Lunes, 16 de enero de 2017

| 1992/07/06 00:00

Doble llave y candado

SEMANA revela los secretos de los nuevos sistemas de seguridad de las cárceles de Itagüí y Envigado.

Doble llave y candado

EN EL MINISTERIO DE JUSTICIA las cargas están repartidas. Mientras el ministro Fernando Carrillo y un núcleo de asesores en coordinación con la Fiscalía General, dedican buena parte de su tiempo a la tarea del fortalecimiento de la justicia y de los procesos contra los narcotraficantes, el viceministro Eduardo Mendoza y algunos de sus asistentes, trabajan en el rediseño de todo el sistema penitenciario nacional, y en especial en las obras para convertir en cárceles realmente seguras las de Itagüí y Envigado.
Del mismo modo que la política de sometimiento a la justicia podría fracasar si no se logran determinadas condenas y sentencias por parte de los jueces sin rostro de la jurisdicción de orden público, esas mismas condenas y sentencias serían una ilusión de justicia si las condiciones de la reclusión de Escobar y los hermanos Ochoa, no garantizan que ellos sólo puedan salir de ahí el día que las autoridades así lo decidan.
De ahí el inmenso esfuerzo, avaluado ya en unos cuatro millones de dólares, por instalar en Itagüí y Envigado la más sólida infraestructura y los más modernos sistemas de vigilancia y control, que estarán totalmente terminados en tres meses.
Las medidas que el Gobierno empezó a tomar a partir del segundo semestre del año pasado, incluyeron una primera etapa de eliminación de ciertos lujos que violan el régimen penitenciario, como una tina de baño en Envigado y tapetes en las celdas de ambas prisiones. Fueron las primeras decisiones de la nueva dupla que fue colocada al frente de estas decisiones: el teniente coronel Hernando Navas, que asumió la Dirección de Prisiones, y Homero Rodríguez, quien se hizo cargo de la cárcel de Envigado.
En materia de pie de fuerza para a vigilancia, hoy en día hay 25 guardias de prisiones en el interior de La Catedral, y esta cárcel está rodeada por un operativo militar de la IV Brigada en el que intervienen 180 soldados. Uno de los próximos pasos será la entrada en operacion de 80 nuevos guardas especiales, 49 para Envigado y 40 para Itagüí, entrenados especialmente para esas cárceles, cuya preparación recién concluyó la semana pasada.
Las demás medidas son las siguientes:
MALLAS ELECTRIFICADAS, FRANJA MINADA Y CONCERTINA: Se trata de un triple dispositivo de seguridad que rodea integralmente ambas cárceles (ver dibujos y foto), compuesto por una malla Magbar D.T.R. 2.000 electrificada y de altísima sensibilidad, que activa sus alarmas al ser tocada o si alguien trata de cavar por debajo de ella; una franja minada de cerca de tres metros de ancho con minas del tipo Bouncing Betty -de las usadas en Vietnam y en la guerra del golfo-, y una malla exterior también electrificada y con concertina (espiral en lámina altamente cortante).
CIRCUITO CERRADO DE TV: Con 57 cámaras en Envigado y 45 en Itagüí, se tratará de seguir con ellas las 24 horas de actividad en ambas prisiones. Todo lo que las cámaras registren quedará grabado y tendrá un doble monitoreo, desde sendos centros de control interno y un gran centro de control externo, comunicado con las cárceles vía microondas.
CENTRO DE CONTROL EXTERNO: Desde estas instalaciones, que estarán en permanente comunicación hablada y visual con las dos prisiones, se controlarán las respectivas puertas de acceso, que serán del tipo exclusa.
Como puede verse, al tema carcelario se le ha gastado tanto esfuerzo como al judicial, y es evidente que con estas inversiones se busca no sólo garantizar la permanencia de los reos, sino cortar de un tajo la imagen que en un principio se forjó la opinión, en el sentido de que más que cárceles, las de Envigado e Itagüí eran hoteles de primera clase.-

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