Jueves, 30 de octubre de 2014

| 2013/07/26 00:00

Dos vidas colombianas que apagó el accidente ferroviario

Hace años Sara y Ana María vivían fuera de Colombia. Ambas eran madres.

Sara Camila Vélez Fuenmayor, de 36 años, y Ana María Ángel Córdoba, de 47. Foto: Cortesía. Archivo particular / Diócesis Católica de Arlington / EFE

El dolor que invade a España también enluta a Colombia. El fatal accidente de un tren en Galicia apagó las vidas de dos mujeres colombianas: Sara Camila Vélez Fuenmayor, de 36 años, y Ana María Ángel Córdoba, de 47.

El destino llevó a Sara y Ana María a subirse al tren que las llevó a Santiago de Compostela, donde se encontrarían con sus hijos.

Así eran ambas colombianas, según los recuerdos que tienen algunos de sus allegados.

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Sara nació en Medellín (Antioquia) el 15 de febrero de 1977. Sus últimos 15 años de vida los vivió en Madrid, en compañía de sus dos hijos, una niña de 11 y un niño de 3. Tenía doble nacionalidad: colombiana y española.

Sara diseñaba pulseras, collares y pendientes. Su creatividad y su pujanza se reflejan en las fotos que ella subió a la cuenta de Facebook de su negocio de bisutería ‘Saraka Complementos’.

Su hermana es Melissa, quien este viernes la recordó en diálogo con La F.m., se refiere a ella con el nombre ‘Sarita’.

“La última comunicación (con ella) fue a las 6 de la tarde. Había viajado a asistir a una primera comunión y para reunirse con la niña (la hija) (...) Parece ser que ella viajaba en el vagón número 6, dicen que fue el más duro (ante el impacto), que de ese vagón no quedó nadie vivo. También dicen que pudo haber muerto al instante (del golpe). El (vagón) de ella quedó como encajonado”, relató.

Melissa recordó que su hermana “era pura vida, era una energía que no tiene nadie. (Era) feliz, le encantaba la vida… Lindura, era espectacular, una mujer hermosísima, nunca le daba pereza nada, feliz con sus hijos. Maravillosa”.

Las fotografías que subió Sara a su cuenta personal de Facebook dan cuenta de algunas de sus cualidades: hacía intenso ejercicio físico –era instructora de un gimnasio- y, como buena antioqueña, era emprendora.

“Había ido a Santiago a ver a su hija, que estaba de vacaciones allá con la familia de su padre”, relató a ElTiempo.com su amiga Soraya Delgado.

Hugo Vélez Rogers y Patricia Fuenmayor son los padres de Sara. Él es un refugiado político en España y ella es activista en Madrid.

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Ana María Ángel Córdoba era de ascendencia colombiana. Hace varios años vivía en Annandale, Virginia (Estados Unidos), donde laboraba en la oficina de recursos humanos de la Diócesis Católica de Arlington, la cual, a través de un comunicado, confesó su inmenso dolor por el deceso de su compañera.

A diferencia de Sara, Ana María no viajaba sola en el tren. La acompañaron su esposo, Luis Felipe, y su hija, Cristina, quienes están recuperándose tras sufrir graves lesiones por el accidente.

La familia viajaba a visitar a su hijo Santiago, quien había concluido una peregrinación religiosa en el norte de España.

Ana María era ingeniera civil de la Escuela Colombiana de Ingeniería. Tenía doble nacionalidad: colombiana y estadounidense.

”Ellos, mi yerno, mi hija y mi nieta, viajaron a encontrarse con él (hijo) para pasar las vacaciones en España. Por eso, viajaban desde Madrid a Santiago de Compostela, en el tren que se accidentó”, relató su padre, Gustavo Ángel, en diálogo con W Radio, quien reveló que su familia vive hace cinco años en Washington.

The Washington Post le dedicó un artículo a Ana María. “Era una mujer amable y con una gran fe. Es un momento de gran tristeza para los empleados de la diócesis. Rezamos por ella y por su familia”, le dijo a ese periódico Michael J. Donohue, vocero de sede eclesiástica.

El diario estadounidense también publicó el testimonio de un vecino. “Era una gran y maravillosa mujer. La extrañaremos”, dijo Robert Moulthrop.

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El trágico accidente también dejó cuatro colombianos heridos, de los cuales dos ya están identificados. Se trata de Amparo Grajales de Pulgarín y Jesús María Pulgarín, quienes son atendidos en el Hospital de Santiago de Compostela.

“Nadie decía nada, iba a alta velocidad. No sentí nada, el accidente me dejó inconsciente, sólo me di cuenta de todo cuando ya me estaban subiendo a la ambulancia, veía que sacaban y sacaban gente", relató Pulgarín a RCN Radio.

Él vive en España hace 12 años y tiene ciudadanía española, al igual que su esposa, quien se encuentra en cuidados intensivos. “Ella está en cuidados intensivos. Mis hijos (de 25 y 32 años) están al frente (de la situación). Hasta el momento no nos han dicho cómo está. Hay que esperar", contó.

Hasta el momento, no se conocen los nombres de los otros dos heridos colombianos, quienes están bajo reserva por petición de sus familiares.

Colombia se solidariza con España, que vive el duelo del segundo accidente ferroviario más grave de su historia.

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