Domingo, 22 de enero de 2017

| 1987/09/21 00:00

DOS TUMBAS MAS

A 453 asciende la cifra de muertos de la UP

DOS TUMBAS MAS

En 535 días de vida de la Unión Patriótica, sus parlamentarios han asistido a más entierros que a sesiones del Congreso. Los 453 muertos en este período, así lo demuestran.
En este año largo no ha pasado una semana sin que la prensa registre diariamente una o dos muertes de miembros de ese movimiento político. Luis Valencia Giraldo, senador suplente por el departamento de Antioquia y Alvaro Garcés Parra, alcalde de Sabana de Torres (Santander), fueron los muertos de la semana pasada. Murieron asesinados por sicarios el 14 y el 16 de agosto respectivamente.
Al médico y profesor de la facultad de salud pública, Luis Valencia, lo mataron cuando estaba en piyama, en la sala de su propia casa, en el barrio Calazans de Medellín, a unos 600 metros de las instalaciones de la IV Brigada. Según relató su esposa, Beatriz Zuluaga, a eso de las 6 y 30 de la mañana llegaron tres individuos vestidos de policía, que se movilizaban en un campero y que dijeron que iban a realizar un allanamiento. Como la familia se negó a abrir, los integrantes de la supuesta patrulla comenzaron a disparar contra las ventanas laterales de la casa, al tiempo que tumbaban la puerta del garaje con el carro y entraban hasta la sala donde ametrallaron al dirigente político.
Al abogado Alvaro Garcés Parra, que se había posesionado como alcalde el 11 de octubre del año pasado, lo asesinaron cinco sicarios que lo estuvieron vigilando durante la noche del 15 de agosto, al amanecer del 16, mientras departía con unos amigos en la caseta "La Ganadera", montada con ocasión de la XXIII Feria Pecuaria que se estaba realizando en ese municipio. Según las versiones recogidas por SEMANA, Garcés Parra había notado que lo vigilaban y por eso les había dicho a sus guardaespaldas que estuvieran con las "pilas puestas". A eso de las 4 y 30 de la madrugada, uno de los asesinos ingreso al baño y dos minutos después salió disparando contra el alcalde.
Como su guardia estaba avisada, respondió al fuego, y en el intercambio de disparos que, según testigos, duró quince minutos, murieron, además del abogado de la UP, el agente de la policía John Jairo Loayza, el militante de la UP y guardaespaldas privado del alcalde, Carlos Gamboa, Elida Rocío Amaya y uno de los sicarios, Raúl Bermúdez Alcántara. A este se le encontró entre sus documentos una constancia expedida por las Fuerzas Militares de Colombia, fechada en Bucaramanga el 15 de agosto, en la que el capitán Luis Orlando Ardila Orjuela, oficial S-2 del Batallón Ricaurte, lo autorizaba para portar el revólver SW-No. 7489. Esta constancia fue llevada por los miembros de la UP a la Procuradoría General de la Nación.
Sin embargo, en la V Brigada las autoridades reconocen que el capitán Ardila pertenece a la Institución, pero niegan que esa sea su firma. Por su parte la UP solicitó estudios de grafología, para establecer si el capitán Ardila firmó o no esta constancia. Además, se afirma que el sicario Bermúdez no sólo llevaba ese comprometedor salvoconducto, sino que tenía una lista de cerca de quince dirigentes de Santander de la UP, con números telefónicos y direcciones.
Después del fracaso del Tribunal Especial, creado para darle tratamiento especial a los asesinatos de carácter político, la UP sigue poniendo su muerto semanal y no se vislumbra avance algunos en las investigaciones que, sobre estos crímenes, adelanta la justicia ordinaria.-

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.