Sábado, 21 de enero de 2017

| 2003/02/09 00:00

Dime con quién andas...

El IRA habría enseñado a las Farc a utilizar personas como choferes inocentes de carro bombas.

Desde que fueron arrestados en el Caguán hasta la semana pasada que comenzó la audiencia pública del juicio, los tres supuestos militantes del IRA detenidos han reiterado en su defensa que eran tan sólo periodistas cumpliendo "una labor informativa" en la zona.

Prácticamente nadie cree el cuento de que James William Monaghan, conocido en su país como 'Mortero' Monaghan o Niall Connolly, representante del Sinn Fein en La Habana, eran simples reporteros. Pero lo cierto es que al parecer sí cumplieron una labor 'informativa' tan eficiente en la zona de distensión que hoy se siguen sintiendo las consecuencias.

En efecto, todo apunta a que fueron ellos quienes les enseñaron a las Farc a secuestrar personas para explotar con ellas carro bombas en retenes militares, como ha venido sucediendo en el último mes en Arauca. Ya en 1990 el IRA perpetró un atentado con un procedimiento que parece haber sido calcado al pie de la letra por las Farc con los hermanos Avendaño como víctimas.

El asunto comenzó en la mañana del 24 de octubre de 1990. En esa fecha y con la aprobación de toda la cúpula del Ejército Republicano Irlandés hombres armados y enmascarados del IRA secuestraron a la familia de un hombre llamado Patsy Gillespie. Mientras su esposa quedó como rehén a Patsy lo amarraron al timón de una van cargada de explosivos. El hombre fue obligado a conducir la camioneta hacia el retén militar de Coshquin en la frontera entre los condados de Derry y Donegal.

Según Ed Moloney, autor de la Secreta Historia del IRA, Gillespie fue escogido por los terroristas porque trabajaba como aseador en la cantina de una base local del Ejército británico en la zona, lo que lo convertía a los ojos de los rebeldes separatistas católicos del IRA en un objetivo militar legítimo.

Patsy Gillespie vivía en Shantallow, una zona muy nacionalista de Derry y se había negado a desplazarse a pesar de que cuatro años antes el IRA lo había obligado a llevar otra bomba a la ciudad. En esa ocasión, sin embargo, le perdonaron su vida.

Precisamente por eso, cuando su esposa escuchó la explosión y sus secuestradores le dijeron por teléfono que Patsy volvería a casa pronto, ella sólo pensó entre resignada y aliviada, "hasta ahí llegó nuestro carro".

Pero el carro Nova era lo único que se había salvado pues no lo utilizaron porque era demasiado pequeño. Los hombres del IRA acompañaron desde lejos a Patsy en la van hasta que los soldados del regimiento del rey lo detuvieron. En ese momento detonaron la bomba utilizando una frecuencia de radio. La explosión fue tan brutal que lo único que se recuperó del cuerpo de Gillespie fue una mano. Cinco soldados ingleses también murieron.

Esa misma noche el IRA utilizó otras dos personas inocentes para que explotaran con los carro bomba que conducían. La primera, en Omagh, fue interceptada antes de que estallara. La segunda, en Newry, pudo escapar de la explosión pero murió un soldado.

Estos ataques continuaron durante un mes. Pero el último intento fracasado por destruir el control militar de Roslea, en el condado Fermanagh, fue demasiado. En ese episodio los terroristas usaron a un hombre para que condujera un remolque cargado de explosivos hacia el retén mientras los demás miembros de su familia permanecían amarrados a un árbol. El hecho fue tan extremo que la propia comunidad católica norirlandesa sintió que el IRA había traspasado todos los límites de la dignidad humana.

La Iglesia Católica intervino y colocó tanta presión sobre el IRA que el grupo abandonó esta táctica, que bajo todo punto de vista resultó siendo un fracaso militar y político. Incluso Jerry Adams, el líder de Sinn Fein, brazo político del IRA, se opuso públicamente. La indignación que produjeron estos crueles ataques, dice Moloney en su libro, fortaleció el ala del movimiento republicano que favorecía una solución más política que militar al problema.

Los Avendaño

En Colombia el presunto secuestro y utilización por parte de las Farc de tres hermanos para explotar un carro bomba en Arauca al pasar por retenes militares no despertó el mismo estupor, quizá porque la guerrilla ha cometido tantos hechos tan brutales que ya pocos se sorprenden. Pero en todo caso no deja de ser impresionante la similitud con el procedimiento utilizado por el IRA.

Según lo que contó Mauricio Avendaño cuando se salvó, él y sus hermanos fueron secuestrados por las Farc entre Tame y Fortul el 3 de enero cuando conducían en un camión unos repuestos para una petrolera de la región. En la casa donde fueron mantenidos en cautiverio, los secuestradores le ordenaron a Jorge Arturo Avendaño que condujera un carro a Bucaramanga. Le garantizaron, según su hermano, que cuando lo dejara en el lugar indicado liberarían a sus otros dos hermanos.

Las autoridades creen que ese carro fue el que explotó en la vía Fortul-Saravena el 9 de enero ya que encontraron un carné de una entidad de salud con el nombre de Jorge Arturo a pocos centímetros del cadáver incinerado.

Al día siguiente explotó el carro que conducía Mauricio a la entrada del municipio de Tame (Arauca). El y otra persona quedaron heridos. Al escuchar su versión de los hechos, tanto la Policía como el Ejército trataron de ubicar a Rafael, el tercer hermano, ya que a esas alturas no les quedaba duda de que lo utilizarían para atacar otro retén militar.

No se ha podido establecer con certeza, porque el cuerpo quedó desintegrado. Pero al parecer el tercer hermano también habría muerto en la vereda de Pueblo Nuevo (Tame) el 26 de enero, en un retén realizado por la Fuerza de Despliegue Rápido. Seis militares también resultaron muertos y otros ocho heridos de gravedad. El general Hernando Ortiz, comandante de la Fudra, que coordinaba personalmente la requisa salió ileso y sostuvo una tesis igualmente preocupante. Según él, la última modalidad de las Farc era detener en retenes a vehículos pequeños conducidos por una sola persona. La idea es que mientras el chofer espera a que los guerrilleros lo 'investiguen' ellos colocan un explosivo en el carro para luego activarlo al llegar a un retén militar.

Sea como fuere personas de Arauca, cercanas a las Farc y entrevistadas por SEMANA, no pusieron en duda la versión del Ejército en el sentido de que la guerrilla está apelando a esta táctica de las bombas humanas para desacreditar la estrategia contrainsurgente del gobierno de Uribe en Arauca.

Pero su explicación es que las personas utilizadas no han sido secuestradas sino individuos que las Farc había previamente condenado a muerte por ser paramilitares o miembros del Ejército. Sin embargo, hasta donde se ha podido establecer los Avendaño eran bogotanos que no tenían ningún nexo con Arauca ni con ningún grupo armado. Y aún si lo tuvieran esta práctica no tiene justificación alguna.

Es factible que por falta de pruebas sólidas la Fiscalía no logre sostener su caso contra los tres miembros del IRA, ni siquiera contra Monaghan, que es conocido en Irlanda como el director del 'departamento de ingeniería' del grupo por sus conocimientos en bombas. Sin embargo, dados los antecedentes de los 'human proxy bombs' en Irlanda, parece indudable que el IRA ha dejado ya un legado siniestro en Colombia.

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