Martes, 24 de enero de 2017

| 2008/09/20 00:00

¿Dónde está el Alcalde?

Crece la sensación de que la alcaldía de Samuel Moreno no arranca y Bogotá se está estancando. ¿Realidad o percepción?

El Alcalde se ha equivocado en la estrategia, al usar su carisma para enfrentar todos los problemas de la ciudad, sin exigirles a sus secretarios que expliquen lo que están haciendo y defiendan a la administración de la lluvia de ataques a la que está siendo sometida

Siguiendo el ejemplo del grupo de colombianos que convocó por Facebook la marcha contra el secuestro, el pasado 4 de febrero, unos bogotanos están promoviendo por ese medio el día del 'chasquido'.

Los convocantes buscan que el 28 de octubre muchos capitalinos chasqueen sus dedos, a las 9 de la mañana, con el fin de enviarle una señal al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, para que se "mueva, trabaje y cumpla las promesas" que hizo durante la campaña electoral, pues según ellos, la administración actual no ha hecho nada para enfrentar los problemas que tiene la ciudad. Aunque las intenciones del grupo son confusas y sólo se han apuntado 453 personas, son muestras del creciente inconformismo y preocupación que una parte de los bogotanos tiene sobre temas como la inseguridad, la movilidad o el deterioro del espacio público.

Lo que están sintiendo es que la ciudad está al garete, que perdió el rumbo y que al Alcalde no se le ve el proyecto de ciudad que tiene. "La administración se ha centrado en hacer anuncios y anuncios, muchos de los cuales se contradicen entre ellos mismos, que están dejando la sensación de que el Alcalde todavía no ha empezado a gobernar", dice la concejala peñalosista Gilma Jiménez.

Y aunque puede ser apresurado hacer un balance de la gestión de Moreno, hay elementos que podrían explicar las razones que han llevado a muchos bogotanos a sentir que el Alcalde no ha empezado a trabajar o que las cosas en la ciudad están empeorando.

Para nadie es un secreto que el primer año de gobierno de un alcalde es difícil y traumático, más en una ciudad como Bogotá. Primero, porque de un día para otro debe montarse a manejar un dinosaurio que sólo puede cambiar de rumbo en seis meses, ya que debe terminar de ejecutar hasta junio el plan de gobierno que le dejó su antecesor. A la vez debe armar todo su equipo y plan de gobierno, algo que puede tardar cinco meses. Lo que significa que sólo ahora Moreno está comenzando a ejecutar lo que quiere.

"En este tiempo, Moreno ha sido un alcalde disciplinado, juicioso y trabajador. Está enfocado en seguir y profundizar los programas sociales, de educación y salud, en cerrar las brechas y en buscar un modelo de desarrollo económico de la ciudad. Incluso, contrario a muchos de sus antecesores, esta yendo a las juntas directivas de las empresas del Distrito", dijo el vocero de la bancada del Polo en el Concejo, Fernando Rojas.

Por ahora, lo único cierto es que Moreno tiene problemas para ejecutar y comunicar lo que está haciendo, y si no corrige ese rumbo, puede salir mal librado. Por un lado hubo lentitud en el nombramiento de funcionarios directivos y técnicos en varias secretarías, entidades y empresas del Distrito, ya que el Alcalde se la jugó por no cambiar de una todo el equipo, sino que lo ha hecho a cuentagotas.

A esta altura más de 10 importantes funcionarios de la administración Garzón, como el IDU, Idrd, Veeduría Distrital y el gerente de la Lotería de Bogotá, no han sido cambiados, lo que sin duda es una muestra de continuidad, pero ha terminado por generar una especie de interinidad en la que el funcionario y todos los miembros no se sienten con la fortaleza para tomar decisiones. "El Alcalde ha dicho hasta la saciedad que este es su equipo y que quienes están, deben tomar decisiones. Si no se sienten capaces o seguros, pues que renuncien", dijo un alto asesor de Moreno.

A esto se suma que "hay Secretarías en las que ha habido un desmantelamiento de funcionarios que en muchos casos no han sido reemplazados, supuestamente a la espera de que lleguen las personas de confianza de la 'Casa Moreno', lo que está generando un vacío de poder", dijo un concejal del Polo Democrático que pidió no ser citado.

La otra dificultad del Alcalde ha sido con el rendimiento de su equipo de gobierno, que recibió los mejores elogios cuando fue escogido por las altas cualidades técnicas y personales, pero que todavía no ha respondido a las expectativas. Una explicación puede estar en el hecho de que Moreno asumió la estrategia de ponerle el pecho a todo lo que pasa en el gobierno y en la ciudad, lo que unido a su carisma mediático, ha terminado por ser contraproducente, pues su sobreexposición ha hecho que los bogotanos no entiendan en qué anda el Alcalde. Además, esa preponderancia ha invisibilizado a muchos de sus secretarios y funcionarios.

Esta estrategia es peligrosa, pues por un lado el Alcalde se puede quedar sin los famosos 'fusibles', aquellas fichas que tienen todos los gobernantes para quemar cuando lleguen los momentos de crisis. Y por el otro, les ha hecho fácil la vida a sus secretarios, a quienes, salvo los de Hacienda o Ambiente, y ahora Gobierno y Movilidad, poco se les ha visto.

En el Palacio Liévano creen que las cosas, a pesar de las dificultades, van ajustándose y por buen camino. El Alcalde, aseguran los más cercanos colaboradores, ha dedicado una gran parte de su tiempo y esfuerzo a resolver temas sensibles para el ciudadano común como la matrícula de los colegios públicos por Internet, lograr la gratuidad hasta el grado 11, aumentar la cobertura y calidad de la educación, o incluso hacer el Festival de Verano, que fue un éxito y movió más de tres millones de personas en actividades gratuitas.

Esos y muchos otros asuntos, que son la prioridad de los bogotanos, a juicio de la administración, han sido opacados por la preferencia que se les da a otros temas en los medios como el del escenario para conciertos, los petardos o los trancones.

Otro de los problemas que está afectando la gestión de la segunda alcaldía del Polo, es que el alcalde Moreno está siendo la 'carne del duro sándwich' pos y preelectoral. Por un lado, Enrique Peñalosa, su bancada y sus fieles seguidores no han aflojado un minuto en las críticas a la administración de Moreno. Por el otro, varios pesos pesados del uribismo han tomado a Bogotá como trampolín o próximo destino de sus aspiraciones políticas. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, se le 'metió al rancho' a Samuel Moreno al hacer un consejo de seguridad en Suba, después del ataque a la estación de Policía de esa localidad. Y después, mantuvo un duro rifirrafe con el Alcalde por el supuesto deterioro de la seguridad de los bogotanos, el que aún hoy no se sabe si es real o sólo una percepción ciudadana. Y otros, como el vicepresidente Francisco Santos, han expresado su interés de medírsele a la Alcaldía en 2011.

Es claro que de Garzón a Moreno la ciudad no ha sufrido un gran cambio. Lo que pasa es que han surgido nuevos problemas que deben ser enfrentados con prontitud e ingenio. El año pasado los bogotanos presionaban para que les arreglaran las calles, y ahora que hay 123 frentes permanentes reconstruyendo vías y tapando huecos, están desesperados con los trancones. A pesar de haber pavimentado 3.321 cuadras, tapado 12.820 huecos y haber invertido más de 300.000 millones de pesos, Moreno se ha quedado con la mala imagen de los trancones. "Una de las cosas que hemos aprendido es que Bogotá es una ciudad de ciudades, y no se pueden dar soluciones generales para todos, sino de acuerdo con la realidad de cada localidad. No es lo mismo el problema de seguridad en Usaquén que en Suba, donde hay desplazados, desmovilizados, reinsertados, pandillas juveniles, bandas de delincuencia", dice un alto funcionario del Palacio Liévano.

"Samuel no ha aprendido que en política casi siempre pesa más la percepción que la realidad", afirma un experto en política y comunicación. Mientras que en la última encuesta de Invamer Gallup su aprobación bajó del 61 al 45 por ciento, en la de 'Bogotá Cómo vamos' la favorabilidad actual es del 68 por ciento.

Es hora de que Moreno se encierre en su cuartel, redefina la estrategia y salga a demostrar con sus actos de gobierno la ciudad que quiere, porque si sigue subestimando la percepción de la gente, de pronto le pasa que de tanto repetir y repetir, la percepción se puede convertir en realidad.
 

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