Lunes, 23 de enero de 2017

| 1987/08/10 00:00

DON MANUEL ES MUY ZORRO

Declaraciones de Tirotijo complican aún mas las cosas

DON MANUEL ES MUY ZORRO

Puede que Colombia no esté yendo a la guerra, pero es evidente que hacia la paz mucho menos. Se pensaba que pocas cosas podrían ser más graves para el proceso de paz que la emboscada del Caquetá, pero sin embargo una curiosa rueda de prensa por radioteléfono a larga distancia con el secretario de las FARC en La Uribe, alejó aún más cualquier posibilidad de un final feliz a corto o mediano plazo.
La relativa prudencia y mesura que las FARC habían exhibido en el comunicado sobre los hechos del Caquetá, a instancias del gobierno, se evaporó completamente ante un nuevo "Don Manuel", que dio a entender que aquí no ha pasado nada.
Con una particular interpretación de los hechos del Caquetá, Tirofijo dijo que "allá se produjo esa pelotera porque estaba en curso un operativo militar para acabar con los frentes XIV y XV. Fue un choque militar que allá llaman emboscada". Pero lo que convocaría a opiniones más radicales fue su manera de entender el acuerdo de La Uribe sobre desmovilización y desarme: "Ni en la letra ni el espíritu de los acuerdos de La Uribe hay mención a la entrega de armas ni la desmovilización de la guerrilla" y agregó: "Eso es hablar por hablar creyendo que las FARC son un pequeño grupo que ya está cansado".
De inmediato se escucharon las reacciones. Las primeras fueron de César Gaviria, ministro de Gobierno, quien afirmó que los acuerdos de cese al fuego firmados en 1984 sí exigen desarme y desmovilización. El ministro trajo a cuento el punto número 6 de ese "tratado" suscrito por las partes el 28 de marzo de ese año.
"Las FARC como lo han venido haciendo al desplazar hacia el trabajo político a muchos de sus hombres, intensificarán el proceso de incorporación de sus efectivos a la vida política y social, a la actividad civil productiva, de modo que en un período de tiempo razonable sus actuales integrantes se vinculen a la plena normalidad institucional, para lo cual deberán existir amplias libertades y plenas y reales garantías para el ejercicio de la actividad política".
Fue en la parte final de este punto, sobre las "amplias libertades y reales garantías" en donde se centró el debate. Para las FARC no hay condiciones para negociar el desarme porque "ni se ha visto el levantamiento del estado de sitio, ni el desmonte de los grupos paramilitares, ni la reforma agraria y urbana, ni el cese de los operativos militares", como lo dijo Manuel Marulanda en la rueda de prensa. Estas peticiones se encuentran contempladas en el numeral nueve del mismo acuerdo. Esto significaría que dos años de proceso de paz bajo dos gobiernos, con cese al fuego, amnistía, plan de rehabilitación, etc., han tenido un valor de cero para el jefe guerrillero, para quien la contraparte ha incumplido la totalidad de los compromisos. Pero para Gaviria Trujillo las cosas eran distintas: "Toda incorporación a la vida civil debe implicar un desarme porque, entre otras cosas, las normas de ley y los acuerdos no permiten el porte de armas". La posición del gobierno era coherente. Las declaraciones del ministro de Gobierno corroboraban la primera impresión del presidente Barco al enterarse de las respuestas de Tirofijo. El jefe de Estado, a la salida de los actos de entrega de los premios de ciencia Alejandro Angel Escobar, soltó una respuesta espontánea cuando los periodistas lo abordaron.
"Presidente, ¿escuchó las declaraciones de Tirofijo?", le preguntaron. "No", dijo y los reporteros le informaron: "Que los acuerdos de La Uribe no incluyen desmovilización ni entrega de armas". Entonces Barco preguntó y afirmó: "¿Ah, eso dicen? Entonces es que no quieren la paz".
HABLANDO Y DANDO
A pesar de la hostilidad de esas declaraciones, con voz queda ambas partes hablaron de diálogo. Mientras el gobierno aseguraba que las puertas para el diálogo estaban abiertas porque el teléfono rojo no se había cortado, las FARC pedían una comisión para reiniciar las conversaciones. En la opinión pública esa disposición al dialogo significaba la oportunidad -quizá la última- para que gobiernó y guerrilla se sienten y pongan fin a la ambiguedad, y le den de una vez por todas claridad a lo que nunca ha estado claro.
Mientras declaraciones iban y reacciones venían, el país seguía desangrándose. Para dar una idea de este baño de sangre, basta con enumerar las víctimas mortales de la violencia política en los 23 días transcurridos entre la emboscada de las FARC en el Caquetá, el 16 de junio, y el 10 de julio: 109 muertos. En la siguiente relación no se incluyen numerosas denuncias sobre desapariciones en el mismo período.
- Junio 17.En Cúcuta (Norte de Santander) fue asesinado por el ELN un dragoneante de la Policía adscrito al F-2.
- Junio 21. En Urabá (Antioquia) fue asesinado a machetazos un miembro de la Comisión de quejas y reclamos de Sintagro. En El Bagre (Antioquia) una columna del ELN emboscó una patrulla del Ejército. Cuatro soldados fueron muertos.
- Junio 25. En el sitio Astilleros entre los municipios de Sardinata y la Y (Norte de Santander) en un combate entre miembros del Ejército y el EPL, murieron cuatro guerrilleros.
- Junio 26. En la Buitrera, Palmira (Valle) cayeron, presuntamente en combate con el Ejército, tres personas una mujer y sus dos hijos de 17 y 13 años.
- Junio 27. En Pauna (Boyacá) fue interceptado un bus de servicio público que iba a Chiquinquirá y cuatro individuos asesinaron al presidente del Concejo municipal de Borbur (Boy.) y a su suegro.
- Junio 28. En el municipio de Paz de Ariporo (Casanare) en un encuentro entre el Ejército y miembros del XXVIII frente de las FARC, hubo cinco guerrilleros y dos soldados muertos. Entre las poblaciones de Cerrito y Palmira (Valle) en un choque entre miembros de la Tercera Brigada y un grupo de las FARC quedaron tres guerrilleros muertos. En el corregimiento de Anaime, Cajamarca (Tolima), fueron encontrados muertos cuatro miembros del XXI frente de las FARC. En San Vicente del Caguán (Caquetá), en el sitio donde las autoridades sospechan pernoctaron los guerrilleros que emboscaron la patrulla del Ejército, se realizó un allanamiento con resultado de siete muertos: seis guerrilleros de los frentes XIV y XV de las FARC y un civil.
En la vía que de Bogotá conduce a Choachí (kilómetro 18) fueron encontrados los cadáveres de cuatro hombres. Tres de ellos, de acuerdo con informaciones de Caracol, habían sido detenidos anteriormente por el DAS en el barrio Venecia de Bogotá: el comandante y subcomandante del XXII frente de las FARC y un miembro de ese grupo. El otro muerto fue un comerciante que había ido por los tres primeros a la Cárcel Modelo, cuando el juez que tenía el caso ordenó su libertad.
- Junio 30. En Valledupar (Cesar) fue asesinado un abogado miembro de la Coordinadora Obrero Campesina y Popular, organizadora el paro cívico del nororiente. En Pailitas (Cesar), en su finca, fue asesinada la vicepresidenta del Concejo municipal y ex alcaldesa del mismo municipio.
- Junio 30. En Puerto López (Meta) fue asesinado el vicepresidente de la Junta Patriótica de San José de Ocuné, miembro de la UP.
- Julio 2.En Pulí (Cundinamarca) se encontraron los cadáveres de un concejal y de un dirigente de la UP. De acuerdo con informaciones de este partido los dos cuerpos tenían la cara destrozada por hachazos. En Maní (Casanare) fueron encontrados los cuerpos de dos dirigentes liberales, uno del Ariari y el otro de El Retorno. Se encontró un tercer cuerpo incinerado, que de acuerdo con informaciones oficiales pertenecía a un guerrillero de las FARC.
- Julio 4. En Apartadó fueron asesinados tres sindicalistas de Sintagro y Sintrabanano.
- Julio 6. Sobre la vía a Planeta Rica (Córdoba) en la finca "La Piraña", fueron asesinados por el EPL un finquero y su hijo. En Bucaramanga (Santander), a dos cuadras del cuartel general de Policía y mientras estaban tomando tinto en una tienda, fueron asesinados por sicarios en moto tres dirigentes campesinos de la UP.
- Julio 7. En Guaranda (Sucre) el puesto de Policía fue atacado por una columna del ELN. Resultaron muertos cuatro policías y tres guerrilleros.
- Julio 8. En el Cauca, en un combate entre miembros de la Coordinadora Nacional Guerrillera y el Ejército, resultaron muertos tres guerrilleros. En Bucaramanga (Santander) miembros del Goes y del Ejército realizaron un allanamiento que dejó tres muertos. Según las autoridades se trataba de miembros de las FARC, entre ellos el comandante del XXIII frente.
- Julio 10. En Norte de Santander en un enfrentamiento entre el Ejército y miembros de la Coordinadora Nacional Guerrillera fueron muertos veinte guerrilleros y tres militares resultaron heridos.
En la zona rural de San José del Guaviare los frentes VII y I de las FARC atacaron a miembros de las Policía Nacional. Dos agentes resultaron gravemente heridos y ocho guerrilleros muertos. En Casanare en un enfrentamiento entre una célula de las FARC y miembros del Ejército resultaron muertos ocho guerrilleros.

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