Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/02/09 16:00

Dos alemanes en la boca del lobo

Ésta es la historia de dos alemanes que acabaron en manos del ELN, que los califica de espías.

Estas son las últimas imagenes de Günther Otto Breuer, de 72 años, y su hermano Uwe, de 69, antes de ser secuestrados por el ELN. Fueron tomadas el 12 de noviembre de 2012 en una carretera secundaria de Cundinamarca. Los dos pensionados alemanes se detuvieron a almorzar al borde del camino .

El pasado 4 de febrero, en un escueto comunicado, el ELN informó que tenía en su poder a dos ciudadanos alemanes que había secuestrado en el Catatumbo, Norte de Santander. “En las semanas que llevan retenidos no han podido justificar su presencia en dicho territorio, por tal razón son considerados, hasta el momento, agentes de inteligencia y seguirán siendo investigados”, afirmaba. Poco después de ese comunicado, cuando el mundo se enteró de quiénes son los dos alemanes cautivos, quedó claro que calificarlos como espías solo es un insólito ardid del ELN con el fin de justificar una nueva toma de rehenes.

Se encendieron las alarmas y el presidente Juan Manuel Santos, la embajada alemana y el gobierno de ese país se refirieron al asunto. Desde Alemania, se supo que se había conformado un gabinete de crisis. Cuando Semana.com, a mediados de la semana pasada, contó quiénes son los dos alemanes y reveló fotos y videos de su paso por Colombia, la indignación estalló.

Son dos hermanos, Uwe y Günther Otto Breuer, de 69 y 72 años de edad, respectivamente. Uwe, el menor, llevaba un año y medio recorriendo el mundo en un campero diésel y había pasado por algunos de los lugares más peligrosos del planeta, como Irak, sin sufrir ningún inconveniente hasta que llegó al Catatumbo. El otro, Günther, se había reunido con él poco antes, en Ecuador, para acompañarlo en la etapa final del viaje, que debía llevarlos hasta México. Son, pues, dos viejos pensionados que deciden emprender, como mochileros, su último gran viaje por el mundo… hasta que se topan en Colombia con una guerrilla lo suficientemente lunática como para calificar de espías a semejantes personajes.

Organismos de seguridad de Alemania contaron a SEMANA que Uwe es un geólogo pensionado que vive en Fürstenfeldbruck, un pueblo apacible a las afueras de Múnich, rodeado de senderos, lagos y bosques y no muy lejos de los Alpes, en donde literalmente lo peor que puede suceder en un año entero es que un gato tenga que ser rescatado de un árbol por los bomberos. Günther, su hermano, es dibujante técnico y vive en Darmstadt, una ciudad industrial, gris y fría, cerca de Fráncfort. 

En el video revelado por Semana.com (ver video) se observa a los dos hermanos disfrutando de su almuerzo, sentados apaciblemente en sillas plegables, con las puertas de su campero abiertas. En la parte posterior del vehículo se ven una serie de cajas perfectamente ordenadas con sus pertenencias. El video y las fotos fueron hechos poco antes del mediodía del pasado 12 de noviembre, en una abandonada carretera secundaria. Sin ningún tipo de prevención Uwe, en un precario castellano, contó que su hermano Günther sabía solo dos palabras en español y que una era cerveza. 

Dijo que había salido de Alemania 18 meses antes y que hasta ese momento llevaba 25 países recorridos en el viejo campero. De su país pasó a Turquía, Irán, Irak, Paquistán, India y China entre otros países de Asia. Fue hasta Australia y Nueva Zelanda y de allí se embarcó con su Toyota verde de los años setenta hacia Chile para recorrer Suramérica. Estuvo en Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador. En septiembre de 2012 se encontró en este último con su hermano Günther y el 10 de octubre entraron a Colombia por el puente internacional de Rumichaca, en Ipiales, Nariño. 

Uwe afirmó que estaba feliz en el país y que los colombianos eran muy amables y los habían tratado muy bien. Contó que su Toyota recorría 100 kilómetros con 15 litros de diésel y que el único percance que había sufrido fue tener que cambiar las hojas de la suspensión. En previsión, llevaba otro juego amarrado al capó. De Colombia, irían para Venezuela, regresarían nuevamente y pasarían a Panamá, para continuar por Centro América su periplo que planeaban terminar en México, en marzo de este año, y luego volver a su natal Alemania. 

Los planes de estos hermanos aventureros se truncaron cuando el ELN los secuestró en una carretera en el Catatumbo, en una nueva muestra de que esta guerrilla, que recientemente plagió en Bolívar a cinco ingenieros de una empresa minera, tres de ellos extranjeros, sigue su triste tradición de secuestrar civiles con fines extorsivos o de presión política. 

Aunque el comunicado de esa guerrilla dice que los tiene “hace algunas semanas” no hay certeza sobre la fecha en la que fueron secuestrados. El jueves pasado, el director del Gaula de la Policía, general Humberto Guatibonza, afirmó que alias Camarote, guerrillero del frente nororiental del ELN los habría secuestrado el 3 de noviembre. Sin embargo, el 12 de noviembre los dos hermanos estaban en el picnic al borde de una carretera en Cundinamarca en la que se grabó el video y se tomaron las fotos publicadas por SEMANA. 

Además, Uwe, quien periódicamente contactaba a su esposa en Alemania para contarle de su viaje, se comunicó por última vez con ella a finales de noviembre. Después la familia, preocupada, denunció su desaparición a las autoridades de su país, y estas se contactaron con sus colegas en Colombia. Desde hace unos días, colombianos y alemanes están pendientes de la suerte de estos dos mochileros otoñales cuyo secuestro el ELN intenta justificar con un argumento simplemente delirante.

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