Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/04/09 13:16

“En las ciudades se cosecha la semilla para nuevos conflictos”

Así lo explica Martín Gottwald, representante de la institución de la ONU que trabaja con los desplazados, cuando se conmemora el Día en Memoria de las Víctimas.

Martín Gottwald Foto: Archivo SEMANA

Desde el 2012 los 9 de abril cambiaron de significado. El país no sólo recuerda al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, sino que se toma un momento para conmemorar el “Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas”.

Se trata de una día en el que el Estado colombiano adelanta eventos de “memoria y reconocimiento” de los hechos que han victimizado a los colombianos en el marco del conflicto armado. 

Y es que si se lograra reparar a los desplazados, la gran mayoría de las víctimas dejarían de estar en condiciones vulnerables. ¿Cuáles son los riesgos que corre esta población de cara al posconflicto? Martín Gottwald, representante adjunto del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), habló con Semana.com cuando se cumplen cinco años desde que se sancionó la Ley de Víctimas.

Semana.com .: ¿Cuántos desplazados hay en el país?

Martín Gottwald .: Manejamos los mismos datos del Gobierno. El Registro Único de Víctimas habla de 6.716.401 desplazados internos. Esta es una cifra acumulada, por eso hay que tomarla con cuidado.

Semana.com .: ¿A qué se refiere? ¿No son más de 6 millones de desplazados?

M. G .: Es posible que alguien que haya sido desplazado interno hace 15 años, hoy ya no tenga las mismas necesidades. Además, debe existir un subregistro, mucha gente no se registra porque le da miedo.

Semana.com .: ¿Ha servido la tregua unilateral de las FARC? 

M. G .: Hay mejoramientos y deterioros. Gracias a la negociación y más que nada con el cese unilateral se ha notado la disminución de la violencia. Por ejemplo en los últimos doce meses casi no ha habido desplazamientos forzados, violencia o enfrentamientos. Sin embargo, hay que decir que el conflicto no se está acabando, en varias áreas se está transformando. Aun así si uno compara el 2008 con el 2015 las cifras de desplazamiento son más bajas.

Semana.com .: Si se ha transformado, ¿cuáles son las nuevas dinámicas de la violencia?

M. G .: Antes las comunidades sufrieron los enfrentamientos y las masacres por ejemplo. Hoy las dinámicas de la violencia para esa población en especial son diferentes: Amenazas anónimas, extorsiones, reclutamiento forzado, violencia sexual y confinamiento tal como lo demostró el paro armado del Clan Úsuga. Esto también causa desplazamiento.

Semana.com .: Si el conflicto  de por sí ha mutado y el ELN y las FARC negocian un acuerdo para poner fin al conflicto el Gobierno. ¿Cómo podemos referirnos a este periodo que estamos viviendo?

G .: Es un periodo de transición. Como dice el alto Comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, la firma del acuerdo es el inicio de la construcción de la paz no el final del proceso. Esto va a abrir un camino para construir la paz. Lo más importante viene después del acuerdo.

Semana.com .: ¿Cuáles son los riesgos que le esperan a los desplazados una vez se firme el acuerdo?

M. G .: La mayoría de los desplazados viven en los cascos urbanos. Es decir, en barrios marginales de 25 ciudades como Medellín y Bogotá o municipios como Soacha. La gente de Buenaventura, por ejemplo, primero se desplaza a Cali donde encuentran el mismo problema de inseguridad y de ahí pasan a Soacha. El primer problema de esas personas es la falta de seguridad porque en los barrios marginales no hay Estado. Donde los desplazados están asentados no hay acceso a servicios públicos, educación y salud.

Luego está la situación económica. Muchos viven de la economía informal que no les permita generar ingresos de manera regular. El 30 % de los desplazados vive bajo el umbral de pobreza absoluta. Todo esto requiere una política integral para enfrentar lo que les está pasando. 

Semana.com .: ¿El acuerdo de Víctimas que se pacto en La Habana servirá para ofrecerles una mejor calidad de vida?

M. G .: El proceso de paz y el sistema de desarrollo del país tiene un fuerte enfoque de desarrollo rural. Eso tiene sentido porque muchas de las causas subyacentes del conflicto tienen que ver con el subdesarrollo de esas regiones. Lo que hay que tener en cuenta es que la gran mayoría de los desplazaos están asentados en los barrios marginales de los contextos urbanos y no quieren regresar a sus comunidades rurales. Para eso no hay ningún plan, ninguna política, ninguna estrategia integral.

Semana.com .: ¿Cuáles son los desafíos en esas zonas?

M. G .: Hay una falta del Estado como tal. En su conjunto el Gobierno debería atacar los problemas de esos barrios marginales de las capitales. No es suficiente que la Unidad de Víctimas, que está haciendo un trabajo heroico, intervenga solamente. Allá se necesita el Ministerio de Vivienda, Salud, Educación y del Interior. Para eso es necesario que se apropien del tema de desplazamiento interno y la reintegración.

Semana.com .: Ahora se habla de víctimas como un todo, no se hace una direnciación, ¿Eso es bueno o malo?

M. G .: El tema ha salido de la agenda. Hoy en día uno habla de víctimas, pero esa palabra no es lo mismo como desplazado interno. Un desplazado interno si es víctima pero es algo más que víctima porque tiene necesidades especiales vinculadas con lo vejámenes que sufrió.

Semana.com .: ¿Cuál puede ser la consecuencia de no ofrecer un buen servicio de reintegración para esta población?

M. G .: Si el país termina con un número alto de desplazados que no se reintegra, los barrios marginales se empiezan ha convertir en lugares de nuevos conflictos. Eso es lo que está pasando en Guatemala.

Semana.com .: ¿Falta más articulación entre las instituciones del Estado?

M. G .: Hay que decir que el Estado tiene muchas prioridades vinculadas con la paz, pero la reintregación de los desplazados internos, las soluciones duraderas para ellos, no se consideran una prioridad. Las instituciones no se articulan. El sistema de reparación de la Ley de Víctimas no puede ser el único en brindar soluciones. 

Semana.com .: ¿Qué tal ha sido el apoyo psicológico que se brinda a esa población?

M. G .: Se han hecho esfuerzos, un mejor trabajo que otros países. Incluso, la Ley de Víctimas prevee la reparación psicológica como una medida de asistencia. Sin embargo, hay que ser más conscientes del estrés traumático. Yo vengo de un país que fue golpeado por la II Guerra Mundial y hoy todavía se nota el estrés postraumático en la población. Eso no sólo es una sesión con un psicólogo. Se requiere intervención individual y colectiva. Los actos de no repetición en los que se reconocen responsabilidades son importantes, por ejemplo.

Semana.com .: ¿El momento que protagonizó ‘Pastor Alape‘ ante las víctimas de Bojayá fue muestra de ello? ¿Ese tipo de actos se tienen que empezar a replicar?

M. G .: Fue un buen inicio. Sería ideal en cualquier situación de conflicto ir al nivel micro de familias o individuos. Sin embargo, tengo que decir que hay muy pocos donde eso se ha llevado a cabo. Incluso, en muchos no ha habido actos de perdón. 

Semana.com .: ¿Hay esperanza para los millones de desplazados que tiene el país?

M. G .: Yo creo que sí. Pero hay que recordar y agregar que además hay unos 350.000 refugiados colombianos que están en los países vecinos. Esa gente también necesita una solución. Miremos por ejemplo lo que pasó el año pasado con Venezuela. Hay escepticismo después de 52 años de conflicto, pero también se notan varios síntomas de optimismo. La gente ve los cambios. El hecho que no haya enfrentamientos entre Gobierno y FARC, por ejemplo, eso es increíble.

Semana.com .: ¿Cómo así, hay refugiados por el conflicto armado? ¿Por qué nadie habla de ellos?

M. G .: Es una población que se encuentra fuera del país por eso hay que hacer un diferencia entre víctimas y refugiados. Un refugiado podría ser una víctima, pero una víctima no es necesariamente un refugiado. Son aquellos que salen del país porque tiene un riesgo de sufrir violación a sus derechos. Con insistencia ellos se han quejado del abandono del Estado. Quieren participar de la negociación de paz pero sus voces no han sido tenidas en cuenta. 

Semana.com .: ¿Si pudiéramos enumerarlas cuáles serían esas soluciones definitivas para los desplazados?

M. G .: La integración local, los retornos voluntarios y la reubicación. En el primero por ejemplo está la familia que se desplazó de Buenaventura llegó a Soacha y no quiere volver a su territorio. 

Los retornos voluntarios en el acuerdo de víctimas fue abordado, pero yo creo que eso carece de realismo. Si usted habla con las familias desplazadas casi nadie quiere volver a las áreas rurales. De ahí que sea tan insistente en que enfocarse también en la reintegración local en los entornos urbanos.

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