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| 1/24/2015 10:00:00 PM

¿¡Diomedízate!?

El controvertido ídolo vallenato es la fórmula del Canal RCN para reconquistar audiencia. A pesar de las polémicas, tiene los ingredientes para el éxito.

Veintiocho hijos reconocidos, 11 compañeras sentimentales ‘oficiales’, 20 millones de álbumes vendidos, más de 700 temas grabados, miles de botellas de whisky Old Parr destapadas, la muerte, la cárcel, las enfermedades y las parrandas desaforadas. Diomedes Díaz vivió de manera extraordinaria, excesiva y se volvió una especie de Mick Jagger tropical. Su muerte en diciembre de 2013 terminó por convertirlo, para bien y para mal, en una leyenda. Esa historia polémica, dramática, llena de altibajos conforma la gran apuesta del Canal RCN para reconquistar la audiencia después de una serie de ratings decepcionantes. Y hasta ahora todo les ha salido a pedir de boca.

La novela ya se posicionó como el programa más visto de la televisión, con más de 13,5 puntos de rating. Cuentan que en Valledupar hasta las tiendas cierran cuando se transmite. Y es que RCN le metió la ficha y ha tratado de hacer las cosas bien. Como le explicó a SEMANA Herney Luna, director de Diomedes: el cacique de La Junta, “la consigna es que todo tiene que ser verdad. En lo dramático buscamos actores naturales, guajiros, que tengan la temperatura, el acento, los dichos, el desparpajo de la región. En lo escénico filmamos 70 por ciento en exteriores en La Guajira, Cesar, Barranquilla. Sale el burro, el chivo, el calor. No podíamos hacer la novela en Honda o Girardot. Y en lo musical van a sonar gran parte de los 350 éxitos que tuvo Diomedes”.

El guion salió de más de 30 horas de conversación con el propio Diomedes y de una investigación a fondo con su madre, sus familiares, novias y compadres. Fernando Gaitán, el rey Midas de la pequeña pantalla, supervisó la escritura y coordinó la producción. Fernán Rivera, uno de los cuatro libretistas, explicó que “hace dos años y medio Diomedes habló con Gaitán y cerraron el trato. Después nos entrevistamos varias veces con él, dice que quería que todos supieran lo que él hizo, lo bueno y lo malo, la verdad sin excusas. La última vez que hablamos con él fue cinco o seis días antes de su muerte”.

Y es que la vida de Diomedes está tan llena de locura, de giros, de claroscuros que es difícil que la historia no interese. Para el analista de medios Mario Morales, “en la novela se ve la síntesis del significado del melodrama, es decir, se conjugan acciones, odios y amores. Diomedes representa el alineamiento de los astros narrativos, en cuanto a calidad de personaje que genera morbo y la ambivalencia de ídolo y antiídolo”.

Pocos colombianos no pueden tararear una de sus canciones. El ‘diomedismo’ despierta tanta pasión que en Valledupar le edificaron una estatua dorada de siete metros y dos toneladas. E incluso en diciembre pasado le atribuyeron en Cesar su primer milagro: un camión cargado de cerveza se volcó justo en el primer aniversario de su muerte. Por eso los ingredientes para el éxito estaban servidos.

La discusión

Pero también tiene los elementos para provocar duras polémicas. Mientras que El patrón del mal, otra novela sobre un personaje complejo, fue promocionada con la frase  “el que no conoce la historia está condenado a repetirla”, RCN invitó a Colombia a ‘diomedizarse’. Como consecuencia, los columnistas y las redes sociales no tardaron en atacar el eslogan.

Y es que Diomedes, dicen, no fue propiamente un modelo de comportamiento. El cacique de La Junta pagó cuatro años de cárcel, condenado por la muerte de Doris Adriana Niño, una de sus admiradoras que falleció en 1997 asfixiada en una oscura noche de parranda, cocaína y sexo en su apartamento de Bogotá. El cadáver de la joven de apenas 22 años apareció en la orilla de una carretera de Cómbita, Boyacá, tirado por los guardaespaldas del cantante. Lo peor es que este duró prófugo varios meses, emborrachándose y comiendo chivo al amparo de los paramilitares de Jorge 40, que en ese momento dominaban el departamento del Cesar.

Diomedes era además un consumidor notorio de cocaína y muchos recuerdan que en pleno concierto pedía un “pañuelito”, en apariencia para secarse el sudor, pero en realidad lo usaba para aspirar. El cacique también soltó perlas como “compren un Águila, llamen unas prepago y a culiar”, le lanzó a un fanático “no sea tan sapo, tan lambón, marica”, no se presentó a un sinnúmero de conciertos y al final, un cantante lo acompañaba por si se le olvidaban las letras de su propio repertorio.
 
Por eso varios columnistas se preguntaron lo que quiere decir ‘diomedizarse’. Convertirse en un “feminicida”, “¿golpear a una mujer? ¿Violarla? ¿Drogarse y emborracharse hasta perder la conciencia?”. El cantante Santiago Cruz trinó: “Un abrazo a la familia de Doris Adriana Niño” y “definitivamente somos una sociedad muy enferma”. Mientras tanto, en internet circulan imágenes de elefantes completamente espolvoreados junto al pie de foto ‘diomedízate’.

El crítico de televisión Ómar Rincón le dijo a SEMANA que: “Diomedes Díaz es un personaje polémico donde lo pongan. La gente lo recuerda por sus problemas con la droga, lo mismo que pasaba con Pablo Escobar cuando decían que era apología. Pero por encima de todo son héroes populares. Si la televisión fuera solo una escuela de valores no se podría hacer casi novelas de ningún tipo”.

El director de la serie advirtió que “no vamos a obviar nada, no le podemos mentir al país. Diomedes fue un artista talentoso, carismático, pero se sumergió en un mundo oscuro, que fue borrando esa luz, ese esplendor. En la novela se va a ver droga, va a quedar claro de qué estamos hablando. En el episodio de la muerte de Doris Adriana Niño nos vamos a ceñir a los documentos judiciales”.

Para muchos ‘diomedólogos’ ese trágico momento fue un punto de quiebre y después el músico nunca volvió a ser el mismo. Pero sostienen que ese lado tenebroso no puede borrar a quien muchos consideran el último representante del vallenato verdadero, alguien que logró con armonías sencillas universalizar su día a día, que convirtió un género en la banda sonora de todo un país, de Guainía a La Guajira.

Como dijo a esta revista el periodista Óscar Montes, autor de la biografía Vivir más no pude, “cuando uno habla de Diomedes Díaz habla del artista más grande que ha dado el folclor vallenato. En 1993 la Sony le dio un anticipo de 1.000 millones de pesos por su nuevo disco, en otra ocasión casi no puede aterrizar en Valledupar porque la gente invadió la pista. Él despertaba una devoción única”. Al fin y al cabo incluso el propio cacique decía que “como Diomedes no hay otro, eso nunca nacería, y si nace no se cría y si se cría se vuelve loco”.
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