Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/10/31 22:00

Los siete fantasmas del Palacio de Justicia

Más de tres décadas después aún no se sabe qué pasó el 6 de noviembre de 1985. Estas son las dudas no resueltas.

Al cumplirse los 30 años de la Toma del Palacio de Justicia (Vea el especial multimedia Palacio de Justicia: 30 años, 30 rostros) no dejan de aparecer nuevos elementos de esa tragedia que parece no tener fin. Sorprende que un hecho que quebró la historia del país de una manera tan brutal esté tan lejos de esclarecerse. ¿Qué pasó? Es la pregunta que aún retumba en cientos de víctimas y que la justicia aún intenta responder.

La Comisión de la Verdad, conformada por los expresidentes de la Corte Suprema José Roberto Herrera, Nilson Pinilla y Jorge Aníbal Gómez, se acercó a muchos de esos interrogantes sin respuesta. Estos son los principales:

1. ¿El patrón financió la toma?

Aunque nunca ha sido probado que interviniera en la toma, lo cierto es que Pablo Escobar sí tenía razones para aniquilar la Corte Suprema. El asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, había provocado que se reanudara la extradición, cuyo trámite final estaba en ese organismo. Al magistrado Manuel Gaona, ponente de la decisión, le llegaban cartas firmadas por los ‘extraditables’ que decían: “No admitimos otra traición, ni toleramos que el grupo del Externado, esa mafia que usted dirige, defienda tesis diferente a la de la inconstitucionalidad del tratado de extradición … si ha pensado en hacerse héroe mártir, aquí tiene una bella oportunidad”. Gaona fue uno de los magistrados muertos en la toma. La noche anterior le había dicho a su esposa que temía que algo pasaría porque a las diez de la mañana se debatía la extradición.

2. ¿Hubo torturas?

Hace una semana, la Fiscalía anunció una investigación contra 14 altos mandos militares presentes en la toma. Acusa a la mayoría de haber participado en torturas a personas que salieron con vida del palacio. Dos estudiantes de la Universidad Externado, Eduardo Matson y Yolanda Santodomingo, fueron considerados como ‘especiales’ y trasladados a la Casa del Florero pues sospechaban que podían pertenecer al M-19. Se cree que ambos estaban en la cafetería. Matson ha contado que le vendaron los ojos, le pegaron en los testículos, lo hicieron cargar un palo para desorientarlo. Todo con el fin de que confesara. Los militares llevaban años bajo el Estatuto de Seguridad del expresidente Julio César Turbay, que les había dado poderes especiales. El Consejo de Estado los había condenado por torturar a Iván López Botero, Olga López de Roldán y Olga Helena Roldán López. Días antes de la toma a los magistrados les había llegado un sufragio que decía “Réquiem por el Consejo de Estado” y agregaba que les “llegaba la hora de pagar por la infamia que habían cometido en contra de las Fuerzas Militares”.

3. ¿La toma estaba anunciada?

Semanas antes del ataque, la Policía hizo público que había un plan para tomarse el Palacio de Justicia. El general Miguel Vega Uribe, entonces ministro de Defensa, aseguró en un debate en el Congreso “haber conocido un anónimo que decía: ‘El M-19 planea tomarse el edificio de la Corte Suprema de Justicia el jueves 17 de octubre, cuando los magistrados estén reunidos, tomándolos como rehenes al estilo embajada de Santo Domingo. Harán fuertes exigencias al gobierno sobre diferentes aspectos, entre ellos el tratado de extradición”. Así mismo, el general Rafael Zamudio había revelado un mensaje de ese grupo guerrillero en el que anunciaban realizar “algo de tanta trascendencia que el mundo quedaría sorprendido”. Al general Óscar Naranjo, quien en ese momento era capitán, le encargaron realizar un estudio de seguridad que fue luego presentado a las altas cortes. Sin embargo, muchas de las medidas no se pudieron adoptar pues se había agotado el presupuesto del Fondo Rotatorio de la Justicia. Para la Comisión de la Verdad era “ampliamente conocido la posible Toma del Palacio de Justicia, y la fecha aproximada, cuya finalidad era el secuestro de los 24 magistrados de la Corte Suprema”.

4. ¿Dónde están los desaparecidos?

Hace unos días la Fiscalía anunció haber identificado los restos de Lucy Amparo Oviedo, Cristina Guarín y Luz Mary Portela. La noticia, que alivió la espera de tres familias, abrió el dolor de otras tantas que se enteraron de que el cadáver al que le hicieron el duelo no era el de su ser querido. Al principio se creía que 11 personas podrían estar desaparecidas, pero ahora la cifra es incierta. ¿Qué pasó con ellos?

5. ¿Por qué solo había dos celadores?

Uno de los detalles más sorprendentes es que en el momento en que llegaron los miembros del M-19 solo dos celadores privados resguardaban la entrada del palacio. La seguridad de este, por cuenta de las amenazas de la mafia, había sido reforzada con 22 hombres: un oficial, un suboficial y 20 agentes de la Policía. Sin embargo, ninguno de ellos estaba el 6 de noviembre. En los días posteriores a la tragedia, miembros de esa fuerza sostuvieron que el propio presidente Reyes Echandía había pedido retirar a esos hombres. La hipótesis fue desvirtuada casi de inmediato pues se comprobó que el día de la reunión Reyes estaba en Bucaramanga. Las víctimas pidieron investigar a quienes habían sostenido esa versión, pero todos fueron absueltos.

6. La ratonera

Si la toma era previsible, ¿por qué no se hizo más para proteger el palacio? Se ha manejado una hipótesis denominada ‘la ratonera’. La edificación tenía una arquitectura muy particular con solo dos puertas de ingreso que la hizo luego ganarse ese apodo. Según esta teoría, los militares habrían podido permitir el ingreso del M-19 al palacio con el objetivo de capturarlos adentro. La guerrilla había dado golpes que habían herido el honor militar. Por ejemplo, el robo de la espada de Bolívar y el de un arsenal de 5.000 armas en el Cantón Norte. La situación no era descartable si se tiene en cuenta que es el equivalente a que hace unos años se hubiera tenido la posibilidad de tener la cúpula de las Farc en un mismo edificio. “La Comisión de la Verdad considera esta hipótesis como una de las más probables”. Durante años se le atribuyó al expresidente Julio César Turbay la frase de que era posible que en la Toma del Palacio de Justicia, “para acabar con las ratas, quemaron el granero”.

7. ¿Qué pasó en el baño macabro?

El lugar que guarda las historias más dantescas es el baño que estaba bajo el control del comandante Andrés Almarales. Los guerrilleros condujeron allí a cerca de 60 rehenes que pasaron la noche en medio del calor del incendio, y el estruendo de las balas. A las 10 y 30 de la mañana, el magistrado Reinaldo Arciniegas salió con una camiseta blanca prestada por el magistrado Hernando Tapias y pidió ayuda, pero nunca pudo ver al presidente. Después de este hecho, la operación militar arreció. Los guerrilleros pusieron a los magistrados en la puerta como escudo humano, y entonces el Ejército derribó una pared. El cruce de disparos dejó a muchos muertos. Almarales accedió a que salieran las mujeres y los heridos. Siete personas perdieron la vida después, entre ellos los magistrados Manuel Gaona y Horacio Montoya. Hoy la justicia investiga si el magistrado Horacio Urán salió con vida, fue asesinado y luego su cadáver fue puesto nuevamente en el palacio.

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