Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/10/25 21:15

Las reinas cuestionadas de la política

Dilian Francisca Toro, Oneida Pinto y Rosa Cotes fueron elegidas nuevas gobernadoras del Valle, La Guajira y Magdalena, a pesar de ser parte del grupo de candidatos que estaban en la lupa de las autoridades por líos judiciales.

Dilian Francisca Toro, Oneida Pinto y Rosa Cotes. Foto: Archivo particular

Tal como estaba cantado, Dilian Francisca Toro, Oneida Pinto y Rosa Cotes de Zúñiga fueron escogidas nuevas gobernadoras del Valle, La Guajira y Magdalena gracias al carisma y la aceptación popular, pero también al apoyo de poderosas maquinarias y grupos políticos, algunos de ellos cuestionados.

Toro logró convertirse en la primera gobernadora de su departamento con más de 450.000 votos, un récord que se suma a otros ya conocidos en sus 20 años de carrera. En el 2006 esta vallecaucana fue la mayor electora del recién creado Partido de la U y ha sido la mujer con más apoyo de los votantes para el parlamento, con 151.000 sufragios.

Su carrera comenzó primero como concejal y después como alcaldesa de Guacarí (Valle), su tierra natal, gracias al respaldo de la familia Abadía. Llegó a la Secretaría de Salud del Valle y en el 2000 intentó ser gobernadora, pero perdió ante el también exsenador Germán Villegas. En el 2002 fue elegida al Senado, avalada por el liberalismo, al obtener 71.700 votos.

Dilian Francisca Toro tiene una investigación en la Fiscalía por presunto lavado de activos. La nueva mandataria tendrá que enfrentar la violencia mafiosa, reducir los homicidios, sanear las finanzas del departamento, recuperar la productividad de la Empresa de Licores y resolver la grave crisis operativa y financiera de la red hospitalaria del Valle del Cauca.

Este último es su mayor reto, ya que precisamente el sector salud es considerado su fortín político y en la actualidad ese ramo atraviesa por una penosa crisis financiera. Por eso, muchos creen que con esta victoria Toro tendrá una gran oportunidad para ser recordada, no como la baronesa, sino como la primera mujer que gobernó y logró sacar de la crisis al Valle.

Por su parte, la nueva gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto es conocida como la ‘princesa negra’ de La Guajira. Fue alcaldesa del municipio de Albania y, pese a tener el respaldo de varias de las casas políticas más importantes de este departamento, se le señaló de ser heredera de 'Kiko' Gómez, el exgobernador de ese departamento que hoy está detenido por graves delitos, por haber compartido tarima con él y por ser del mismo partido: Cambio Radical.

Sin embargo, muchos creen que su victoria, con unos 165.000 votos, se debió en buena medida al trabajo que ella y su grupo llevan haciendo desde hace unos años en el departamento, al apoyo incondicional del exsenador Jorge Ballesteros y de su hijo, José María Ballesteros, actual gobernador de La Guajira, y de Álex Char y su familia, que se la jugó por mantenerla en campaña a pesar de los señalamientos que hubo por la dirigencia de Cambio Radical en Bogotá.

Pinto tendrá que demostrar que, pese al respaldo de viejas casas políticas, puede renovar la política en La Guajira y sacar a sus habitantes de la miseria en la que viven a pesar de las multimillonarios regalías que recibe.

Finalmente Rosa Cotes, la nueva gobernadora de Magdalena hace parte de una de las familias de mayor influencia política en Magdalena, que históricamente ha sido manejado por familias que han terminado con líos judiciales.

Es esposa de José Francisco Zúñiga Riascos, exalcalde de Santa Marta (2004-2007), condenado por parapolítica, y tía de Luis Miguel Cotes Habeych, el Mello Cotes, actual gobernador. Como el Mello no tiene esposa, ella fue prácticamente la primera dama de la región durante los primeros años de gobierno de su sobrino (2012-2014) bajo el rótulo de ‘gestora social’.

Con la elección de Cotes, quedó claro para muchos samarios que es tarea casi imposible disputarles a las familias tradicionales la rotación en los principales cargos de elección popular.

En este póker estaba casi como fija para la Gobernación de Sucre Milene Jaraba, esposa del cuestionado excongresista Yahir Acuña. Acuña, que en menos de una década ha conseguido acumular mucho poder y muchos votos en el departamento, no pudo ganarles esta vez el pulso a las familias y casas políticas tradicionales.

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