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| 2/25/2011 12:00:00 AM

Destituyen e inhabilitan a contralor Moralesrussi y a exrepresentante Olano

Sus actuaciones fueron "bombas atómicas" contra la moral pública, dijo el procurador Alejandro Ordóñez. El contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, fue sancionado con 20 años de inhabilidad y el exrepresentante Germán Olano, con 15.

Este viernes, el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, leyó la sentencia por el llamado cartel de la contratación contra el exrepresentante Germán Olano y el contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi.
 
Tras la exposición de los cargos y testimonios que obraron en el proceso, Ordóñez procedió a declarar probados los cargos contra Olano por pedir dinero a cambio de favorecer a los contratistas, incremento patrimonial injustificado. La sanción: destitución e inhabilidad por 15 años.
 
En el mismo sentido, dictó fallo sancionatorio contra Moralesrussi por los mismos cargos. La sanción en ese caso fue destitución e inhabilidad por 20 años.
 
Además, la Procuraduría ordenó compulsar copias a la Fiscalía y a la Corte Suprema de Justicia, tribunal encargado de investigar la participación del senador Iván Moreno en el denominado “carrusel de la contratación”.
 
El procurador también pidió notificar al Consejo Superior de la Judicatura para que investigue a Álvaro Dávila, uno de los abogados mencionados en los testimonios de los Nule y quien presuntamente también intercedió por el pago de coimas a cambio de favorecer al grupo que estaba atrasado con la entrega de obras en Bogotá.
 
Los efectos de la medida disciplinaria fueron leídos por el procurador, tras una larga exposición del contenido del fallo. En este dio plena credibilidad a los testimonios de Miguel Nule y Guido Nule, quienes acusaron a Olano de presionarlos por una “coima” para que el Contralor Distrital no tomara medidas en contra del Grupo Nule.
 
El procurador ratificó que Olano sirvió de mediador entre el IDU y los Nule para evitar que se declarara desierta la adjudicación de la Fase III de Transmilenio. Por sus “servicios” Olano pidió 3.500 millones de pesos, de los cuales 1.750 eran para él y el resto para el contratista Julio Gómez, quien, según el procurador, era “un amplio conocedor de la dinámica contractual en el distrito”.
 
La Procuraduría, sin embargo, constató que ese dinero no fue cancelado por los Nule.
 
El procurador adujo que los testimonios de la exdirectora del IDU Liliana Pardo, el contratista Julio Gómez, los hermanos Nule y la concejala Ángela Benedetti coinciden en las versiones. En su criterio, estos testimonios corroboran que hubo cuatro reuniones a las que asistieron el contralor y los Nule, y en las que este aprovechó para presionar por “coimas”.
 
“Está demostrado y las pruebas obrantes me deparan credibilidad y certeza de lo que estoy diciendo. El señor contralor les solicita y les dice que están en mora de pagar la coima”, dijo el procurador.
 
Según las pruebas halladas, Moralesrussi solicitó un memorando de entendimiento para favorecer a los Nule con el pago de anticipos, pues este grupo estaba atrasado con las obras.
 
Respecto a los 1.750 millones de pesos que pusieron contra las cuerdas a Olano, el procurador dijo que se le pagarían mediante un contrato de asesoría que nunca se efectuó. Y a Julio Gómez a través de un contrato de obras.
 
Sin embargo, una vez los Nule vieron que el contralor los presionaba, acudieron a Olano para que intercediera por ellos. Según el fallo de la Procuraduría, Olano quedó en una posición “ventajosa” y aprovechó para recordarles que le debían el dinero por su intervención en “la adjudicación de la Fase III de Transmilenio”.
 
“Y es en este momento es cuando vuelve a quedar en posición dominante el doctor Olano, porque vuelven a acudir a él para que neutralice al señor contralor”, leyó el procurador.

Según Miguel Nule, el pago de ese dinero era una “solicitud permanente”, que se cernía como una “amenaza” por su relación con el contralor Moralesrussi.
 
Dice el fallo que fueron por lo menos 80 las veces en que Olano se reunió con los Nule. Reuniones “siempre cordiales”, “pero incisivas”. Las citas fueron en un alto porcentaje en el apartamento del exrepresentante.
 
Los Nule argumentaron que no denunciaron antes porque estaban esperando a acopiar las pruebas necesarias, como la grabación que apareció en los medios de comunicación en la que Olano les pide dinero y les advierte la molestia de Moralesrussi.
 
En su testimonio, Julio Gómez aceptó haber conocido a Miguel Nule en el apartamento de Olano durante una cita acordada porque “creía que nos podíamos ayudar más adelante”.

El procurador recordó las reuniones en el Hotel L'Etoile, a las que acudió Guido Nule, quien dijo que el contralor aprovechaba para presionarlos por el 2 por ciento del contrato como prebenda. “¿Qué hace un contralor en un hotel?”, se preguntó.
 
Respecto de la reunión en el hotel, el procurador dijo que “genera muchas certezas.
“Porque si era tan inane esa reunión, ¿por qué no se lo comenta a (Carlos Enrique) Silgado?. Qué tan clandestina hubiera sido esa reunión si hubiera tenido un contenido legal, no habría tenido que hacerse en la penumbra de un hotel”, agregó.

El abogado Álvaro Dávila, según la versión de Guido Nule, asistió también a algunas las reuniones “no como colado ni de forma subrepticia”.

Dávila, según los Nule, también pedía dinero para ayudarlos en los trámites. Este abogado conocido ampliamente por los contratistas en Bogotá fue llevado por la Policía para que rindiera testimonio en una de las audiencias a la que se negó a asistir.

Al final, el procurador enfatizó en la responsabilidad que tenían los procesados debido a las funciones que desempeñaban. Dijo que actuaciones como las suyas socavaban el Estado de Derecho. Dijo que de ellos se exigía un comportamiento “diverso y contrario al que asumieron”.

Afirmó que los elementos de la falta disciplinaria que se les imputó en la audiencia fueron ampliamente demostrados y se mantienen incólumes.

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