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| 3/5/2011 12:00:00 AM

Demasiadas pistas

El sistema aeroportuario del Eje Cafetero tiene cinco terminales separados por cuarenta minutos en carro. Semejante congestión los podría convertir en elefantes blancos.

Mientras en algunas regiones se quejan por la falta de aeropuertos, en el Eje Cafetero ocurre lo contrario. La sobreoferta de terminales en el Triángulo de Oro tiene a sus dirigentes sumidos en una guerra fría que podría costar nada menos que 700.000 millones de pesos del erario. Esa cifra es el valor de los aeropuertos El Edén, de Armenia; Matecaña, en Pereira; Santa Ana, de Cartago; La Nubia, de Manizales, y Aerocafé, de Palestina. Todos ellos se encuentran a cuarenta minutos en carro y a excepción del de Palestina, que desde 2008 está en construcción, los demás operan con algunas restricciones.

Salvo el de Armenia, que es de la Aeronáutica Civil, los restantes son de los municipios o departamentos. Pero mientras el de Manizales permanece cerrado seis meses del año por mal clima, el de Cartago tiene excelentes condiciones meteorológicas pero no vuelos, mientras Pereira y Armenia piden que sus pistas sean ampliadas.

Desde que comenzó el gobierno de Juan Manuel Santos, ese embudo aeroportuario es el principal dolor de cabeza del sector. El director del Departamento Nacional de Planeación, Hernando José Gómez, le dijo a SEMANA que de no buscarse una solución conjunta, "esos aeropuertos están destinados al fracaso". Esa predicción no es nueva para el gobierno y mucho menos para las autoridades locales. Ya la habían hecho el ministro de Transporte y el director de la Aerocivil durante la era de Álvaro Uribe, pero los llamados fueron desatendidos. Santiago Castro, director de la Aerocivil, insiste en una integración aeroportuaria que evite un fiasco multimillonario "incluso les pedimos que exploraran la figura de una gran concesión regional, pero tampoco se pudo", dijo a SEMANA.

De hecho, para nadie en la región es un secreto que el mayor obstáculo para integrarse son los intereses políticos y una vieja puja "desde los sesenta, cuando se desarticuló el Viejo Caldas", recordó Gildardo Arenas, director de la Cámara de Comercio de Manizales, quien insiste en que ya no hay roces.

Pero con el tema aeroportuario la realidad superó los regionalismos. Datos de la Aerocivil muestran que en 2010 el Eje Cafetero movilizó un millón de pasajeros y que Pereira absorbió el 60 por ciento. Similar situación se dio con la carga, ya que el Matecaña fue el único aeropuerto de la zona que superó los registros mínimos, al movilizar 1.188 toneladas.

Pero esas cifras palidecen al compararlas. Por ejemplo, los aeropuertos de Rionegro, en Antioquia, y Cali, en el Valle, duplicaron cada uno los pasajeros que movilizaron juntos los cuatro del Eje Cafetero. Y en carga mueven quince veces más toneladas.

Pero la clase dirigente de la región cree que la calidad de la oferta se encargará de definir el mercado. Lo malo de esa lógica es que quienes perderían no son empresarios que le apostaron a un mal negocio, sino los contribuyentes locales.

Prueba de esa indiferencia frente a las cifras es que aún se proyectan grandes inversiones. Israel Londoño, alcalde de Pereira, dijo que su municipio puso en marcha un plan maestro por 60.000 millones de pesos para ampliar el Matecaña. Lo curioso es que en el gobierno anterior la Aerocivil sacó una circular en la que decía que por razones técnicas ese aeropuerto no podría expandirse y le daba una vida útil no mayor a quince años.

Al Santa Ana, de Cartago, el gobierno le acaba de girar 2.300 millones de pesos para construir la terminal de pasajeros y ampliar la plataforma. Este aeropuerto, construido hace más de 25 años, nunca ha funcionado regularmente, hoy no tiene operaciones aéreas y subsiste del alquiler de sus bodegas y de una planta trituradora de asfalto que le entregó en comodato la Gobernación del Valle.

Aun en esas dificultades, desde hace más de una década los alcaldes de ambas ciudades intentan una integración aeroportuaria que consistiría en crear un solo aeropuerto con dos pistas, pero la idea tampoco alza vuelo.

Y el aeropuerto de Palestina, el megaproyecto de la región, no solo está minado por escándalos de posibles irregularidades, sino que costará 60.000 millones de pesos más de lo presupuestado. Ese problema tiene en la mira de la Contraloría General a 31 funcionarios relacionados con Aerocafé, la entidad que gerencia el proyecto, incluidos alcalde y gobernador.

Tantos lunares demuestran que una de las regiones más prósperas y admiradas por su pujanza se encuentra desconectada y si no corrige a tiempo ese error, podría protagonizar uno de los descalabros financieros más bochornosos del país.
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