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| 12/6/2014 10:00:00 PM

El año soñado de James Rodríguez

El goleador colombiano, figura del Mundial, estrella galáctica del Real Madrid es el Personaje de 2014.

La jugada sigue congelada en la mente de 44 millones de colombianos. Sábado 28 de junio. Río de Janeiro, estadio Maracaná. Partido Colombia-Uruguay, por los octavos de final de la Copa del Mundo. Minuto 28 del primer tiempo. James Rodríguez amortigua con su pecho el balón. Antes de que este toque el piso, gira su cuerpo 180 grados y, antes de que la bola toque el piso, empalma un remate de media vuelta que entra pegado al horizontal y vence al arquero uruguayo Fernando Muslera.

Este gol, considerado el mejor de los anotados en el Mundial de Fútbol, Brasil 2014, le abrió a Colombia las puertas para derrotar a Uruguay y asegurar un cupo entre los ocho mejores equipos del torneo. Al comenzar el segundo tiempo, James Rodríguez marcó de nuevo, luego de recibir de frente al arco una impecable habilitación de cabeza de Juan Guillermo Cuadrado.

Este partido no fue un triunfo aislado del deporte colombiano en 2014. Porque además de la histórica actuación de la Selección Colombia en el campeonato Mundial de Brasil, deportistas de diversas disciplinas lograron éxitos impresionantes en eventos como el Giro de Italia y varios campeonatos mundiales.

Una vez más, el deporte le dio a Colombia sus principales alegrías. Y lo hizo en un año signado por una virulenta campaña presidencial mucho más cargada de epítetos que de propuestas, y un proceso de paz que tiene en vilo y muy polarizada a la sociedad colombiana.

En todas estas destacadas actuaciones del deporte muy poco o nada fue fruto del azar y casi todo de la planificación. En el caso concreto de la selección nacional de fútbol, este éxito fue el resultado planificado de un cuerpo técnico encabezado por José Néstor Pékerman, quien, al llegar a su cargo en enero de 2012, aprovechó al máximo el trabajo  adelantado por sus antecesores Leonel Álvarez y Hernán Darío Gómez.  Le agregó al equipo la chispa que le faltaba en velocidad y agresividad ofensiva, e hizo algunos otros ajustes en las líneas, pero no desaprovechó lo bueno que había recibido.

Colombia recoge ahora en varias disciplinas olímpicas los frutos del trabajo planificado de Coldeportes, el Comité Olímpico Colombiano y algunas ligas. Un esfuerzo que comenzó a mediados de los años noventa, que trajo como resultado la histórica actuación de Colombia en los Juegos Olímpicos de Londres y que, dos años después, sigue dándole grandes satisfacciones al país.

Es indudable que los 18 años continuos de trabajo del equipo Colsanitas de tenis han permitido que cinco colombianos estén entre los 100 mejores del mundo, algo nunca antes visto. Tal vez la única excepción a lo anterior sea el clavadista Orlando Duque, quien durante muchos años se abrió paso como consecuencia de su esfuerzo personal y recién al cumplir 40 años de edad ha conocido las mieles de sus triunfos en competencias que por fin han sido avaladas por la Federación Internacional de Natación.

Epopeya brasileña

Sin lugar a dudas, el éxito más notable de Colombia fue su histórica participación en el Mundial de Fútbol de Brasil. Nunca antes Colombia había ganado los tres partidos de la zona de grupos y jamás había logrado llegar a la ronda de cuartos de final. Por consiguiente, nunca antes había terminado en el quinto lugar. Colombia venció en la fase de grupos a Grecia, Costa de Marfil y Japón, a Uruguay en octavos de final, y cayó ante Brasil en cuartos de final en un partido que ensució el pésimo arbitraje localista del español Carlos Velasco Carballo.

Esta histórica actuación fue el resultado de un trabajo que comenzó a finales de enero de 2012, cuando el director técnico argentino José Néstor Pékerman asumió la dirección técnica de la selección Colombia. El estratega estableció un modelo de trabajo de bajo perfil, alejado de la prensa, y logró sacar lo mejor de un grupo de jugadores muy talentosos que, en pocos meses, clasificaron con lujo de detalles al Mundial y  se convirtieron en una de las mejores selecciones de fútbol del mundo.

La selección viajó a Brasil cargada de dudas por la lesión de su estelar delantero Radamel Falcao García, pero en el torneo James Rodríguez se encargó de tomar la bandera del hoy delantero del Manchester United. Anotó seis goles en los cinco partidos que jugó y se consagró goleador del torneo, por encima de artilleros de la talla de Lionel Messi, Thomas Müller, Arjen Robben y Robin van Persie, que no lograron alcanzarlo a pesar de haber jugado siete partidos.

El ‘show’ debe seguir


Para James Rodríguez la gloria no terminó allí. Una vez finalizado el Mundial siguió siendo noticia, al ser contratado por el Real Madrid. Su llegada al club español fue todo un show de luces y sonido en el estadio Santiago Bernabeu.

Muy pronto James sacó a relucir su personalidad y se adaptó a las exigencias de su equipo, al que también llegó Toni Kroos, una de las grandes figuras de la selección alemana campeona del mundo. Se acostumbró muy pronto a compartir con estrellas de talla mundial como Cristiano Ronaldo, Luka Modric, Karim Benzema, Gareth Bale y Sami Khedira. Y el fin de año no podría haber sido mejor para él. Su gol de media vuelta ante Uruguay fue nominado finalista al premio Puskas que cada año otorga la Fifa para destacar la más hermosa anotación de la temporada. Disputará este galardón con la irlandesa Stephanie Roche, autora de un antológico gol en la liga de su país, y con el gran delantero holandés Robin van Persie, autor de un gol de palomita ante España en el pasado Mundial.

Las superpoderosas

El fútbol femenino colombiano también tuvo su cuota de gloria en la Copa América celebrada en Ecuador, donde terminó segundo e invicto, y clasificó directamente al Mundial que se celebrará el año entrante en Canadá. En la fase de grupos ganó los cuatro partidos que disputó, y en la liguilla final empató sin goles ante Argentina y Brasil, y venció 2 a 1 a Ecuador. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en Veracruz, México, ganaron la medalla de plata al perder la final 2 a 0 ante el equipo de casa.

Pedalazos de gloria

Para el ciclismo, 2014 fue un año estelar. La principal hazaña, sin duda, fue el espectacular uno-dos de Nairo Quintana y Rigoberto Urán en el Giro de Italia, considerada como la segunda prueba por etapas más importante del mundo, después del Tour de Francia.

En la duodécima etapa, una fracción contra el cronómetro, Urán se convirtió en el primer ciclista latinoamericano en vestir la camiseta de líder, la legendaria maglia rosa. El pedalista de Urrao, Antioquia, la mantuvo hasta la etapa 16, en la que Nairo Quintana se la arrebató al llegar primero a Val Martello. Quintana aseguró el título al ganar la decimonovena etapa, una contrarreloj en ascenso, y el 1 de junio Quintana se consagró campeón del Giro, seguido por Urán, quien por segundo año consecutivo fue subcampeón de la prueba.

Mariana Pajón siguió reinando sobre el bicicross del mundo. En 2014 se volvió a consagrar en varias competencias. En las parada del circuito mundial en Rotterdam, Holanda, en julio, ganó la corona elite; en la parada realizada en septiembre en Santiago del Estero, Argentina, obtuvo dos títulos más, y cerró con broche de oro en la parada de Chula Vista, Estados Unidos, en septiembre, donde consiguió dos medallas de oro, la primera en la prueba contrarreloj y la segunda en la prueba de series. En la segunda parada del año, celebrada en junio en Berlín, había obtenido un segundo puesto en la prueba de supercross. Además, Mariana Pajón también le dio a Colombia una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Más lejos, más fuerte, más rápido

En las pistas volvió a destacarse Catherine Ibargüen, la principal figura del atletismo colombiano de todos los tiempos. A lo largo de 2014  mantuvo su hegemonía en la prueba del salto triple. Se impuso en la Liga de Diamante con seis victorias en igual número de presentaciones y logró un nuevo récord personal al saltar 15,31 metros en la pista de Mónaco, la quinta mejor marca de la historia. Cerró su actuación en escenarios internacionales al ganar en la segunda edición de la Copa Continental, y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe le dio medalla de oro a Colombia.

La judoka Yuri Alvear, heroína de los olímpicos de Londres de 2012, se coronó campeona de la categoría de los 70 kilos en el campeonato mundial celebrado en Cheliabinsk, Rusia, hazaña que ya había logrado en Rotterdam, Holanda, en 2009, y el año anterior en Río de Janeiro.

Otro deporte que tradicionalmente alegra a los colombianos es el patinaje, y este año no fue la excepción. En el campeonato mundial de Rosario, Argentina, el equipo de Colombia logró 20 medallas de oro, 15 de plata y seis de bronce. La puntuación general, que suma las pruebas de pista y ruta, le dio a Colombia 2. 061 puntos. Corea fue segundo con 1.699 y Francia tercero, con 1.531.

Y como si fuera poco…

Por su parte, el clavadista Orlando Duque volvió a reinar en su especialidad, el salto de altura. En el campeonato mundial celebrado en Kazan, Rusia, Duque superó al británico Gary Hund. Con este triunfo revalidó el título que obtuvo el año anterior en el Mundial de la Federación Internacional de Natación, disputado en Barcelona, España.

El tenis, un deporte en el que Colombia siempre ha estado a años luz de las grandes potencias, sobre todo en la rama masculina, también tuvo un gran año. Por primera vez un colombiano estuvo entre los 30 primeros del ranking de la ATP. En efecto, Santiago Giraldo tuvo dos muy destacadas actuaciones. Una de ellas en Barcelona, en el torneo Conde de Godó. Luego de vencer a Nicolás Almagro, cayó en la final ante la estrella japonesa Kei Nishikori, que también sería finalista del abierto de Estados Unidos. En el Masters de Madrid venció nada menos que al australiano Lleyton Hewitt, al francés Jo-Wilfried Tsonga y al británico Andy Murray. En cuartos de final el español Roberto Bautista cortó su racha de triunfos. En Wimbledon ganó sus dos primeros juegos ante  los españoles Daniel Gimeno-Traver y Marcel Garnollers, pero en tercera ronda no pudo superar a Roger Federer.

Un año irrepetible

Aunque Colombia todavía está lejos de ser una potencia deportiva en el plano mundial, en los últimos 15 años los progresos han sido más que evidentes. Basta con mirar las medallas obtenidas por Colombia en Juegos Panamericanos y Olímpicos en los últimos tiempos para ver un avance vertiginoso, que culminó con la inesperada y brillante actuación en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

Al terminar aquella olimpiada, en la que Colombia ganó una medalla de oro, tres de plata y cuatro de bronce (casi la mitad de todas las medallas que ha obtenido en su historia olímpica, que comenzó en Los Angeles 1932), el comentario más frecuente era que el deporte colombiano había despegado por fin, pero que sus deportistas solo ganaban en disciplinas individuales, no en equipo.

Hoy día resulta curioso recordar que en el siguiente mes la Selección Colombia jugó sus tres mejores partidos de la eliminatoria y prácticamente aseguró su paso al Mundial. Casi dos años después, el trabajo en equipo de José Pekerman y sus jugadores dio sus mejores frutos en una Copa del Mundo. Una prueba de que los deportistas colombianos también pueden destacarse en disciplinas colectivas cuando se planea y se trabaja de manera adecuada.

¿Fue 2014 un año irrepetible para el deporte colombiano? Solo el tiempo lo dirá. Lo que sí es cierto es que en 2014 Catherine, Mariana, Yuri, Nairo, Rigoberto, James y compañía pusieron una vara muy alta y difícil de superar.

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