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| 3/18/2015 3:29:00 PM

La paradoja del desminado en Nariño

Desde que se anunció el desminado humanitario entre el Gobierno y las FARC, han muerto dos niños y tres adultos han resultado heridos.

El país entero celebró el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las FARC para iniciar la ubicación y desactivación de todas las minas antipersona sembradas a lo largo del territorio colombiano.

Lo absurdo es que mientras aún se siente la euforia por ese logro en la mesa de diálogo en La Habana, en Nariño las víctimas por esas minas parecen crecer y de manera abrumadora.

Desde cuando se hizo público el desminado humanitario el pasado sábado 7 de marzo, en ese departamento las minas empezaron a explotar con más frecuencia. Prueba de ello es que en menos de dos semanas ya se cuentan cinco víctimas, entre ellos, dos niños.

Se trata de los hermanitos Gilberto y Marlon González Mina, cuya muerte tiene conmocionada a la comunidad de Nariño, no sólo por sus edades, ya que no superaban los 9 y 10 años de edad, sino porque su tragedia pareciera una mala jugada del destino.

Ellos se toparon con la muerte luego de que en el centro educativo Vallenato, ubicado en la vereda Pambil Alto Mira (Tumaco), los devolvieron para la casa porque no había clases. Eran las 9 de la mañana del pasado viernes 13 de marzo cuando Luis Alberto González, tío de los pequeños, oyó la fuerte explosión y un mal presentimiento inundó su mente.

En el relato que rindió ante las autoridades, cuenta que una vez llegó al sitio de los hechos, la escena de horror no podía ser peor. Sus dos sobrinos estaban despedazados; a uno de ellos la mina le destrozó las dos piernitas y parte del tronco, mientras que el otro tenía su cuerpo abierto. Ninguno alcanzó a llegar con vida al centro asistencial.

Y este martes 17 de marzo se repitió la tragedia. En una vereda que paradójicamente se llama El Miedo, jurisdicción de Tumaco, otro campesino se topó trágicamente con una mina. La víctima fue Fabio Vicente Araújo, de 23 años, un humilde labriego que se dirigía hacia su trabajo, cuando pisó el artefacto explosivo que le destrozó su pie derecho.

Ese mismo día, pero ya en la tarde y en el municipio de Llorente, otro hombre identificado como Bolívar Buenaventura Rodríguez Hernández, de 48 años de edad, pisó otra mina que le amputó sus dos piernas.

A esa misma hora llegaba al hospital del corregimiento de Chilví, en Tumaco, Fabio Vicente Araújo, de 20 años, quien perdió su pierna derecha y tenía múltiples heridas en su cuerpo producto de una mina que pisó cuando caminaba por las estribaciones del río Mira.

Y el pasado 5 de febrero los tumaqueños ya habían enterrado a la pequeña Andrea Reina Perdomo, de tan solo 11 años de edad, luego de caer en una mina antipersona.

Son decenas las tragedias que a menudo se presentan en esa región del país por cuenta de las tenebrosas minas. Según cifras que maneja el programa presidencial Contra las Minas, Nariño es el cuarto departamento con más víctimas, con un total de 787 casos de los 11.046 registrados en el periodo 1990-2015.

Para las autoridades no hay duda de que detrás de los campos minados en Nariño se encuentra la columna móvil Daniel Aldana de las FARC, “quienes han plantado minas indiscriminadamente en la veredas de todo el sur del río Mira”, explicó el general Luis Fernando Rojas, comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso, que combate en esa zona del país.

En diversos escenarios se ha aclarado que el proceso de desminado será lento, costoso y podría tardar una década, pero a juzgar por lo que ocurre en Nariño, las estadísticas sobre víctimas de minas seguirán aumentando, aún después de firmada la paz. Toda una paradoja.
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