Lunes, 1 de septiembre de 2014

Luis Ríos es uno de los 1.364 refugiados, en su mayoría colombianos, reconocidos por el gobierno de Venezuela. BBC

| 2013/01/08 00:00

Desplazados en Colombia, refugiados en Venezuela

por BBC MUNDO

Muchos colombianos afectados por el conflicto armado se han establecido en ambos lados del río Arauca. Así viven.

Luis Ríos dejó Colombia para establecerse en Venezuela hace poco más de cuatro años. Y aunque vive a pocos metros del Arauca, el río que sirve de frontera entre los dos países, durante ese tiempo nunca ha hecho el viaje de regreso, ni para ir de visita.

"¿Para qué, si aquí tengo tranquilidad y todo lo que necesito? ¿Para qué voy a exponerme?", le dijo a BBC Mundo.

Ríos es uno de los 1.364 refugiados reconocidos por el gobierno venezolano, según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La cifra deja a Venezuela muy lejos de Ecuador, el principal destino de los refugiados colombianos víctimas del conflicto armado, con unos 54.965, según datos de la Dirección de Refugio de ese país andino.

Pero los solicitantes de asilo en Venezuela ya son más de 14.000 y Naciones Unidas estima que la "población con necesidad de protección internacional" presente en el país actualmente suma unas 200.000 almas, en su mayoría colombianos.

Y, según Marcela Rodríguez Farrelly, quien dirige la oficina de ACNUR de Guasdualito, en el estado de Apure, el número de solicitudes de refugio ha ido en franco aumento durante los últimos dos años, en buena medida como resultado de la simplificación de los trámites.

El flujo de personas que llegan desde Colombia en busca de refugio es además "estable, pero constante", explica Rodríguez Farrelly.

"Entre ocho y diez familias por mes", dice, refiriéndose nada más a las que entran al país por estado de Apure, que tiene frontera con el departamento de Arauca.

La mano bolivariana


La situación de seguridad en Colombia es, por supuesto, una de las cosas que intentan dejar atrás los colombianos que cruzan el río Arauca o entran a Venezuela por los estados de Zulia o Táchira. Pero las políticas sociales del gobierno de Hugo Chávez también ofrecen interesantes oportunidades para una población obligada a abandonarlo todo, como sucede a menudo con los refugiados.

Celina Gelvez, de 67 años, es un buen ejemplo. Desde hace tres años esta refugiada colombiana tiene casa propia en un nuevo barrio de Guasdualito, beneficiario del programa "Rancho por Casa" de la estatal PDVSA.

Y la Casa de la Alimentación le garantiza por lo menos dos comidas al día, de lunes a sábado. "Desde que estoy aquí no he oído ni un tiro", dice además doña Celina, quien tampoco ha regresado a Colombia desde cuando llegó a Venezuela.

Y es que si bien la presencia de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y, sobre todo, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la zona es un secreto a voces, la situación de seguridad es infinitamente mejor que la del vecino Arauca, uno de los departamentos colombianos más militarizados.

Del otro lado del río, colombianos desplazados por la violencia también se benefician de algunas de las políticas sociales del gobierno bolivariano.

"El mercado es más barato (en el lado venezolano). Muchos van allá a hacer mercado", explica, por ejemplo, Adriana Parrado, una desplazada que reside en Brisas del Puerto, barrio de invasión de la ciudad de Arauca.

Pero muchos alegan que el supuesto oxígeno que los grupos guerrilleros colombianos encuentran en Venezuela es parcialmente responsable por la prolongación del conflicto armado.

Y eso, dicen, también se debe considerar a la hora de hacer el balance del impacto de las políticas de Hugo Chávez para refugiados y desplazados, como los que abundan en el departamento de Arauca.

"Una casita"

Efectivamente, según cifras de ACNUR, al 31 de diciembre del 2011 más de 70.000 residentes del departamento se habían visto obligados a abandonar sus casas por causa del conflicto armado.

Durante ese mismo período, Arauca también recibió a más de 45.000 víctimas de desplazamiento forzado.

Y Brisas del Puerto, el barrio donde vive Adriana Parrado, es por lo general el primer punto de arribo de los desplazados que llegan a la capital de Arauca.

Como Parrado, ahí son muchos los que sueñan con algún día tener su propia casa. Como las mujeres del barrio Villaluz, ubicado a sólo unos pocos kilómetros de distancia.

El barrio, que desde hace dos años alberga a 82 madres desplazadas, todas cabeza de familia, es un ejemplo de los esfuerzos que también hace el gobierno colombiano por atender a los desplazados.

"Y es que la casita es lo que más aspira uno en un pueblo así, extraño", le dijo a BBC Mundo Leslie Rosa Salamanca, una de las líderes comunitarias.

"A la cercana el conflicto se siente, sufrimos cuando quitan la luz porque vuelan las torres (de energía eléctrica). Y el conflicto que se vive en las orillas (del río Arauca) a veces hace difícil el viaje a Venezuela para hacer mercado", cuenta.

"Pero de lo que yo viví, de lo que yo sufrí, de lo que yo andé (sic) buscando una comunidad, lo mejor que encontré fue aquí en Arauca. Yo pienso que aquí serán los últimos días de uno", concluye.                                                         

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