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| 8/2/1999 12:00:00 AM

DESDE LA CELDA

Jaime Uscátegui, el primer general activo detenido por una masacre, habló con SEMANA sobre <BR>su caso y responsabilizó a la Fiscalía de una eventual derrota militar a manos de la guerrilla.

Hace dos meses el general Jaime Humberto Uscátegui, que se desempeñaba como
comandante de la Segunda División del Ejército, estaba al frente de la investigación del secuestro del
avión de Avianca a manos de un grupo de guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional. Ese jueves
20 de mayo el brigadier general, que tenía a su mando a 40.000 soldados que combaten a la guerrilla en los
Santanderes, recibió una pésima noticia: la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía había ordenado su
detención bajo la acusación de homicidio y secuestro agravados _por omisión_ y falsedad en documento
público. La Fiscalía señalaba a Uscátegui como presunto responsable, por omisión, en la muerte de siete
personas y de la desaparición de otras 41 a manos de los grupos paramilitares ocurridas a mediados de julio
de 1997 y que el país conoció como la masacre de Mapiripán.
Desde entonces el general Uscátegui se encuentra detenido en la Escuela de Infantería, localizada al norte
de Bogotá. Y desde allí, con su equipo de abogados, libra una batalla jurídica para demostrar su inocencia
en los hechos trágicos de Mapiripán. Uscátegui decidió romper su silencio y habló en exclusiva para SEMANA.
SEMANA: La suerte suya se define el próximo jueves cuando el Consejo de la Judicatura determine si su
proceso continúa en la Fiscalía o pasa a manos de la justicia penal militar. ¿Usted qué espera?
General Jaime Uscátegui: Que se haga justicia. Porque a lo largo de este proceso se ha demostrado que la
Fiscalía esta sesgada, parcializada. Ha utilizado recursos extraprocesales para inculparme en la masacre
de Mapiripán.
SEMANA: Pero la Fiscalía ha reunido una serie de pruebas documentales y testimoniales que fueron la
base para su detención.
G.J.U.: Ellos decidieron escuchar una sola parte: la de mis enemigos. A mí como brigadier general y como
comandante de una de las principales divisiones del Ejército en el país me metieron en un cubículo con un
juez sin rostro como si fuera un vulgar ladrón. Durante nueve horas les entregué más de 80 pruebas
documentales para demostrar mi inocencia y de nada sirvió.
SEMANA: ¿Por esa razón teme que su proceso continúe en manos de la Fiscalía?
G.J.U.: Sí. Si la Fiscalía continúa con mi proceso estoy condenado a muerte.
SEMANA: Esa es una acusación grave.
G.J.U.: Pero es la verdad. De nada han valido mis argumentos y mis pruebas. Ellos le han creído más a los
bandidos. A testimonios de personas que están por fuera de la ley. Yo estoy acusado por un ladrón que está
preso en La Picota por una cantidad de delitos y que solo busca beneficios para salir de la cárcel.
SEMANA: ¿Usted se considera un chivo expiatorio?
G.J.U.: He permanecido durante tres meses callado y me han tratado como un delincuente. Si me tengo
que ir a la cárcel por decir la verdad, pues me voy. Lo que nunca aceptaré es que me juzguen de una manera
parcializada.
SEMANA: ¿Usted cree que el Fiscal está persiguiendo a las Fuerzas Militares?
G.J.U.: Yo no puedo tener cargos contra el Fiscal. Pero sí quiero decir que está mal asesorado. Que se están
cometiendo graves arbitrariedades y eso afecta la moral de los soldados.
SEMANA: ¿Y en esa medida el Ejército está desprotegido frente a la guerra que se libra contra la guerrilla?
G.J.U.: Sí. Desafortunadamente.
SEMANA: Vamos al tema de la masacre de Mapiripán. El principal testigo de la Fiscalía es un subalterno
suyo, que es el coronel Orozco. ¿Por qué la Fiscalía cree más en la versión de él que en la suya?
G.J.U.: Porque en la Fiscalía dicen que si un subalterno se atreve a denunciar a un superior es digno de todo
crédito. Y Orozco, por quitarse el cabezal de la omisión, me entregó a mí. Ese fue su negocio. Y tan pronto
lo logre Estados Unidos le va a dar protección a él y a toda su familia.
SEMANA: ¿Qué tiene que ver Estados Unidos en este asunto?
G.J.U.: Mucho. Ellos están con su política de derechos humanos y qué mejor trofeo para mostrar que la
cabeza de un brigadier general.
SEMANA: Vamos por partes. En el caso de Mapiripán en poder de la Fiscalía hay un fax en el cual el coronel
Orozco le informa a usted de la grave situación y del peligro en que estaba la población. Pero misteriosamente
aparece otro documento con la misma fecha, con el mismo número de radicación pero con un contenido muy
distinto. A eso lo han llamado el 'cambiazo' del general.
G.J.U.: Sí existen los dos documentos. Pero el autor de ambos es el coronel Orozco. Esa investigación la
adelantó el propio Ejército y el resultado de la misma fue enviado a la Fiscalía. Pero no le dieron ninguna
credibilidad
SEMANA: Pero ese documento es el que lo tiene a usted enredado en la masacre de Mapiripán y la Fiscalía
se basa en él para acusarlo de omisión.
G.J.U.: Eso es una trampa. Porque el comandante del Ejército adelantó esa investigación en diciembre de
1997 y se demostró que hubo falsedad en el documento porque el coronel Orozco aceptó ser el autor de
los dos oficios y de sus modificaciones.
SEMANA: ¿Usted está diciendo que Orozco fabricó la prueba?
SEMANA: El era el que tenía el computador en San José de Guaviare y puede sacar las copias que quiera.
SEMANA: ¿Si usted tenía esas pruebas por qué la Fiscalía no le creyó?
G.J.U.: Yo dejé todo muy en claro y aporté la investigación disciplinaria que hizo el comandante del Ejército.
Cuando yo llevaba un mes de detenido el coronel Orozco se presentó a la Fiscalía con la prueba reina, es
decir, los dos oficios, y la Fiscalía le creyó.
SEMANA: ¿Y la Fiscalía consideró ese documento como prueba reina?
G.J.U.: Claro. Y la Fiscalía ha ignorado mis pruebas. Aparte de eso se consiguieron un testigo falso que
dijo que cuando yo era comandante de la Séptima Brigada me había reunido con todos los paramilitares, que
les había entregado las armas y que les di el plan para hacer la masacre de Mapiripán. Que después les di los
uniformes, que los llevé en un camión desde Villavo hasta Puerto López y que en ese lugar ellos me entregaron
una inmensa cantidad de dinero. Y allí les di un helicóptero, los llevé hasta el Batallón París, los hospedé en
esa guarnición hasta que cometieron la masacre. Con esa declaración estaba a las puertas de 30 años de
cárcel.
SEMANA: ¿Y usted cómo puede desvirtuar ese testimonio?
G.J.U.: A la Fiscalía le puedo comprobar con una serie de declaraciones juramentadas y de
documentos que ni los vehículos, ni las lanchas, ni los helicópteros ni que nada era militar. Todo era
civil. Las voladoras que utilizaron para trasladar a los asesinos eran de una empresa de transporte fluvial
del Guaviare conocida como El Porteño. Los camiones eran particulares. Y además les demostré que el
famoso testigo era un delincuente que estaba en la cárcel. Así logré quitarme la acusación de concierto para
delinquir y terrorismo. Entonces no tuvieron más remedio que detenerme por homicidio y falsedad
ideológica.
SEMANA: Si eso es así, usted tiene unos enemigos que quieren pasarle una cuenta de cobro.
G.J.U.: Pues sí. Me han inventado otros cargos, totalmente falsos, para mantenerme detenido.
SEMANA: Pero es que usted no solo está acusado de la masacre de Mapiripán sino también de la de Puerto
Elvira.
G.J.U.: Pero cuando ocurrió esa masacre yo no estaba en ese lugar. Hacía cinco meses que había
entregado el cargo. Yo ni estaba en la zona ni tampoco era comandante de esa brigada.
SEMANA: General, ¿pero por qué razón usted no tomó las medidas necesarias para evitar la masacre de
Mapiripán si había información suficiente que demostraba que los paramilitares iban a cometer la masacre?
G.J.U.: Había una información muy vaga. Había muchas contradicciones. El primero que dio la voz de alarma
fue el juez de Mapiripán, quien se comunicó con el coronel Orozco, que era el comandante encargado del
batallón. El coronel Orozco me informó a mí el 15 de julio del 97, pero él mantuvo contacto con el juez
durante más de cuatro días y no volvió a decir nada. No le dice una sola palabra a la Brigada Móvil II de la cual
dependía operacionalmente.
SEMANA: ¿Usted está diciendo que el coronel Orozco se guardó la información y por eso ocurrió la
masacre?
G.J.U.: Orozco se enlagunó. No sabemos qué le pasó.
SEMANA: Pero el coronel Orozco le dijo a la Fiscalía que toda la información se la entregó a usted.
G.J.U.: Sí. Pero solo me entregó la información del 15 de julio.
SEMANA: ¿Y usted qué hizo?
G.J.U.: Yo le mandé un oficio en el cual le digo que debe responderme por la seguridad y protección de los
habitantes de Mapiripán y que coordinara con todas las autoridades esa seguridad. El reconoce que no
coordinó nada con nadie.
SEMANA: Pero él también dice que no tenía los recursos para enfrentar la situación.
G.J.U.: Eso es cierto. El había organizado una operación muy grande en Calamar porque allí la situación era
terrible. Pero él tenía a su disposición la Móvil II con muy buena tropa. Pero inexplicablemente él tampoco habló
con el comandante de la Móvil II.
SEMANA: ¿Según este relato el responsable de la suerte de Mapiripán era el coronel Orozco y no usted?
G.J.U.: Sí. Y así lo reconoció él ante la Fiscalía.
SEMANA: Pero si el coronel Orozco no tenía ni recursos ni gente para proteger a Mapiripán, ¿usted por qué no
lo apoyó?
G.J.U.: Porque yo no tenía competencia para operar en el Guaviare. Además no tenía ni equipo ni tropa
porque están operando en otras zonas. La guerrilla estaba muy activa y en esos días se cumplía el
aniversario del asesinato del general Carlos Julio Gil Giraldo y la situación de orden público en mi zona era
muy complicada.
SEMANA: Usted lo que está diciendo es que nada tenía que ver con el caso de Mapiripán, porque no era de
su jurisdicción.
G.J.U.: Exactamente. Eso está estipulado en el Ejército. Esos documentos los tiene la Fiscalía, lo que pasa
es que los ha ignorado.
SEMANA: ¿Y por esa razón no le ayudó al coronel Orozco?
G.J.U.: En primer lugar no era mi responsabilidad. En segundo lugar, estaba muy copado de operaciones y,
en tercer lugar, yo hablé con el coronel Orozco y le impartí órdenes claras para que se pusiera al frente del
tema de Mapiripán.
SEMANA: ¿Pero general, si todo esto es como usted lo dice, por qué cree que está metido en todo este
asunto?
G.J.U.: Eso es lo que hay que preguntarle a la Fiscalía.
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