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| 3/28/2017 7:25:00 PM

Diez razones por las que la gente está cansada de montar en Transmilenio

Transmilenio colapsó una vez más. En esta ocasión, por cuenta de los bloqueos de cientos de usuarios inconformes con el servicio. Semana.com recoge una decena de situaciones por las que los pasajeros están cansados del sistema.

Las protestas que se presentaron este martes en distintos puntos del sistema escalaron hasta el vandalismo. El saldo, hasta ahora, es de pérdidas cercanas a 40 millones de pesos por los daños en buses y estaciones, y miles de usuarios afectados durante una jornada caótica. Las protestas se concentaron sobre todo en el servicio troncal de Soacha y en algunas estaciones del sur de Bogotá como la Sevillana.

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Aunque es evidente que detrás de esos hechos hay desavenencias políticas en el marco del proceso de revocatoria que avanza contra el alcalde Enrique Peñalosa, entre los manifestantes se oían las voces de descontento por el aumento de 200 pesos en el servicio de los articulados, y las habituales quejas por las demoras, filas y sobrecupos.

Semana.com le presenta una decena de razones por las cuales los usuarios están cansados del servicio de Transmilenio.

El precio elevado

Bogotá tiene una de las tarifas de transporte público masivo más caras de Latinoamérica. Mientras en ciudades como Quito y la capital mexicana cobran alrededor de 1.000 pesos por viaje, acá, desde el primero de abril, el pasaje costará 2.200 pesos en los articulados y 2.000 en los buses zonales. El pasaje de Transmilenio solo es superado por las tarifas en Sao Paulo y Santiago de Chile, donde el cobro ronda los 3.000 pesos.

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Una cuenta a vuelo de pájaro: si usted se gana el salario mínimo colombiano y devenga los 83.140 pesos del subsidio de transporte, no le va a alcanzar para pagarse los pasajes del mes. Suponiendo que un empleado trabaja alrededor de 24 días al mes, se gastaría 105.600 pesos mensuales en transporte en caso de que sólo use dos articulados para ir y volver del trabajo y no tenga que hacer transbordos. Es decir, tendría que sacar 22.460 pesos de su salario mínimo sólo para cubrir los costos de ir a su lugar de empleo.

La inseguridad

Leonardo Licht fue asesinado el pasado 16 de enero cuando, cumpliedo sus labores como empleado del sistema, intentó impedir que un usuario se colara en la estación Jiménez. El hombre lo mató. Hasta ese punto ha llegado la inseguridad en el sistema. El delito que más preocupa a los ciudadanos es el hurto. El año pasado, la Policía capturó 2.020 personas por robar en Transmilenio. Por eso, muchos, apenas entran a una estación, se aferran a sus bolsos y esconden sus celulares. La modalidad de hurto más común es el cosquilleo. Las autoridades, incluso, han demantelado bandas de numerosos miembros especializados en saquear a los pasajeros.

Los usuarios insoportables

Aún no se han bajado los que ya llegaron a su estación de destino y los que esperan el abordaje ya se están subiendo y obstruyen el paso. Otros no soportan un roce accidental y buscan pelea. Tampoco faltan los que arrojan basura al sistema, o se ubican a en la mitad del bus, a sus anchas, mientras en las puertas se apiña la multitud. Y muchos se cuelan sin pagar el pasaje, dejándo un hueco a las finanzas del sistema que tienen que cubrir, con aumentos, los que sí pagan. En el 2016, la Policía impuso 6.000 comparendos a colados en el sistema. Ese tipo de actitudes hace del contacto con los mismos usuarios una de las razones para tenerle pereza a Transmilenio

El acoso sexual

La semana pasada, la Policía capturó a un hombre que había adecuado una cámara en la punta de una sombrilla para grabar las partes íntimas de las mujeres. Las quejas por personas que tocan o rozan abusivamente a otras entre el tumulto son recurrentes. En lo que va del año, las autoridades han recibido 29 denuncias por distintas formas de acoso dentro del sistema.

Las filas largas

En las estaciones de Soacha y en muchas de Bogotá hay una escena común. Apenas está amaneciendo y ya hay filas que a veces alcanzan los centenares de personas a la espera de comprar un tiquete, subirse a un bus o simplemente entrar a la estación. En el sistema troncal se mueven 2,6 millones de personas a diario, y en el zonal, 1,8 millones. No hay cama para tanta gente.

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Los retrasos

Un usuario puede pasar más tiempo de la cuenta esperando a que su bus pase por la estación. El mismo sistema ha reconocido que es necesario reestructurar las rutas y las frecuencias de los buses. Desde la llegada de Alexandra Rojas a la gerencia de Transmilenio, a principios del 2016, se ha optimizado el 71 % de las 275 rutas zonales, lo que mejora velocidades y frecuencias, según el la entidad.

Los buses varados

Subirse a un bus y quedar a tirado a medio camino es un temor latente entre los usuarios. No sólo porque no puedan llegar a su destino. Algunos cuentan que han vivido ataques de claustrofobia cuando un articulado repleto de personas se vara en plena vía y, por seguridad, a los pasajeros no se les permite bajarse en el acto. En lo que va del año, según Caracol Radio, se han varado 1.448 buses troncales y 28.327 zonales.

La cobertura insuficiente

Las troncales no cubren toda la ciudad y en muchos barrios los buses zonales no complementan las rutas. En Usaquén, por ejemplo, hay carros camperos que suben a los usuarios hasta las partes altas, sobre los Cerros, a donde no llega el sistema. En el sur de la ciudad, sobre todo, son comunes los bicitaxis que esperan en estaciones como la de Sevillana para terminar el trayecto que no cubren los buses del sistema.

Los colapsos repentinos

El sistema es vulnerable y en cualquier momento puede colapsar. En las estaciones, durante invierno, es casi una rutina que el sistema anuncie en sus pantallas los retrasos por las lluvias. Además, la inconformidad de los pasajeros continuamente se cristaliza en bloqueos del sistema, como los que sucedieron este martes en estaciones de Soacha y en el sur de Bogotá. Sin contar que las personas que protestan por otros motivos, desde las deficiencias en la salud hasta el cierre de un ancianato, suelen bloquear las vías para llamar la atención de las entidades distritales. Entre enero y octubre del año pasado, se registraron 340 bloqueos al sistema. Más de uno diario.

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Las horas pico

Llega a la estación a primera hora con el afán de tener el tiempo justo para llegar al trabajo o a la universidad. Imagínese la situación vivida en simultánea por cientos de personas, mientras hacen una fila lenta para recargar la tarjeta o entrar a la estación. Y al final de la jornada, cuando empieza a oscurecer, cuando el cansancio le gana al cuerpo y las ganas de llegar a casa son insoportables, tiene que enfrentar otra vez la maldición de la hora pico.

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