Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/03/13 00:00

¿Desobedeció el nuevo Papa a San Ignacio de Loyola?

La orden de los jesuitas tiene entre sus fundamentos evitar dignidades eclesiásticas.

El Papa Francisco proviene de los Jesuitas.

A pesar de ser una de las órdenes más poderosas y ricas de la historia, la Compañía de Jesús nunca había tenido un Papa, no porque no quisiera, sino porque entre los principios de su fundador, San Ignacio de Loyola, está consagrado que sus miembros no deben aceptar dignidades eclesiásticas. En otras palabras, Francisco se apartó de la Constitución Jesuita, no solo al aceptar el trono de Pedro sino desde que se hizo obispo titular de Auca en 1992.

Por eso, dentro de los más sorprendidos con la designación de Jorge Mario Bergoglio, están los mismos Jesuitas, porque “nuestra misión se fundó no para tener un papel destacado dentro de la jerarquía de la iglesia, sino otros muy distintos como impulsar la evangelización, la educación, la investigación, la ciencia o el trabajo con los más pobres”, dijo un sacerdote de la orden.

Para entender la ruptura del sacerdote argentino con la historia de la orden, hay que remontarse a 1547, cuando Ignacio de Loyola recibió la misión de redactar las constituciones de la Compañía de Jesús. Se sabe que las terminó en 1550, pues ese año el Papa Julio III las aprobó con la bula “Exposcit Debitum”. Sin embargo, el mismo San Ignacio las siguió retocando hasta su muerte, cuando las constituciones fueron impresas y se mantienen intactas hasta hoy.

Entre las disposiciones está no aceptar dignidades dentro de la iglesia, no usar un hábito distintivo o no aceptar la dirección de conventos. Solo algunos lo han hecho, por orden del Papa. Incluso algunos de la orden han sido obispos o cardenales ya ancianos, como un reconocimiento de El Vaticano por su trabajo.

Pero el hecho de que Francisco no haya seguido los mandatos de Loyola, no lo convierte en un traidor o en un desobediente de la orden. Cabe aclarar que el voto más importante para la Compañía de Jesús es el de la obediencia al Santo Papa. Y han estado tan aferrados a este principio que incluso a lo largo de los últimos 500 años han sido expulsados de varios países por mantener su lealtad al él. Esto significa que si un Papa le pide a un jesuita que asuma cargos dentro del episcopado, él esta obligado a cumplir la orden, por encima de sus normas internas.

“La noticia nos tomó por sorpresa”, dice un importante miembro de los jesuitas en Colombia, pero entendemos que desde que asumió un cargo en el episcopado dejó de estar supeditado a la jerarquía Jesuita para quedar bajo la obediencia del santo Padre. Sin embargo, muchos creían que a pesar de estar dentro del Cónclave y de haber disputado hace 8 años con Joseph Ratzinger ser el sucesor de Juan Pablo II, iba a tomar la decisión de apartarse.

Ahora, la pregunta es si la Compañía de Jesús se alejará de Francisco, para mantener a salvo uno de sus principios fundamental, o si por el contrario, se acercará y le ayudará en su pontificado.

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