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| 6/5/2015 7:00:00 PM

Así fue el secuestro de Daniela en Cúcuta

Diego Mora, director de la UNP, contó a Semana.com los detalles que entregó su conductor sobre la desaparición de su hija.

Todo fue muy rápido. Era jueves y el conductor de la familia Mora debía llegar a las 5:00 p. m. a recoger a Daniela de sus clases en Kumon, un instituto en Cúcuta en el que ella estudia en sus tardes libres.

El conductor llegó minutos antes. Mientras esperaba a que la pequeña de 11 años saliera, ocurrió algo inusual. Llegaron dos hombres, tal vez tres, el conductor no recuerda muy bien cuántos eran. Recuerda que uno de ellos caminaba cerca mientras el otro trasnsitaba en una motocicleta.

Lo acorralaron y lo amenazaron con armas, por lo que no le quedó otra opción que obedecer las órdenes de los delincuentes.

A las 5:00 p. m., cuando la niña salió, todo parecía normal, pero no era así. Uno de los hombres estaba esperándola dentro del carro, un Toyota Corolla Sedan de placas CDV 175 que pertenece a Diego Mora, director de la Unidad Nacional de Protección (UNP) y padre de la menor.

Tembloroso y siguiendo las instrucciones del delincuente, el conductor arrancó vía al municipio El Zulia.

Los minutos pasaban. El conductor debía estar a las 5:15 p. m. recogiendo a otra de las hijas de Diego Mora, pero no llegó. Ahí, justo con el pasar del tiempo, fue donde la familia se dio cuenta de que algo raro estaba ocurriendo.

Pasaron dos horas. A las 7:00 p. m. apareció el conductor en la casa de la familia, en el mismo auto en el que debía recoger a la pequeña. Mientras tanto, Diego Mora, ya informado de los hechos, interrumpió su participación en la Mesa de Víctimas que se desarrollaba en Cartagena. Apresurado, tomó un avión rumbo a Cúcuta.

Las informaciones que rondan el doloroso episodio han salido a cuentagotas. El Gaula de la Policía ha preferido no entregar mayores detalles para que su investigación no tenga filtraciones. Hasta el momento se sabe que podría ser un secuestro con fines extorsivos. 

En diálogo con Semana.com, Mora aprovechó para aclarar las especulaciones. Con voz tranquila y serena, pero con firme convicción de que su hija aparecerá pronto, le dijo a este portal que hasta el momento él no ha recibido llamadas y que no le han pedido dinero, como se dijo este viernes.

“Al conductor lo conozco desde hace un buen tiempo. Él trabajaba en Comoriente S. A., la empresa en la que yo laboré. Luego comenzó a trabajar como conductor al servicio de mi familia", contó.

Mora no juzgó ni culpó al conductor, simplemente esperó a que se tranquilizara para que le contara detalles de lo ocurrido. El director de la UNP asegura que no ha tenido problemas con nadie en la capital de Norte de Santander, ni tampoco ha recibido amenazas. Por eso no encuentra una explicación a este deplorable episodio.

Con la confianza de que todo mejorará, agradece el apoyo que le ha brindado el país. “Lo único que pido es que no sigan especulando con el rumbo de las investigaciones porque esto puede poner en riesgo la vida a mi hija”, puntualizó.

Mientras tanto, e intentando aclarar los confusos recuerdos que batallan en su cabeza, el conductor se repone de lo sucedido. Él es la pieza principal en la que se apoyan los investigadores para esclarecer un hecho que el país lamenta profundamente.
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