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| 9/21/2015 12:00:00 AM

“Queremos paz entre Santos y Maduro”

Ese era el clamor de la gente en Quito en el momento de recibir a los mandatarios de Colombia y Venezuela, que están reunidos para encontrar salidas a la crisis fronteriza.

En punto de las 2 de la tarde arrancó la cita. Los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro se vieron las caras por primera vez desde cuando estalló la crisis en la frontera entre Colombia y Venezuela. Una cumbre que contó con la participación de otros dos mandatarios, el ecuatoriano Rafael Correa y el uruguayo Tabaré Vásquez, que oficiaron como garantes del encuentro.

El presidente Santos llegó al centro de Quito en medio de un río de personas que se agolpaban a la entrada del Palacio Carondelet. Unos tenían banderas de Venezuela y gritaban: "La soberanía de Maduro es sagrada". Otros llevaban banderas de Colombia y aplaudían apenas el presidente se bajó del carro. No faltaron los ecuatorianos que coreaban "Esos colombianos... siempre trayendo problemas".

El ambiente en las afueras del palacio era tenso. Había un parlante donde se oía un discurso de Hugo Chávez y se repetía la frase: "El modelo bolivariano dialoga pero no se arrodilla ante la oligarquía”. Filas de policías y periodistas llenaron las calles, y a los pocos minutos el presidente de Ecuador, Rafael Correa, salió a recibir a Santos. Le dio un abrazo y, enseguida, le dio un besó en la mejilla a la canciller María Ángela Holguín. Fue antes de que Correa y Santos se asomaran por el balcón a saludar a la gente por unos segundos. Luego desaparecieron de las cámaras.

Venezolanos, colombianos y ecuatorianos pedían la paz entre Bogotá y Caracas. "Ojalá hoy haya paz entre los presidentes. Ese era el sueño de Bolívar", le dijo a Semana.com Marcelina Calle, una venezolana que se plantó en toda la plaza porque no se quería perder un minuto del encuentro. En las afueras del palacio también había grupos juveniles ecuatorianos que pedían lo mismo: "Paz entre Santos y Maduro". Y al fondo retumbaba un rap con las palabras de Chávez.

Ya adentro se encontraba el presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez, que desde el principio ha servido de puente para lograr el esperado encuentro entre Santos y Maduro. Vásquez llegó hacia las 11 de la mañana y ante los micrófonos pidió serenidad y esperanza de que las cosas entre Venezuela y Colombia se puedan arreglar en un corto plazo. Una hora después de Tabaré, el presidente Nicolás Maduro tocó suelo ecuatoriano y se bajó sonriente del avión. Al entrar al Palacio ecuatoriano hubo chiflidos de algunos espectadores y otros gritaban con fuerza su nombre, como si estuviera a punto de entrar a un ring de boxeo. 

El mandatario venezolano dijo que llegaba a Quito con las más altas expectativas y que no cederá en su plan de paz en la frontera. Habló de un "nuevo tiempo de relaciones con Colombia, de respeto, de cooperación, de beneficio mutuo, de paz, de convivencia, de coexistencia de modelos, ideas y proyectos." Sus palabras sorprendieron porque desde cuando comenzó la crisis hace un mes, su discurso estaba centrado en decir que los problemas de Venezuela eran importados y que mantendría una línea dura con Colombia en la frontera.

Pero el optimismo de Maduro contrastó con el pragmatismo de Santos. Antes de despegar de Bogotá, el presidente dijo que viajaba a “buscar caminos que nos permitan superar la crisis”. Pero fue enfático en que el trato "indignante y humillante al que sometieron a los colombianos es un capítulo triste entre ambos países y el estado de excepción decretado por el presidente Maduro en varios municipios de la frontera no puede servir de excusa para la violación de los derechos humanos". Reiteró que los problemas de la frontera son de ambos países y que Colombia no es culpable de lo que pasa en Venezuela.

A esta hora están reunidos a puerta cerrada los cuatro mandatarios. Se espera que luego del encuentro, hagan una declaración hacia las 6 de la tarde ante los medios y por lo menos salgan con una hoja de ruta para empezar a tomar medidas en la zona fronteriza. Mientras en Colombia y Venezuela las expectativas no son muy altas y se cree que este encuentro atenuará pero no será una solución inmediata a la crisis, los ecuatorianos que se amontonaban en la Plaza de la Independencia repetían convencidos que "hoy habrá paz porque por fin Santos y Maduro se están mirando a los ojos."
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