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| 4/26/2014 8:00:00 AM

El voto indeciso

En estas elecciones va a ser más importante que en el pasado. El gran gurú político de Estados Unidos, Dick Morris, hace un diagnóstico sobre el comportamiento de este grupo de electores.

En la última gran encuesta SEMANA- RCN los indecisos están en el 22 por ciento. Hace un mes esa cifra era 27. Aunque la tendencia es a la baja, a estas alturas en las elecciones anteriores ese número estaba por debajo del 10 por ciento. Por lo tanto en esta campaña se está viviendo un fenómeno de los que no saben por quién votar que no se había vivido en el pasado. Hay quienes creen que en conquistarlos está la fórmula para ganar las elecciones. 

El estratega político más famoso de los Estados Unidos en la actualidad, Dick Morris, publicó hace unos años un libro titulado El nuevo príncipe que ha sido considerado la biblia de las campañas electorales. El título es una referencia a El Príncipe, de Maquiavelo, la obra inmortal sobre cómo llegar al poder y gobernar. 

Un capítulo del libro de Morris lleva el nombre de ‘La irrelevancia del voto indeciso’. En este se hace una radiografía de cómo ese sector del electorado se ha comportado históricamente en Estados Unidos. La primera conclusión de Morris es que por lo general hay una opinión equivocada sobre lo que es un elector indeciso. Algunos piensan que se trata de personas que están analizando con seriedad el proceso electoral y que esperan recibir nueva información antes de tomar una decisión. Esto solo es verdad cuando faltan meses para las elecciones, pero cuando se acerca la fecha de ir a las urnas los que siguen indecisos son aquellos a quienes en su gran mayoría no les importa la política, tienen muy poco conocimiento de los candidatos y por lo general no votan.  

Por lo anterior, en la mayoría de las elecciones, la Presidencia se gana o se pierde no por los indecisos sino por los votos que un candidato le puede quitar a otro, lo que con frecuencia se produce como consecuencia de los debates en televisión. 

La excepción a esta regla es cuando uno de los aspirantes es un presidente que aspira a la reelección. Morris demuestra con estadísticas que en ese caso el indeciso pasa de indiferente a contestatario. Aunque la mayoría todavía no vota, los que sí lo hacen reflejan un sentimiento tirapiedra y en grandes proporciones votan contra el presidente reeleccionista.  En Estados Unidos entre 1960 y 1996, del grupo de los indecisos, nueve de cada diez personas que votaron lo hicieron contra el presidente. 

Ante estas estadísticas, el consejo que le da Dick Morris a los presidentes reeleccionistas en relación con el voto indeciso es contundente y muy sencillo: “No pierda tiempo tratando de conquistarlo.

 Independientemente de lo que usted haga, no van a votar por usted”.  Aunque Colombia y Estados Unidos no necesariamente son comparables, el diagnóstico de un experto debería aportar algunas luces sobre las tendencias universales en ese campo. 

Como los indecisos están en el 22 por ciento en la actualidad y la tendencia es a la baja, es factible que el día de las elecciones el total de personas que están en esa categoría podría ser entre el 10 y el 15 por ciento. Sin embargo, la experiencia histórica en Colombia demuestra que más de la mitad de esos indecisos finalmente se queda en su casa el día de las elecciones. Por lo tanto, el voto de quienes se deciden a última hora debería ser inferior al 10 por ciento de los votantes. Sobre una votación esperada del orden de 13 a 14 millones de votos en una elección tibia como la actual, eso representaría una cifra de alrededor de un millón de votos.  Si como dice Dick Morris, la mayoría vota en contra del presidente reeleccionista podría tener un impacto en el resultado final, pero no definitivo. Si fuera el 22 por ciento como dice hoy, probablemente sí lo sería. Pero ya desmenuzado el voto a su realidad el día de las urnas, puede que no sea irrelevante como dice Morris,  pero en todo caso no será un knock out. 
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