministerial, solamente TV Hoy estaba obligado a un prudente silencio. Cualquier insinuación que hiciera rebasaba los límites de la especulación periodística, para convertirse de inmediato en un nombramiento. Así las cosas TV Hoy se ha convertido hoy en un problema por resolver. Estaría mal visto si se adelantara a otros medios en una información del gobierno, peor aun si recibiera publicidad oficial o si de alguna manera gozara de cualquier ventaja, por mínima que fuera, frente a los demás noticieros. Así mismo, es muy poco probable que pueda tener una actitud crítica frente al gobierno de su ex director y presentador. Por todas esas razones el informativo está en venta y en los próximos días se conocerán los resultados de la negociación. Manejar con éxito la relación entre poder, familia y medios de comunicación es muy difícil para todos los involucrados. Daniel Samper, en la misma carta citada al comienzo de este artículo decía: "Colombia tiene una larga e infeliz historia de prensa instrumentada por causas políticas. No es este el tipo de periodismo que le conviene a una sociedad moderna y libre". Las críticas que ha recibido la entrevista a su hermano demuestran que este ideal suyo está hoy más vigente que nunca.
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